Los funcionarios y la elaboración de la economía

Se suelen citar solo a altos responsables políticos, pero conviene mencionar la labor específica que se debe a la burocracia

Juan Velarde Fuertes
MadridActualizado:

Cuando se estudia a fondo la historia económica española se pone de relieve el papel muy positivo que han tenido en su elaboración funcionarios públicos. Se suelen citar solo a altos responsables políticos, pero conviene mencionar la labor específica que se debe a la burocracia. Expongamos tres casos en tres momentos clave de nuestra economía.

El primero afecta a una decisión de nuestra política económica al final de la I Guerra Mundial. El funcionario responsable se llamaba Antonio Flores de Lemus, hombre clave durante muchísimos años del Ministerio de Hacienda. Su talante lo expuso su discípulo el profesor Vergara Doncel al indicar que la estancia de Flores de Lemus en Alemania había contribuido a que adquiriese el talante que exponía así el historiador Weill, refiriéndose a los funcionarios de Federico Guillermo II: «La burocracia, altanera y puntillosa, pero diligente, honrada y eficaz, mejoraba al reino entero». Así se explica cómo Flores de Lemus advirtió a Maura de los peligros derivados de la política bancaria de Cambó, hasta generar que este presentase la dimisión.

En el caso reciente del cambio radical de la política económica española que culminó con el Plan de Estabilización de 1959, tenemos claro el choque entre las decisiones para mantener el modelo proteccionista anterior del ministro Gual Villalbí, enfrentado con el desarrollo que surgía en el ministerio de Comercio por parte de técnicos comerciales del Estado tan importantes, como ahora sabemos que, por ejemplo, eran Fuentes Quintana y Manuel Varela. Y más reciente tenemos el caso de José Barea, un guardián celoso de las virtudes de un presupuesto equilibrado.

Con motivo de uno de los cursos de La Granda, expuso cómo antes de 1975 actuaba para que el gasto público no superase a los ingresos. En los cursos de La Granda explicó cuál era su procedimiento. Con un conjunto de sus colaboradores, en el ministerio de Hacienda, y de acuerdo con el ministro, actuaba como sigue: le entregaba, para que lo conociese el Gobierno que, cuando se lograba superávit, las cifras que se observan al resto del Gobierno, mostraban un ligero déficit y, a todo más, en ciertas ocasiones, un equilibrio presupuestario.

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