Imagen de la presentación de ayer del informe de BBVA Research
Imagen de la presentación de ayer del informe de BBVA Research - EFE

España mantiene pulso económico, pero relaja la corrección del déficit

BBVA avisa de que persiste el efecto de la crisis catalana y de las dudas sobre la agenda del nuevo Gobierno

Madrid Actualizado: Guardar
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España es la única gran economía de la Eurozona que se está salvando de las rebajas generalizadas de las previsiones de crecimiento económico que las principales instituciones están haciendo en el actual entorno de desaceleración de la actividad. No solo eso, sino que además se mantiene como la economía más pujante. Los organismos siguen estimando que el PIB del país, tras crecer un 3,1% en 2017, lo hará este año en torno al 2,8%.

La última casa de análisis en publicar sus estimaciones fue BBVA Research, que ayer mantuvo su pronóstico de que la economía nacional crecerá al cierre de este ejercicio al 2,9% y al 2,5% en el conjunto de 2019 en su informe «Situación España» del tercer trimestre. Esta es la previsión más optimista junto con la de la Comisión Europea. Mientras, el FMI y Funcas auguran un avance del 2,8%, por encima del Gobierno y el Banco de España, que reducen ese pronóstico al 2,7%.

Estas cifras contrastan con las estimaciones para las demás grandes economías europeas. La Comisión Europea y el FMI estiman que Alemania crecerá entre un 2,3% y un 2,2%, que Francia lo hará al 2% o al 1,8% y que la economía italiana avanzará un 1,2% o un 1,5%.

«El crecimiento del PIB se mantiene fuerte, sin signos de desaceleración, aunque su composición es algo menos virtuosa que en años anteriores», explica el servicio de estudios de BBVA, que augura una menor aportación del sector exterior por el encarecimiento del petróleo, la apreciación del euro frente al dólar y el menor crecimiento de grandes socios comerciales.

Impacto de la crisis catalana

BBVA Research señala además como riesgos domésticos «la incertidumbre sobre la política económica», tanto por el hecho de que permanece el impacto de la crisis política en Cataluña en la economía de esa autonomía en términos de empleo, consumo, inversión y turismo, como por «el aumento en la incertidumbre que se produjo con el cambio de Gobierno», en concreto por «las dudas acerca de las políticas que se implementarán, por ejemplo, para poder reconducir el déficit público».

Lo cierto es que todos los organismos contemplan que España cierre 2018 con un desfase de las cuentas públicas superior al objetivo de déficit que al anterior Ejecutivo había pactado con la Comisión Europea, del 2,2% del PIB, y que el Gobierno socialista acaba de revisar al alza, hasta el 2,7%. Es la misma estimación que hace BBVA Research, mientras que el Banco de España estima un déficit para este año del 2,7%, la Comisión Europea y Funcas del 2,6% y el FMI del 2,5%.

El principal motivo que según los analistas explica esa ralentización en la corrección del déficit público, que el año pasado se redujo hasta el 3,1%, es el conjunto de medidas adoptadas en los Presupuestos Generales del Estado de este ejercicio y que suponen un importante incremento del gasto público. Entre ellas, la subida de los salarios a los funcionarios públicos, el aumento de las pensiones, la rebaja parcial del IRPF y la autorización para reinvertir el superávit de las comunidades en 2017. Todo ello suma 7.000 millones de euros en 2018.

Estas medidas, junto con la flexibilización de los objetivos de déficit público para los próximos años, permitirán al país impulsar el crecimiento económico. Ahora bien, y como señala el responsable de análisis macroeconómico de BBVA Research, Rafael Doménech, también «tiene un coste» ya que ese mayor nivel de déficit público implicará un repunte equivalente del déficit estructural y mayores niveles de deuda pública para los próximos años. Es más, Doménech estimó que con una política fiscal neutra sí se hubiese podido cumplir la meta del 2,2%.

«Todavía tenemos desequilibrios importantes en materia fiscal», alerta BBVA Research. Y es que esa relajación de los objetivos de déficit se producen en plena desaceleración -los organismos estiman que España crecerá en 2019 entre un 2,2% y un 2,5%- y a las puertas de un ciclo electoral, lo que podría empeorar esa desviación.