El vicepresidente y consejero coordinador del Santander, Bruce Carnegie-Brown, ayer durante la junta
El vicepresidente y consejero coordinador del Santander, Bruce Carnegie-Brown, ayer durante la junta - ABC

Más del 15% de los accionistas del Santander votan contra Carnegie-Brown por el fichaje fallido de Orcel

Los asesores de voto habían recomendado a la junta votar contra la reelección del presidente de las comisiones de nombramientos y de retribuciones como consejero

MadridActualizado:

Los accionistas de Banco Santander reprobaron ayer la gestión de la dirección de la entidad por el fichaje frustrado de Andrea Orcel como consejero delegado. Lo hicieron a la hora de aprobar la reelección del presidente de las comisiones de nombramientos y de retribuciones y consejero independiente y vicepresidente del Santander, Bruce Carnegie-Brown, como consejero del grupo. Este orden del día fue aprobado con el 84,35% de los votos a favor, pero ese porcentaje de ratificación arroja también un 15,56% de votos en contra, porcentaje poco habitual en una junta general de accionistas, además de un 7,44% de abstenciones.

Varias firmas internacionales especializadas en asesoramiento de voto a fondos de inversión, los llamados «proxy advisors», habían recomendado en las últimas semanas votar en contra de la reelección de Carnegie-Brown como consejero, al considerarlo responsable visible de ese episodio por su responsabilidad al frente de las comisiones de nombramientos y de retribuciones. Estas firmas recordaban en sus informes el daño reputacional que la reversión del nombramiento de Orcel ha podido tener para el Santander, así como el coste económico que aún le puede suponer.

El Santander anunció en septiembre de 2018 el fichaje de Orcel como consejero delegado, pactando para él una remuneración igual a la del actual consejero delegado, José Antonio Álvarez. El banquero italiano acumulado además por su carrera en UBS un bonus a cobrar en siete años de unos 55 millones de euros. La dirección del Santander sabía que tendría que abonar parte de ese bonus para poder incorporar a Orcel, pero hizo una estimación a la baja de su coste: confiaba en que UBS, por su relación histórica con este banco, consideraría al banco español una entidad no competidora y por tanto buena parte del bonus la asumiría el banco suizo, otra el Santander y el propio Orcel renunciase a otra. Sin embargo, UBS calificó al Santander de competidor, lo que hubiese obligado a Botín a abonar el bonus entero a Orcel, que así lo reclamaba.

Así las cosas, el pasado enero el consejo de administración del Santander decidió frenar la incorporación de Orcel al considerar inasumible el coste de su fichaje. Fue una decisión inédita y sorprendente que generó asombro en el mundo financiero, que no se explicaba como una entidad de la talla del Santander podía haber cometido semejante error de cálculo. «Hemos tenidos dos reuniones con inversores desde entonces, una en enero al presentar los resultados de 2018 y otra el pasado día 3 durante el Investor Day, y en ninguna los inversores preguntaron sobre este tema», insistió ayer la presidenta del grupo, Ana Botín, ante las protestas de los accionistas durante la junta por la imagen dada por el banco durante este episodio.

Aunque la entidad parece dar por zanjado el asunto, lo cierto es que este aún puede colear. Orcel contrató a mediados del pasado mes de febrero al despacho de abogados De Carlos Remón y estudia desde entonces con sus abogados una posible demanda contra la entidad, a la que reclama una compensación por la pérdida patrimonial y el daño reputacional sufrido con su fichaje fallido.