Theresa May, primera ministra de Reino Unido, en el Parlamento británico
Theresa May, primera ministra de Reino Unido, en el Parlamento británico - AFP

Los fondos recelan de invertir en Reino Unido por el caos del Brexit

Autoridades británicas y europeas piden al sector financiero tener listos sus planes de contingencia

MadridActualizado:

La incertidumbre del Brexit se deja sentir en los mercados. La libra continúa cayendo y la confianza en Reino Unido decrece con el paso del tiempo, y no hay visos de que la situación mejore a corto plazo. A falta de escasos meses para que el país abandone la Unión Europea, la solución a su salida del bloque comunitario se torna más incierta que nunca... y eso ha puesto en alerta a las gestoras internacionales de fondos de inversión.

Preocupación y riesgo son las dos palabras más escuchadas entre estas sociedades, que poco a poco recelan cada vez más de invertir en Reino Unido. En público son pocas las que se atreven a vaticinar cuál será su impacto en el negocio; en privado, la situación es distinta. Fuentes financieras apuntan a que el miedo a un Brexit duro planea sobre las gestoras hasta el punto de detener sus inversiones, algunas de las que más activos manejan a nivel mundial.

El panorama de indefinición que rodea cómo será su salida de la UE pone en jaque a las gestoras, que ya miran hacia otros mercados comunitarios para mantener la estabilidad de sus productos. La incertidumbre en Reino Unido sitúa en tela de juicio la capacidad del territorio para brindar rendimientos positivos como en años anteriores, aunque eso no quiere decir que los inversores vayan a salir de manera abrupta del país. Por el momento -aunque en privado- se limitan a rebajar su exposición en el territorio tanto en renta fija como variable por los vaivenes políticos del Ejecutivo de Theresa May.

De esta manera, de aquí a la salida de la UE en el mes de marzo su posición inversora en Reino Unido alcanza cifras de estancamiento como las vistas en los primeros meses tras el referéndum, cuando la libra empezó su caída libre, y no planean aumentar sus activos y el riesgo asumido hasta que la situación se calme.

Las gestoras de fondos de inversión rebajan su exposición en Reino Unido a la espera de que se aclare la fórmula de salida de la Unión Europea

«Estamos atentos a los desarrollos sobre el Brexit, Esto nos hace ser conservadores con respecto a las compañías que seleccionamos para Reino Unido», dicen desde la gestora Nordea AM. En otras palabras, se limitan a apostar por valores seguros en el país, como pueden ser las compañías no cotizadas y con escasa exposición al exterior.

Una posición similar mantiene Degroof Petercam AM, aunque ya empezaron esta misma estrategia desde el inicio. «Desde los resultados de las elecciones del Brexit, hace dos años, estamos posicionados a esa incertidumbre con una beta baja (bajo riesgo) en Reino Unido. Hasta la resolución final, nos mantenemos infraponderados en el país», dicen en la gestora, mostrando su preocupación por que un Brexit duro o sin acuerdo llegue a producirse.

BlackRock, la mayor gestora del mundo, también se muestra conservadora sobre el futuro económico del país. En su informe de perspectivas para 2019 ya alertaron de que en renta fija prefieren la europea sobre la británica debido a los riesgos asociados al Brexit. «La incertidumbre política es una preocupación», aseguró en el documento.

Amundi, otra de las gestoras que más activos manejan a nivel mundial, se muestra cauta pero, también, alerta. La sociedad -controlada por la gran banca francesa- vaticina que finalmente sí que habrá acuerdo de salida de la UE aunque son conscientes de que se mueve en terreno pantanoso: mucha incertidumbre y elevados riesgos.

Fuentes consultadas por ABC señalan que las autoridades británicas han solicitado a la banca comercial, banca de inversión, gestoras... planes de contingencia para hacer frente a un abandono no amistoso del bloque comunitario. Desde los inicios del Brexit el Banco de Inglaterra -y luego también el Banco Central Europeo- ya pidió dichos planes al sector financiero pero, ahora, la situación es distinta y se preparan para actualizarlos.

Sin ganadores

Varias derivadas ensombrecen el futuro económico de Reino Unido pero es unánime que esta situación no beneficia a nadie. De hecho, el año anterior ya se dejaron sentir algunos de esos efectos. Según datos de la multinacional de gestión de riesgos Willis Towers Watson, los activos de Reino Unido bajo administración han crecido hasta el año 2017 pero no al ritmo de otras regiones.

«No es posible decir qué efecto ha tenido el Brexit, ya que hay muchos otros factores en juego aquí, pero ciertamente es justo decir que es un tema que es de suma importancia tanto para los administradores de activos como para los inversores», apunta Bob Collie, de Thinking Ahead Institute, perteneciente a Willis Towers Watson.

Pese a todo, también hay voces que llaman a la calma. Precisamente, desde España. «No esperamos efectos nocivos sobre las gestoras internacionales que operan en España, y más en concreto sobre las que tienen domiciliadas fondos en Reino Unido», dice José Luis Manrique, director de Estudios de Inverco, la patronal de gestoras de inversión. En cambio, sí que reconoce que la inestabilidad ha activado las medidas en el sector: «La mayoría de ellas seguirán operando desde Londres para los clientes británicos y han reubicado fuera los fondos con los que operan el resto de clientes». Concretamente, los han trasladado a Dublín y Luxemburgo.

La paradoja entre las grandes gestoras la protagoniza Goldman Sachs, cuyo CEO, Lloyd Blankfein, afirmó hace meses que el efecto del Brexit no sería tan acusado como se esperaba. Todo ello bajo el clima de trasladar su gestora de activos europeos a Dublín y el movimiento de trabajadores de Reino Unido hacia la UE. Desde la entidad reseñaron en su informe de perspectivas de 2019 que «el impacto del Brexit fuera del país será limitado».

Sobre los efectos reales en el interior, de momento, sin posición oficial. Igual que muchas otras gestoras que desconfían en privado del desenlace económico final.