LUIS CANO

Así se ha disparado el precio del tabaco en la última década

El coste del paquete de cigarrillos prácticamente se ha duplicado desde 2007

MadridActualizado:

El mercado del tabaco actual poco tiene que ver con el que se desarrollaba en España hace diez años. Los cambios normativos se han reproducido con asiduidad, al tiempo que la sociedad tomaba conciencia cada vez más de los peligros de una adicción poco saludable. Según fuentes del mercado, las ventas de cigarrillos se han reducido prácticamente a la mitad en España en la última década.

No hay que olvidar que el 80% del precio del tabaco está destinado a pagar impuestos, por lo que modificaciones fiscales como las registradas en los últimos años han tenido una importante incidencia en el coste de este producto. Ya en 2009, con el gobierno de Zapatero, España subió los impuestos especiales de forma brusca para capear la incipiente crisis económica. Hasta entonces, tan solo un 70% del precio final de los cigarros estaba marcado por los impuestos.

La repercusión en el bolsillo del consumidor fue prácticamente inmediata, pero el precio de este vicio solo había iniciado su escalada. A finales de 2010, la situación de la economía española era ya insostenible y el Gobierno repitió su fórmula. Subió de nuevo los impuestos especiales, lo que provocó que en tan solo dos años la subida del paquete de tabaco de prácticamente cualquier marca fuera cercana a un euro. Además, prohibió fumar en lugares públicos como parques y hospitales.

En 2013, ya con el Partido Popular, el Gobierno reconfiguró los impuestos del tabaco para darle más importancia a los impuestos específicos. Los cigarros pasaron a ser unos 20 céntimos más caros. La última subida de esta índole se ha producido hace escasos meses. El incremento ha sido de un 2,5% para el tabaco convencional y de un 6,8% para la picadura (tabaco de liar). Después de tres años sin subidas, en la industria ya se esperaban este cambio.

«Cualquier empresa del sector ha sufrido un gran impacto durante estos años. Ninguna empresa de gran consumo ha tenido una repercusión similar en sus impuestos», sostiene Miguel Luengo, vicepresidente de Japan Tobacco International (JTI).

Las subidas de precio han modificado el mercado. Por un lado, han provocado guerras de precios como la que destaca Fortuna. Desde Altadis explican que en esta última ocasión han preferido no subir el precio de Fortuna Red Blando (aunque sí han subido el paquete duro) porque en los últimos otros competidores «se metían en su sector de precio». La compañía cita la bajada de precios realizada en plena subida fiscal por la competencia para explicar por qué Fortuna ha pasado de tener una cuota de mercado del 14,9% al 8,5%.

También se ha producido un incremento del contrabando, que provoca unas pérdidas para las arcas del Estado de cerca de 1.000 millones de euros al año. «Si hacemos un análisis del consumo total de tabaco (el legal y el que no paga impuestos) vemos que en los momentos en los que ha habido subidas bruscas de impuestos, que habitualmente han provocado un incremento de precios, el consumo de tabaco ilícito ha aumentado», aseguran desde British American Tobacco.

El impacto de la recuperación económica

Bajo estas circunstancias, la picadura se había convertido, hasta esta última subida, en la gran beneficiada de las modificaciones fiscales. Durante la crisis, muchos fumadores recurrieron al tabaco de liar porque era más barato y tenía apariencia de ser más «sano». La realidad es que pagaba menos impuestos y era igual de perjudicial. El incremento del 6,8% en los impuestos al tabaco de picadura producido en otoño ha igualado de nuevo el mercado. «El tabaco de liar es igual de dañino que el convencional», sostiene Luengo.

La recuperación económica también ha permitido un repunte de la recaudación, que volvió a crecer en 2015 después de cinco años de caídas y aportó unos ingresos de 9.137,67 millones de euros al Estado. Ninguna marca rechaza pagar impuestos. Desde BAT, por ejemplo, sostienen que lo más apropiado son «subidas de impuestos moderadas que no conlleven incrementos de precio muy superiores a la renta disponible, que lejos de reducir el consumo, provocan un aumento de la venta de tabaco ilícito».

Y en todo este periodo, ¿ha habido un descenso en el número de fumadores con estas subidas de precio? Es evidente que sí, sobre todo en el número de fumadores diarios, que se redujo tres puntos entre 2009 y 2014. Pese a ello, España sigue siendo uno de los países de la Unión Europea con mayor porcentaje de fumadores, con una tasa cercana al 30% según el último Eurobarómetro publicado al respecto.