Foto de familia del encuentro empresarial España-Portugal celebrado en la sede de CEOE. De izquierda a derecha: Inmaculada Riera, Luis Castro, Antonio Garamendi, Marcelo Rebelo de Sousa, Antonio Saraiva, José Vicente González y Augusto Santos Silva
Foto de familia del encuentro empresarial España-Portugal celebrado en la sede de CEOE. De izquierda a derecha: Inmaculada Riera, Luis Castro, Antonio Garamendi, Marcelo Rebelo de Sousa, Antonio Saraiva, José Vicente González y Augusto Santos Silva - David Mudarra

La consolidación del mercado ibérico avanza con el viento a favor

La buena coyuntura económica impulsa las relaciones comerciales entre España y Portugal

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Los números confirman el buen estado de las relaciones comerciales entre España y Portugal. Un intercambio fluido que siempre ha existido pero que gana protagonismo si se tiene en cuenta que los dos países, no hace mucho, atravesaban una de sus peores crisis y ahora su crecimiento ronda el 3% del PIB. Según los datos facilitados por el ICEX, España exportó a Portugal durante 2017 un total de mercancías por valor de 19.844 millones de euros, un aumento del 10,1% en relación al año anterior; e importó de allí más de 11.000 millones, un 0,9% más que en idéntico periodo del año anterior. Portugal es el cuarto destino de exportaciones y el octavo proveedor. España exporta a Portugal más que a toda Iberoamérica en su conjunto y el stock de inversiones españolas en Portugal alcanzó los 16.477 millones de euros (séptimo país de inversiones en el extranjero). Por su parte, España es el primer cliente para el país vecino, por delante de Alemania y Francia y su primer proveedor. Más de 5.500 empresas portuguesas exportan a nuestro país, según datos facilitados por AICEP.

Con motivo de la reciente visita de Estado a España del presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, más de 300 empresarios de los dos países se dieron cita el pasado martes 17 de abril en la sede de la CEOE para repasar los principales temas bilaterales que afectan al mundo empresarial. Para el mandatario luso los próximos cinco años serán decisivos para consolidar todo lo conseguido por las empresas porque se encuentran en un nuevo ciclo, el 4.0. «que presenta nuevos desafíos» y por ello apuesta por «trabajar en conjunto». Considera esencial que la cooperación empresarial vaya de la mano de la cooperación científica y tecnológica. Y lanzó un mensaje a los presentes: «tenemos que ir más lejos, fuera de Europa, a Iberoamérica y África, alcanzar un mundo más abierto e integrado, que fomente cada vez más la internacionalización de nuestras empresas».

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Román Escolano, también participó en el encuentro y valoró las medidas acometidas por los dos países para salir de la crisis, recuperar un crecimiento por encima del 3% del PIB en 2017 y reducir la tasa del paro. Ahora «debemos trabajar juntos para la integración de ambos mercados y cooperar en cuestiones de interés común como investigación, desarrollo, tecnología o el acuerdo de Mercosur».

Desafíos comunes

En un momento de plena expansión económica, España y Portugal deben afrontar algunos desafíos para mantenerse en la línea del crecimiento. El presiente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, Antonio Garamendi, considera que han de situar a «Iberoamérica y África en el centro de atención prioritaria de la acción exterior de la UE» y que en el plan bilateral se debe intensificar la cooperación empresarial en los mercados africanos e iberoamericanos mediante el desarrollo de acciones conjuntas.

Para Antonio Saraiva, presidente de la CIP, la patronal lusa, es urgente llegar a un entendimiento entre España, Portugal y Francia para mejorar las conexiones energéticas que permitiría una mayor competitividad de las empresas de ambos territorios. E Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de Comercio de España, subrayó el altísimo nivel que se ha alcanzado en la integración de los sistemas productivos de España y Portugal, que «ha culminado en un verdadero mercado doméstico compartido». Cree además que los intensos flujos de bienes, servicios, capitales y factores productivos en el mercado ibérico, resultado de acertadas decisiones empresariales, dan muestra del dinamismo que una estrecha vinculación económica puede desencadenar.

El ICEX por el lado español y AICEP por el portugués presentaron las oportunidades de negocio en ambos países y los distintos instrumentos oficiales de apoyo que cada país pone a disposición de las empresas. Aunque se trata de mercados cercanos y transparentes, los empresarios siguen acudiendo a estos canales antes de traspasar la frontera. La Cámara de Comercio e Industria Luso Española en Lisboa y la Cámara de Comercio Hispano Portuguesa en Madrid son también ejemplos de cooperación empresarial en la que cobran un papel muy importante las entidades financieras. Francisco Bandeira, consejero de Banco Caixa Geral, destacó el apoyo que desde este banco se presta a las empresas españolas, creando «condiciones para comenzar la inversión» en Portugal.

El Mercado Ibérico de la Energía fue otro de los temas abordados en el encuentro, en el que se pidió mayor transparencia en el MIBGAS y en lo referente a las plataformas logísticas, se expusieron los avances realizados en la mejora de las conexiones ferroviarias.