Huelga Ryanair«Nuestros contratos son ilegales»

Una tripulante de cabina de Ryanair ha asegurado que la compañía aérea irlandesa no respeta los derechos básicos que establece la UE para los trabajadores

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Según ha dicho a ABC, Elena, una tripulante de cabina que trabaja en Ryanair hace poco más de siete años, el 75% de toda la plantilla europea de la compañía irlandesa no tiene contrato directamente con la firma sino que es reclutada a traves de una agencia de empleo. «Nuestro contrato es el que llaman de 'cero horas'. Es decir que si no volamos durante el mes no cobramos; no tenemos un salario básico como otras empresas», ha comentado la joven.

«Muchos de los puntos de nuestro contrato son completamente ilegales. Puede decir que tengo trabajar los 365 días del año sin vacaciones y sin días libres, que no podemos sindicarnos o que no podemos hablar con los medios de comunicación, pero eso no quiere decir que sea legal», ha expresado Elena. De este modo, la mujer ha destacado que es imprescindible acabar con la cultura del miedo y las amenazas en Ryanair.

La azafata ha manifestado que si bien en temporada alta los vuelos son muchos, en temporada baja –con un promedio de 30 horas de vuelos que le significarían un aproximado de 400 euros– no es suficiente para cubrir los gastos mínimos de un trabajador. «Nosotros tenemos la costumbre de comer tanto en temporada alta como en temporada baja. Exigimos cobrar un básico, un sueldo normal. Tenemos que vivir de ahorros porque un mes volamos 100 horas y al siguiente volamos 20», ha indicado Elena.

Sobre la diferencia de una contratación directa con Ryanair, la entrevistada ha señalado que los empleados bajo esa modalidad si cuentan con una básico que varía según la antigüedad del trabajador. Si el tripulante de cabina no vuela en todo el mes igual cobra un salario minimo. Además, la mujer ha asegurado que empresas como Norwegian brindan a sus empleados el mismo contrato para todos, con salario básico y con plus por cargo y antigüedad. «Yo si no vuelo en todo el mes no cobro nada. Y teniendo siete años en la empresa cobro los mismo que alguien recien ingresado», ha explicado.

Respecto a las consecuencias de la huega y las posibles represalias por las declaraciones, Elena ha dicho que en caso de que se tome algún tipo de medidas para con los trabajadores el sindicato responderá en un cien por cien. «No queremos irnos ni que Ryanair entre en bancarrota, solo exigimos nuestros derechos; que se comporten como una compañía de bajo coste normal y corriente. Y que trate a los empleados de una manera digna y justa», ha indicado.

Accidentes laborales

Ana tiene 35 años, es tripulante de cabina en Ryanair hace nueve años y es un claro ejemplo que grafica el mal trago que significa no contar con una mutua de trabajo cuando se sufre un accidente laboral. La azafata tuvo un problema en la rodilla dentro del horario de trabajo y debió operarse del menisco. «Yo me enteré que no teníamos cobertura luego del incidente. Mi sorpresa fue mayúscula, porque nuestra profesión no está exenta de accidentes sino todo lo contrario», ha comentado la azafata.

La joven pasó 11 meses intentando resolver el problema de cobertura con la empresa y no tuvo éxito. «Me comuniqué con ellos y me daban largas, me proporcionaban información falsa para confundirme. Me dieron un número telefónico para que llamara a una mutua, y cuando logré comunicarme me dijeron que no estaba registrada», ha indicado. La empleada de la firma aérea irlandesa ha relatado a ABC que si no fuera por su familia y amigo hubiera caído en depresión. «Fue un calvario bastante duro de relatar, surrealista», ha expresado.

La tripulante de cabina ha asegurado que el trato que recibió no se trata de un caso aislado. «Conozco muchos casos denunciados, y que han tenido que decir que no ha sido un accidente laboral para lograr la atención sanitaria. Es algo muy grave», opina. Ana también ha mencionado que en ocasiones ha sufrido presiones por parte de sus superior para vender productos en plena turbulencia. «He tenido que plantarme y decir que no, porque si sucede algo no tengo una mutua de trabajo», ha dicho. Y ha agregado: «Nosotros llevamos aquí muchos años y nos gusta nuestro trabajo, pero queremos cambiar las condiciones».