Las empresas acumulaban a finales de 2018 una deuda de 13 billones de dólares
Las empresas acumulaban a finales de 2018 una deuda de 13 billones de dólares - ABC

Las empresas zombis toman la economía

Las políticas monetarias laxas han permitido seguir en pie a un creciente número de «muertos vivientes» corporativos alimentados por el dinero barato

MadridActualizado:

La prolongación de las políticas monetarias expansivas, que inundaron el mercado con dinero barato para frenar la hemorragia de la crisis, ha provocado un indeseado efecto secundario global. Una gigantesca bola de deuda engorda por minutos y amenaza con provocar un nuevo colapso si el crecimiento sigue perdiendo ritmo. No es un problema exclusivo de los Estados. Muchas empresas también han aprovechado el grifo abierto para sobrevivir a base de crédito fácil. Un placebo que es pan para hoy y muerte para mañana en el caso de las denominadas empresas zombis, compañías cotizadas que no son capaces de cubrir sus costes financieros con los resultados de explotación, pero que se mantienen en pie gracias al alimento de los bancos centrales.

La epidemia de sobreendeudamiento es global. Según un reciente informe de la OCDE, las empresas acumulaban a finales de 2018 una deuda de 13 billones de dólares. Entre 2008 y 2018, el volumen de nuevas emisiones de bonos corporativos se sitúo en una media de 1,7 billones al año, frente a los 864.000 millones de los años previos a la crisis. En un contexto, además, en el que el organismo advierte de un creciente deterioro de la calidad crediticia de las emisiones corporativas. En Europa, la situación es especialmente inquietante. Según otro informe de S&P, en los próximos cinco años las empresas y bancos del Viejo Continente deberán afrontar el vencimiento de títulos de deuda por valor de 3,5 billones de euros, de los que 224.000 son de compañías españolas. Y el BIS adviierte de que el 10% de las empresas de las principales economías europeas ya son «muertos vivientes corporativos». Una bomba de relojería que no desactiva la decisión de Mario Draghi de prolongar los estímulos.

«La política monetaria laxa propicia el aumento de deuda. Por el contrario, es el endurecimiento monetario el que normalmente aboca a los deudores a tomar medidas de reestructuración o declarar la inviabilidad. Por ello, una prolongación de la política monetaria acomodaticia, como la anunciada por Draghi, no va en la línea de incentivar a reducir la deuda, sino que aumenta el período en que las empresas “tocadas” intentarán aguantar», explica el economista Carmelo Tajadura.

Un «sobrevivir a toda costa» que perpetúa a empresas y sectores improductivos y castiga a los más competitivos. «Los manguerazos de dinero barato durante años del BCE han permitido que haya compañías sin rentabilidad que sobreviven a base de refinanciar deuda. Afectan negativamente a la productividad del sector privado y suponen una bomba de relojería para el crecimiento económico ante la expectativa de subidas de tipos», explica el director del MBA con especialización en Finanzas del IEB, Aurelio García del Barrio.

A la desesperada

«La crisis ha dejado a miles de empresas en Europa con un elevado endeudamiento que aún ha crecido más gracias a nuevos acuerdos de refinanciación con los bancos o ampliaciones de capital a la desesperada. De momento, se ha evitado el impacto de las quiebras de estas firmas, pero afectan a la economía real porque tiran a la baja los precios en su sector, crean barreras de entrada para competidores sanos y dejan de afrontar pagos a los proveedores», explica el profesor del IEB. «Los bajos tipos de interés sesgan a la baja el coste de capital y redundan en una ineficiente asignación de recursos manteniendo en pie proyectos o empresas de baja productividad y que no pueden subsistir cuando se normalice la situación financiera», coincide Tajadura.

Para Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, «la zombificación de la economía provocada por la política monetaria es un peligro enorme porque disfraza la percepción del riesgo. Se ha producido un aumento desproporcionado del porcentaje de empresas zombis en los últimos años porque se ha perpetuado la sobrecapacidad, se ha generado una percepción equivocada de solvencia», advierte. Pero Lacalle cree que alargar la vuelta a la normalidad monetaria en Europa solo servirá para agrandar el problema. «La razón por la que el dinero tiene un coste es porque frena el aumento de riesgo. No poner coste al dinero se convierte en un incentivo perverso. Con los tipos a cero no se limpian los balances al detalle, los bancos dejan de hacer provisiones... Entonces, la política monetaria deja de ser una herramienta de urgencia para resolver un problema y se convierte en algo a lo que te haces adicto. La política del BCE está poniendo los cimientos del siguiente pinchazo», concluye. «Subir ligeramente los tipos hubiera lanzado un mensaje de confianza. Si Europa entra en recesión ahora... ¿qué herramientas quedan para afrontarla?», se pregunta el economista jefe de Tressis.

Lacalle cree que la situación es especialmente grave en Europa por la fuerte dependencia de la financiación bancaria respecto a economías como Reino Unido y EE.UU., aunque concede que las empresas españolas sí han hecho un importante esfuerzo de desapalancamiento en los últimos años. «Ayudó que aquí la reforma financiera fuera muy innovadora. Y, respecto a otros países europeos, otra diferencia es que nuestras empresas se endeudaron en los primeros años 2000 para comprar activos y financiar su proceso de internacionalización. Más caro o más barato, mejor o peor, siempre han podido vender estos activos después», explica. Los datos del Banco de España dicen que los 950.000 millones que las empresas españolas debían en 2008 se han convertido en 451.589 en 2018. Tajadura matiza la estadística: «Son cifras espectaculares, aunque parciales, al no estar incluida la financiación en títulos. Además, la realidad es que buena parte de esto tiene truco. Porque responde en una fuerte proporción a las empresas inmobiliarias (los bancos han cambiado crédito por adjudicados, por participaciones en capital o lo han amortizado). Y también está influyendo el cambio en grandes empresas de financiación crediticia por valores». Mientras tanto, los zombis empresariales siguen multiplicándose en Europa.