El turismo de salud reivindica su papel como tratamiento revitalizador para el sector
El turismo de salud reivindica su papel como tratamiento revitalizador para el sector - FOTOLIA

La cura de diversificación pendiente para la industria turística española

Unas 140.000 personas visitaron nuestro país en 2017 para recibir tratamiento médico, cifras muy por debajo del potencial del sector

MadridActualizado:

Tras cinco años consecutivos batiendo récords históricos de visitantes, el sol nunca parecía ponerse en el modelo turístico español. Pero la suave desaceleración que se asoma en el horizonte reaviva la necesidad de ampliar las miras más allá de ese tándem triunfante que forman el sol y la playa. Y en ese contexto, el turismo de salud reivindica su papel como tratamiento revitalizador para el sector. «Es un segmento que puede aportar muchos beneficios a España. Estamos hablando de la unión de dos sectores importantes para la economía española y en los que somos líderes. Nuestra sanidad está considerada como una de los mejores del mundo y en turismo somos referencia indiscutible», asegura Carlos Abella, director ejecutivo de Spaincares, una asociación que reúne a empresas de la sanidad privada, hoteles y balnearios para impulsar una actividad «que hasta ahora apenas se había tomado en consideración en España».

Abella cree que este subsector puede ser un tratamiento eficaz para mejora en la desestacionalización y la deslocalización de la industria turística. «Uno de los problemas que tenemos en España es que los 82 millones de personas que nos visitan están muy concentradas en determinados periodos del año. Sin embargo, el turista de salud viene cuando lo necesita, y eso puede ser en febrero, en marzo o en diciembre. Y su destino no es necesariamente la costa, sino que viene marcado por el hospital o la clínica en la que realizará el tratamiento», explica el director ejecutivo de Spaincares. Un tercer factor clave es el gasto medio por visitante, «que es muy superior al del turista tradicional, porque incluye los tratamientos, pero es que además estos visitantes suelen tener una estancia media más larga y vienen habitualmente acompañados de la familia. Hablamos además, en general, de personas con un poder adquisitivo alto», subraya Abella.

Un filón para el turismo español que apenas se ha comenzado a explotar. «No hay cifras oficiales, pero nosotros hemos hecho unas estimaciones que sitúan la cifra de visitantes en torno a 140.000 pacientes en 2017 que generaron unos 500 millones, es decir, un gasto medio de 3.500 euros», explica el representante de Spaincares. Algunas comparativas internacionales confirman que España aún no es la referencia en este segmento. El Medical Tourism Index nos colocaba en el puesto úndecimo a nivel mundial y el quinto europeo en el ranking global de destinos mejor posicionados en turismo de salud. «Nuestro objetivo es situarnos en el top tres mundial», apunta Abella. «Y para ello hay que potenciar la unión entre el sector médico y el turístico, pero también es necesaria la apuesta de las instituciones. Hasta ahora el apoyo ha sido muy tímido. Tenemos un acuerdo con Turespaña, participamos en alguna feria con ellos, pero en las campañas que hacen a nivel internacional todavía no estamos incluidos como segmento», asegura Abella.

El objetivo del sector es saltar desde el puesto 11 al top 3 mundial de destinos

Desde este clúster del turismo sanitario defienden también que España debería ayudar a impulsar la directiva sanitaria transfronteriza europea. «Se aprobó hace cinco años, pero apenas se ha puesto en marcha. Permite que cualquier ciudadano de la UE pueda viajar a otro país comunitario para realizarse un tratamiento cubierto por su Seguridad Social. Por nuestro atractivo como destino turístico, España podría ser la gran beneficiada de esta normativa, pero apenas se está aplicando porque hay países que ponen trabas, exigen autorizaciones previas... Lo que reclamamos a nuestra administración es que empuje un poco, que impulse su desarrollo», explica Abella.

Otra reclamación tradicioonal del sector es la de agilizar la concesión de visados. «Alemania, por ejemplo, ha creado su propio visado sanitario, que se tramita en 24-48 horas. Por eso está recibiendo muchísimos pacientes del mercado ruso. Nosotros tenemos más problemas para conceder esos visados, y eso nos hace perder competividad», explica el directivo de Spaincares. A pesar de todo, Abella cree que España «no tiene nada que envidiar a países de nuestro entorno como Francia o Italia. Ofrecemos calidad y a precios más competitivos que ellos. Pero son nuestra referencia. No queremos competir en precios con mercados como Turquía, República Checa, Bulgaria o Uzbekistán, muy activos. Nosotros apostamos por la calidad. España está muy bien considerada en materia sanitaria, y no todo el mundo ha hecho las inversiones que el sector sanitario ha hecho en este país», defiende Abella.

«Otra de nuestras ventajas es que tenemos las tasas de éxito más altas del mundo. Y también la reglamentación, que es más laxa que en Francia u otros países en tratamientos como los de fertilidad», uno de los grandes nichos del sector. Otros tratamientos con gran volumen de negocio son oftalmología, odontología, traumatología, plástica y estética. «Pero también hay mucha penetración en tratamientos de alta complejidad médica, como oncología o cirugía robótica», detalla Abella. En definitiva, un sector más que preparado para aplicar una cura de diversifiación a la industria turística española.