Parte del equipo de Feltwood

La empresa que convierte la lechuga en alternativa al plástico

La materia que fabrica Feltwood a partir de vegetales se puede utilizar en muebles, juguetes, construcción...

MADRIDActualizado:

¿Alguien cree que una lechuga o una alcachofa se puede transformar en un material que sustituya al plástico y la madera? Pues esto ya es posible. Lo hace Feltwood, una empresa que no podría haber encontrado mejor momento para comenzar su actividad, ahora que muchas instituciones, industrias y compañías se están comprometiendo a reducir el uso de plásticos y existe mayor conciencia entre los consumidores.

Hoy Feltwood ha culminado un proceso de ocho años durante los que Arancha Yáñez ha encontrado la fórmula para crear un material que puede sustituir al plástico en múltiples aplicaciones. Para conseguirlo, Arancha ha creado un proceso de fabricación que transforma los residuos vegetales agrícolas en materiales industriales ecológicos. «Lo hizo por conciencia, no quería dejar a sus hijos un planeta lleno de plásticos, y contaminado. Así que empezó a investigar y hacer pruebas en la cocina de su casa», comenta Óscar Longares, responsable de desarrollo de negocio de Feltwood.

El material de Feltwood
El material de Feltwood

Arancha, Óscar y todo su equipo (seis personas pertenecen a esta empresa) son el más puro ejemplo de cómo las nuevas generaciones se buscan la vida en el ecosistema emprendedor. Arancha y Óscar se conocieron en «Startups in Love», un evento de networking que se celebra cada año en Zaragoza y que ayuda a profesionales y startups a formar nuevos equipos para sus proyectos actuales y futuros. A partir de ahí comenzaron a caminar juntos. Fetlwood entró en la aceleradora Ship2B; ha obtenido financiación del programa Horizonte 2020 al ser su proyecto seleccionado (Fase 1); ha sido premiada por la agencia europea EIT Food y esta misma semana ha ganado el Premio Emprendedor XXI, impulsado por CaixaBank, en el sector Impact Tech.

Los materiales que produce son al 100% con fibras vegetales, por lo que son biodegradables e incluso compostables. Se pueden reciclar manteniendo su calidad. Y no contienen sustancias tóxicas como adhesivos, plásticos o aglomerantes peligrosos. Por su dureza, versatilidad y resistencia tienen diversas aplicaciones. Las fibras se pueden producir más ligeras, más rígidas o más flexibles para adaptarse a las necesidades del producto final. Por ejemplo: muebles, embalajes, tableros, aislamientos térmicos para construcción, material deportivo, instrumentos musicales, juguetes…

Una vez que registren la patente, conformarán su modelo de negocio: «Queremos licenciar la tecnología y que otras empresas produzcan nuestros materiales», explica Longares. Se dirigen a dos tipos de clientes: empresas que generan o gestionan residuos agrícolas, y a compañías que comprarán materia Feltwood para fabricar bandejas de frutas y verduras para supermercados, para sustituir el corcho que rellena las cajas de electrodomésticos, o como aislante de construcción. «A todas ellas les venderemos nuestra tecnología», cuenta Longares. Además, el proceso de fabricación es cuatro veces más barato que el plástico. Por tanto, parece que ya no hay excusas para reducir el consumo de plásticos en el planeta.