El dífícil comienzo de curso para la industria de los libros escolares

Las editoras, que se enfrentan al auge del segundo uso, achacan la caída de la facturación al «descontrol» del sistema educativo

MADRIDActualizado:

La industria de los libros de texto escolares no pasa por su mejor momento y las perspectivas a corto y medio plazo son poco alentadoras. La crisis de este sector está motivada, según los editores, por el «descontrol que existe en el sistema educativo. No es razonable que no organicemos un sistema de gratuidad ni que existan libros diferentes para cada región», afirma Antonio Mª Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Según se recoge en el informe del Libro Educativo en España 2018-2019, presentado esta semana por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (Anele), en 2017 el mercado de los libros de texto facturó 828,82 millones de euros, cerca de un 3% menos que en 2016 y un descenso de casi 1,2 millones de ejemplares vendidos. Y para este año «ya se han registrado caídas del 10%, esperando que se recupere un poco en septiembre», puntualiza José Moyano, presidente de Anele.

Desde Anele y FGEE se lamentan de que no se está cumpliendo lo pactado en la LOMCE, con supuestas rotaciones de libros cada cuatro años. Se preguntan qué empresa editorial va a apostar en seguir invirtiendo en nuestro país cuando existen serios problemas «para planificar financieramente la actividad» y recuerdan que las editoras han invertido mucho en educación e innovación con soporte digital. Otro de los problemas que les afecta es la diferencia de contenidos según comunidades, lo que encarece la impresión. Existen 32.764 libros y cuadernos diferentes (para profesores y alumnos). «España es la cuarta potencia editorial y ¿hasta dónde vamos a aguantar? Muchas de nuestras empresas se plantean echar a las personas para no desaparecer», asegura Moyano.

El material escolar repunta a pesar de la competencia digital y las grandes multinacionales

Teniendo en cuenta los poco más de ocho millones de alumnos que existen en España en los colegios e institutos, el gasto medio por alumno en libros el año pasado fue de 102 euros. Una cifra que no refleja la realidad ya que en comunidades como Andalucía todos los alumnos reciben de la Administración los libros de texto. Además, «más del 50% de los alumnos reciben ayudas parciales o totales y otro 25% se beneficia del segundo uso», aseguran desde Anele. Cada colegio sigue una política diferente y en muchos se organizan bancos de libros desde el AMPA. Sin olvidar las plataformas educativas creadas en algunos centros, «que son competencia desleal desde donde se crean malos materiales y se realizan plagios», asegura José Moyano. Entiende que las familias busquen ayudas entre ellas pero alerta de que «los alumnos utilizan libros obsoletos porque no se renuevan y a veces en estado miserable». No están contra la gratuidad de los libros sino «contra el caos» y recuerdan que el sistema de préstamo «vulnera la ley de propiedad intelectual».

El material escolar crece

Además de los libros las mochilas de los pequeños y jóvenes estudiantes van cargadas de nuevo material escolar, un sector que «se ha recuperado parte importante de la crisis pero en los tiempos actuales nos toca luchar contra las grandes multinacionales y el mundo digital», explica a ABC Empresa José Luis Hernández Sánchez, director general Carlin. La franquicia líder en papelería comienza el curso con gran expectación, «es uno de los periodos más importantes para la mayoría de nuestros asociados y llevamos muchos meses trabajando y preparando para que sea todo un éxito». Para este año estiman «crecer entre un 3% y un 6%». Hernández reconoce que siempre hay nuevos hábitos de consumo en este campo donde «la tecnología cada vez influye más y tenemos que adaptarnos y adelantarnos a todo ello». Ante la amenaza de las importaciones asiáticas, «nuestra política es ir siempre a grandes fabricantes y trabajar con las marcas líderes de nuestro sector».

Enrique Rubio, director general de Rubio, se muestra muy optimista con las ventas de este año ya que después de un aumento del 2% en el año anterior en el presente ejercicio llevan un crecimiento acumulado del 19%. La empresa valenciana vende cuatro millones de cuadernos Rubio al año, fabricando 10.000 al día. Con 300 referencias diferentes, Enrique Rubio cree que su crecimiento se debe a varios factores. «El método Rubio sigue siendo el impulsor del negocio pero estamos sacando constantemente novedades, escuchando al docente y a los padres para saber lo que necesitan», subraya. Asegura que se han adaptado a los nuevos sistemas de enseñanza y que dan mucha importancia a la cultura de cada zona por eso tienen cuadernos en todos las lenguas de España.

El precio ajustado de sus cuadernos (máximo 1,95 euros) y la buena relación precio - efectividad «ha hecho que la crisis nos haya fortalecido, con cifras muy por encima del 2007», afirma el director general. Además hace tres años pusieron en marcha la tienda online y ya representa el 10% de la facturación. Los cuadernos Rubio se encuentran a la venta «en todo tipo de comercio, hemos apostado por papelerías, grandes superficies y venta online». Creada hace 60 años, la empresa ha sabido resistir a la aparición de productos similares en algunas editoriales «pero seguimos siendo los más económicos y es un método utilizado por muchas generaciones».

En lo que se refiere a los uniformes escolares, José Luis Sainz, director de Uniformes Sainz, espera que este curso se presente como los anteriores. «Aquí no notamos en su día la crisis porque es algo que tienen que llevar los chicos sí o sí. Las ventas son similares cada año». Existe mercado de segunda mano y en muchos casos «se aguanta más con las prendas pero a pesar de todo se sigue comprando». Donde se han notado los cambios es en el diseño, «los centros piden modelos diferentes», puntualiza. Esta empresa de Burgos abastece de prendas a unos 500 colegios de toda España y a varios centros de Francia y Suiza e incluso de Letonia.