Reuters

Draghi promete a la banca aliviar el coste de los tipos negativos

«No nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato», ha explicado el presidente del BCE

BerlínActualizado:

La última decisión tomada por el BCE, la prolongación de los tipos de interés negativos para los depósitos con fecha por ahora indefinida, causó consternación entre la banca europea, sometida a una dura presión y limitación de los márgenes. Mario Draghi ha enviado sin enbargo un mensaje de esperanza, durante una conferencia que inauguraba hoy en Fránkfurt sobre política monetaria, al sugerir que el BCE está estudiando opciones para reducir los costes que pagan los bancos por el exceso de liquidez depositado en el BCE. La entidad está trabajando en distintas opciones para rebajar la tasa que abonan los bancos por el exceso de efectivo, una medida con la que espera contrarrestar los efectos indeseados de su política monetaria.

Draghi ha asegurado que está dispuesto a retrasar aún más la subida de las tasas si la situación económica lo requiere y ha dejado claro que el BCE no ha hecho aún ninguna propuesta concreta de política monetaria para la reducción de los depósitos, pero el objetivo de la medida sería devolver parte de los más de 7.000 millones de euros anuales que pagan los bancos en intereses al regulador monetario. En el caso concreto de la banca española, un informe reciente de Keefe, Bruyette & Woods Europe (KBW) señala que las principales entidades nacionales han depositado en Fráncfurt algo más de 103.000 millones de euros, lo que supone un coste de 400 millones de euros.

Draghi ha asegurado que «de ser necesario, debemos reflexionar sobre las posibles medidas que pueden preservar las implicaciones favorables de las tasas negativas para la economía, al tiempo que mitigan los efectos secundarios, si los hay». El presidente del BCE ha prometido que el Consejo analizaría, si fuera necesario, medidas para mitigar este efecto, aunque ha subrayado que en su opinión la debilidad de los beneficios bancarios no es un resultado automático de los tipos bajos. Una tasa de depósito escalonada permitiría a un banco pagar un cargo reducido sobre una porción de sus reservas excedentes, quedando exento al menos en parte de pagar al regulador la tasa del 0,4% anual sobre sus excedentes de liquidez y aumentando sus ganancias, al tiempo que haría frente a una inesperada desaceleración del crecimiento.

«No nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato», ha añadido el banquero italiano durante su intervención, reiterando que el BCE ajustará la orientación a largo plazo de los tipos de interés en función de las nuevas perspectivas de inflación. En este sentido, Draghi ha expresado la disposición del BCE para actuar si las perspectivas a medio plazo continúan deteriorándose de forma significativa, añadiendo que, en tal caso, la entidad adoptará todas las decisiones de política monetaria que sean «necesarias y proporcionadas» al logro de su objetivo.

En ese mismo acto, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ha garantizado que el BCE es capaz de blindar a la economía de la zona euro de los efectos derivados de los cambios en la política monetaria de EEUU, uno de los motores del ciclo financiero mundial, tras advertir de que el deterioro en las perspectivas de crecimiento incrementa los riesgos para la estabilidad financiera. «Las acciones de política monetaria del BCE pueden, en general, blindar a la economía de la zona del euro de los efectos secundarios de la política monetaria estadounidense», ha dicho, en referencia a los limitados efectos indirectos de las decisiones de la Fed en la inflación y la actividad de la zona euro. No obstante, ha admitido que la política monetaria estadounidense supone un motor del ciclo financiero global, en función del cual pueden cambiar los riesgos para la estabilidad financiera de la zona euro.

En este sentido, el exministro español ha adelantado de que el deterioro de las perspectivas de crecimiento elevará seguramente el riesgo de inestabilidad en los mercados financieros como consecuencia de la mayor preocupación por la sostenibilidad de la deuda soberana y las dudas sobre la rentabilidad de la banca. De este modo, un debilitamiento de la trayectoria de crecimiento pondrá a prueba el desapalancamiento en curso, ha anunciado, haciendo más vulnerables a los mayores costes de financiación a países con elevados ratios de deuda pública.

Guindos ha señalado también que las amenazas derivadas del auge del proteccionismo en el mundo y de la incertidumbre política en Europa pueden amplificar las potenciales correcciones en las primas de riesgo de los bonos soberanos. «De cara al futuro, a medida que se moderan las perspectivas de crecimiento, es imperativo que aquellos países donde la deuda es todavía demasiado elevada reconstruyan sus colchones fiscales», ha afrimado.

Respecto a la banca, Guindos ha reiterado la importancia de que el sector intensifique sus esfuerzos para superar los retos estructurales a los que se enfrenta, con ajustes de redes y reducciones de costes de personal, así como mejorando su digitalización y reduciendo su cartera de créditos dudosos.