Los empleados son socios de la empresa y el Consejo rector es elegido por la plantilla.
Los empleados son socios de la empresa y el Consejo rector es elegido por la plantilla. - ABC

Corporación Mondragón: «Tenemos una desigualdad menor que en Finlandia gracias al cooperativismo»

Tras cumplir 75 años de historia, el gigante industrial vasco afronta el reto de «transformar la estructura» de sus negocios a la vez que se encamina «hacia prestaciones de mayor valor

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La Corporación Mondragón (Laboral Kutxa, Eroski o Ulma) se mueve al ritmo de una banda sonora que aúna futuro y legado tras cumplir 75 años de cooperativismo. Si de algo puede presumir este gigante industrial es de historia. Su germen se encuentra en la creación en 1943 de la Escuela Profesional, que ha evolucionado hasta convertirse en la actual Universidad de Ingeniería que pertenece al grupo industrial. Sin embargo, no fue hasta 1956 cuando el sacerdote José María Arizmendiarrieta colocó la primera piedra de la planta de Ulgor en Guipúzcoa, un pabellón de hormigón que en un principio contaba con 750 metros cuadrados y que supuso la nota inicial para la partitura de una corporación que hoy en día aglutina un total de 266 empresas.

«Seguimos creciendo y generando empleo y a la vez hemos reforzado nuestros recursos propios porque si de algo estamos seguros, es de que la próxima crisis cada vez está más cerca»

Tras tantos años de aventuras empresariales, el gigante industrial realiza un homenaje a su modelo cooperativo y ensalza «el ecosistema de innovación social más grande del mundo» con la sinfonía «Humanity at Music», que pone música y letra a sus principales hitos y traslada «la humanidad al trabajo». Las diferentes anécdotas recogidas en esta obra artística narran la historia del décimo grupo industrial de España con una facturación en 2017 de 11.280 millones de euros y más de 80.000 empleados repartidos por los cinco continentes. Las cifras de la Corporación Mondragón bailan a gran escala: 266 entidades, inversiones por 450 millones de euros, 489 familias de patentes, 15 centros tecnológicos y 1.928 investigadores. Tras tantos éxitos y algún que otro fracaso, el grupo industrial vasco mira al futuro con el reto incluido en su plan estatégico 2017/2020 de «transformar la estructura» de sus negocios a la vez que se encamina «hacia prestaciones de mayor valor y al desarrollo de nuevas actividades en sectores de alto valor añadido», según fuentes del grupo.

Pero, como en toda trayectoria de larga duración, también se localizan sombras. La nueva sinfonía del grupo se gesta tras pasar por capítulos dolorosos como el sufrido con la caída de Fagor Electrodomésticos en 2013 y el cierre posterior del negocio que siempre fue la joya de la corona de la compañía. Tras tomar la decisión de no inyectar más dinero a una empresa que no consideraba viable, el grupo pasó página y recolocó a la plantilla gracias a «la solidaridad de todas las cooperativas», según explica un portavoz de la empresa. La crisis de Fagor obligó al Consejo general de la corporación a recordar entonces que el grupo estaba conformado por una asociación de «cooperativas independientes entre sí» y por tanto, la responsabilidad de gestionar los negocios recaía «enteramente en cada una de ellas».

Por otro lado, Eroski ya ha cerrado el acuerdo para refinanciar gran parte de su deuda y continúa con la transformación de la red de tiendas al nuevo modelo comercial «contigo», basado en un formato de proximidad.

«Recibimos visitas de empresas de todo el mundo, incluso vienen desde Seúl a estudiar nuestro caso como un referente mundial de cooperativa de trabajo asociado. Somos una especie de Lourdes industrial»

La historia de la Corporación Mondragón es también la del cooperativismo laboral en nuestro país. La filosofía de Arizmendiarrieta, conocido como el «apóstol de la cooperación», se basaba en que «un logro es siempre, de forma natural, una suma de voluntades». Este modelo está centrado en «el protagonismo real de las personas, que eligen democráticamente a sus órganos de gobierno y gestión», tal y como se desprenden de la documentacióln de información del grupo. La estrategia de negocio está también configurada por características como la corresponsabilidad y la solidaridad de los trabajadores. «Recibimos visitas de empresas de todo el mundo, incluso vienen desde Seúl a estudiar nuestro caso como un referente mundial de cooperativa de trabajo asociado. Somos una especie de Lourdes industrial», asegura el director de Relaciones Institucionales del grupo, Íñigo Albizuri. Durante una entrevista para presentar «Humanity at Music», Albizuri recalca las bondades de este modelo laboral por su compromiso con el empleo («lo importante no son los negocios, son las personas»), la diversificación (finanzas, gran consumo, educación universitaria, consultoría y automoción, entre otras) y la internacionalización con un 16,9% de la plantilla ubicada en el extranjero y un total de 120 fábricas fuera de España.

«Si se analizara, creo que los resultados arrojarían que en la región del Alto Deba tenemos una desigualdad menor que en Finlandia. Esto es así porque las cotas de bienestar son muy altas en los lugares donde hay cooperativas laborales implantadas», afirma Albizuri, quien destaca que no hay grandes diferencias salariales y recuerda que los empleados son los dueños de la empresa. «La escala salarial va del 1 al 7 entre el trabajador que menos cobra y los directivos con los sueldos más altos, así se permite una mayor redistribución de la riqueza, más igualdad y mayor implicación en el trabajo», explica.

De cara al futuro, en la Corporación Mondragón aseguran estar preparados por si viene otra crisis económica como la que se llevó por delante a su buque insignia. «Seguimos creciendo y generando empleo y a la vez hemos reforzado nuestros recursos propios porque si de algo estamos seguros, es de que la próxima crisis cada vez está más cerca», indica Albizuri.