Grecia, en el alambre de la austeridad: Claves de ocho años de rescates europeos

El próximo 20 de agosto el país cerrará oficialmente una etapa, tras superar el tercer paquete de ayudas europeo a su economía bajo la «vigilancia reforzada» de las autoridades comunitarias y el FMI

MadridActualizado:

El exministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, salpica su último libro «Comportarse como adultos: Mi gran batalla contra el establisment europeo» de escenas de tensión entre el dirigente griego y políticos europeos como el expresidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem o el exministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, durante la negociación del tercer rescate griego en el primer semestre de 2015. Además de salpicados por conversaciones de sufridores ciudadanos acercándose al polémico ministro para que alivie la situación del país.

Tres rescates y cuatro primeros ministros después, el Eurogrupo ha puesto fin a ocho años de rescates, de los que saldrá oficialmente el próximo 20 de agosto. A cambio, el ejecutivo de Alexis Tsipras se compromete a mantener el superávit primario - sin los intereses de la deuda, en el 3,5% hasta 2022 y en el 2,2% desde este año hasta 2060. Por otra parte, el país recibirá al margen del último tramo del tercer rescate (unos 15.000 millones de euros) 4.000 millones de euros en beneficios logrados por el Banco Central Europeo (BCE) y podrá reestructurar su deuda, que ronda el 178% del PIB. Uno de los caballos de batalla de los últimos gobiernos helenos. Todo ello, a cambio de complementar las reformas estructurales ya acordadas, aunque continuarán bajo «vigilancia reforzada» de la Comisión Europea, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estas son algunas de las claves de la crisis griega:

Una pesada herencia económica

Todo comenzó con los días de vinos y rosas del exprimer ministro conservador Kostas Karamanlis (2004-2009), quien legó a su sucesor Yorgos Papendreu una pesada herencia económica tras los fastos olímpicos de Atenas 2004. El victorioso líder del Partido Socialista de Grecia (PASOK), Yorgos Papendreu, tuvo que reconocer un déficit público acumulado en octubre de 2009 del 12,7% (siendo elevado a 13,6% en abril de 2010 por Eurostat), casi el doble de lo estimado inicialmente, y una deuda pública muy elevada, de hasta el 113,4% del PIB. Con estos mimbres, Grecia perdió la confianza de los mercados y, en medio de la tormenta perfecta de la Gran Recesión, tuvo que pedir el primer rescate de su economía para evitar la quiebra del país.

Tres rescates europeos

Grecia saldrá del rescate el próximo 20 de agosto, aunque seguirá bajo la vigilancia la Comisión Euroepa, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aunque de una forma más esporádica. En total, el país heleno ha recibido casi 300.000 millones de euros desde 2010: el primer rescate se firmó en mayo de 2010 por un montante de 110.000 millones de euros en tres años. El segundo rescate se formalizó en marzo de 2012 y consistía en un pasquete de 130.000 millones de euros. Todo ello tras el relativo éxito de una quita de duda a la que acudieron el 95,7% de los acreedores.

El tercer y ¿último? rescate se cerró entre julio y agosto de 2015, con un programa que ascendía inicialmente a 85.000 millones de euros y que, entre otras medidas, suavizaba algunos compromisos fiscales permitiendo un déficit primario del 0,25% ese año y que limitaba el de 2016 al 0,5%.

Caída de los partidos tradicionales

La Grecia de 2010 era un país con un perfecto bipartidismo , en el que la agrupación de centroderecha Nueva Democracia (ND) y el Partido Socialista de Grecia (PASOK) se turnaban en el gobierno desde la restauración de la democracia en 1974, tras la caída de la conocida como «Dictadura de los Coroneles». Ocho años más tarde, tras los mandatos de los primeros ministros Georgios Papandreu (PASOK), Andonis Samarás (ND), Loukas Papademos (un tecnócrata independienet) y Alexis Tsipras (Syriza) el panorama ha cambiado sustancialmente: Hundimiento de la socialdemocracia tradicional, gobierno en coalición con un pequeño partido conservador de la coalición de izquierdas Syriza, y fuerte surgimiento de la neonazi Amanecer Dorado. En medio, varios procesos electorales y un gobierno técnico, el de Loukas Papademos (2011-202) que era exvicepresidente del BCE y exgobernador del Banco de Grecia.

El largo Termópilas heleno

Uno de los datos más elocuentes de la difícil situación por la que ha atravesado el país heleno en estos 8 años lo representa, un hecho elocuente conocido este viernes: El instituto de estadística griego «Elstat», ha informado de que por primera vez desde 2009 se ha reducido el número de personas sin acceso a bienes duraderos (lavadores, televisión, teléfonos...). Una privación material que afectaba al 21,1% de la población el año pasado, su menor nivel desde 2013. En 2016 este mismo porcentaje era del 22,4% por apenas un 11% en 2009 (el año en que estalló la crisis). En cualquier caso, el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social era al cierre de 2017 todavía del 34,8%, apenas ocho décimas menos que el ejercicio anterior.

Tras varias reformas en el sistema de pensiones o el mercado laboral, además de recortes en el gasto público y una ola de privatizaciones, destacando la venta en abril de 2016 del mayor puerto del país - El Pireo - al conglomerado estatal chino COSCO Shipping por 368,5 millones de euros, Grecia ha logrado pasar de un déficit que en 2009 rondaba el 13% del PIB a un superávit del 0,7% en 2016 y del 0,8% el año pasado. A pesar de que la deuda continúa siendo muy abultada, del 178,60% del PIB a cierre de 2017, el acuerdo de esta madruga establece medidas para su reestructuración. Una reivindicación desde el aterrizaje de Tsipras como primer ministro en 2015.