El plan para rescatar a la compañía suma su cuarta prórroga en un año, hasta el 15 de julio
El plan para rescatar a la compañía suma su cuarta prórroga en un año, hasta el 15 de julio - REUTERS

La eterna agonía de Alitalia en su descenso a los infiernos

El plan gubernamental para salvar a la aerolínea de bandera no deja de acumular despegues fallidos

Corresponsal en RomaActualizado:

Alitalia, la aerolínea de bandera, se ha convertido en el símbolo del fracaso empresarial del país transalpino con una desastrosa gestión marcada por el despilfarro que dura más de dos décadas. Ahora el Gobierno populista italiano, que controla el 15% de la compañía, intenta salvarla, pero está demostrando también incompetencia.

Su pretensión de fusionarla con Ferrovie dello Stato, la compañía ferroviaria estatal, se eterniza: el plan de rescate debía haberse presentado el 31 de enero pero ha sufrido ya cuatro prórrogas, la última hasta el 15 de julio, con duras críticas de la oposición e inquietud de los 11.000 trabajadores de la compañía con sindicatos muy combativos, que ven peligrar sus puestos en un mercado terriblemente competitivo.

Alitalia comenzó su descenso a los infiernos en el 1996, año en que tuvo pérdidas monstruosas: 625 millones de euros en valores actuales. La compañía ha estado en quiebra en varias ocasiones. En agosto 2014 Etihad, aerolínea de los Emiratos Árabes, compró el 49% de las acciones de Alitalia a cambio de 560 millones de euros. Los bancos renunciaron a parte de sus créditos y se despidió a 2.251 trabajadores. Se consideró que sería la salvación. Pero fue otro desastre. Las pérdidas monstruosas continuaron.

El objetivo es la fusión con la compañía ferroviaria estatal

La compañía lleva dos años y medio en quiebra. Para evitar su bancarrota y que los aviones puedan seguir volando, el anterior Gobierno de Paolo Gentiloni concedió en 2017 un préstamo de 900 millones de euros, que Alitalia debería reembolsar porque la UE prohíbe que las empresas públicas compitan con las privadas con la ventaja de que sus pérdidas sean pagadas por el Estado. Pero este crédito es solo la última de una serie de inyecciones de capital público. «Il Sole 24 Ore» calcula, en base a diversos estudios, que cada italiano, incluidos los recién nacidos, han pagado 145 euros por los diversos rescates de Alitalia. La verdad es que Alitalia vuela gracias a las ayudas del Estado.

La situación actual parece surrealista. Desde hace meses el vicepresidente del Gobierno y ministro del Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, el encargado de las negociaciones para salvar la aerolínea de bandera, dice la misma frase: «Esta es una semana decisiva para la compañía. Estamos en el tramo final». Pero la realidad es que Alitalia no levanta el vuelo. El plan del Gobierno es que la compañía ferroviaria nacional -Ferrovie dello Stato (FS)-, que encabeza el plan de rescate, presente una oferta «vinculante y definitiva» por la aerolínea el 15 de julio. El Gobierno piensa que habría obvias sinergias entre los ferrocarriles estatales y Alitalia, tanto dentro de Italia como para los turistas extranjeros que vuelan para visitar el país. Una empresa conjunta podría combinar mejor importantes rutas domésticas, como Roma a Milán, para evitar superposiciones innecesarias.

El grupo, coordinado por los ferrocarriles estatales, que debería hacer la oferta por medio de una nueva sociedad, la «Newco Nuova Alitalia», tendría que tener un capital de 850-900 millones de euros. Actualmente hay adhesiones solo para el 60% del capital previsto: el 30 % de FS, y el 15% cada uno de Delta Air Linea y el Ministerio de Economía italiano. Faltan 300 millones. El cuarto socio que podría ponerlos es Atlantia, el holding de la familia Benetton que controla «Autostrade per Italia» y «Aeroporti di Roma». Cuenta con el apoyo del líder de la Liga, Matteo Salvini. Curiosamente, Luigi Di Maio y su Movimiento 5 Estrellas levantaron un hacha de guerra, que aún no han enterrado, contra los Benetton, después del derrumbe del puente Morandi de Génova, que causó más de 40 muertos. La pelota está en el tejado del Movimiento 5 Estrellas.