Más «Abenomics» para impulsar a Japón

Tras su arrolladora victoria electoral, Shinzo Abe seguirá con sus masivas inyecciones de dinero

MADRID Actualizado: Guardar
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Tras su aplastante victoria en las elecciones del 22 de octubre, Shinzo Abe ha revalidado esta semana su cargo como primer ministro de Japón gracias a la supermayoría de dos tercios que su coalición gobernante tiene en el Parlamento. Aprovechando la debilidad de la oposición, Abe había adelantado dichos comicios como ya hizo en 2014, cuando llevaba solo dos años en el puesto. Gracias a dicha estrategia, ha aportado a la política nipona una estabilidad que le está sirviendo para impulsar su economía, que es la tercera del mundo tras EE.UU. y China pero llevaba dos décadas estancada.

Con las multimillonarias inyecciones de dinero público del Banco de Japón, esta política económica, conocida como «Abenomics», ha fomentado el consumo y liquidado la deflación. Los precios ya no bajan, un círculo vicioso que lleva a la reducción de salarios y al cierre de empresas, pero la inflación todavía no ha alcanzado el objetivo del 2% fijado por Abe. Al margen de este pequeño fracaso, no caben dudas sobre la mejora de la economía nipona. Mientras el paro está en mínimos históricos y hay más de una oferta de trabajo por cada solicitante, también debido a la precarización laboral y al fin del sistema de «empleos para toda la vida», la producción industrial y los beneficios empresariales se han disparado a sus niveles más altos tras la crisis de 2008.

Envejecimiento

Para su tercer mandato, Abe continuará con estas medidas de estímulo que tan buen resultado están dando. Nada más tomar posesión del cargo y confirmar a todos los ministros de su Gobierno, se comprometió a aplicar a principios de este mes un paquete de dos billones de yenes (15.000 millones de euros) para mitigar el envejecimiento de la población y su caída demográfica con ayudas a la natalidad y a los ancianos. El mercado interpretará la victoria como la continuación del acuerdo entre el Gobierno y el Banco Central de Japón. Esto es importante porque implica menos riesgos para una apreciación del yen no deseada», analiza en un comunicado Junichi Inoue, responsable de renta variable nipona para Janus Henderson. A su juicio, el triunfo de Abe «debería proporcionar estabilidad a la política japonesa», donde los primeros ministros apenas venían durando un año en el cargo hasta su llegada.

«En poco tiempo, hemos creado una situación en que Japón ya no está en deflación como resultado del refuerzo en la coordinación política entre el Gobierno y el Banco Central», se congratuló Abe tras ser revalidado por el Parlamento, según Reuters. Además de destacar que «hemos logrado un gran éxito en el empleo, que es la más importante responsabilidad de los políticos», instó al Banco de Japón a acelerar el objetivo del 2% de inflación y animó a las empresas a subir sueldos. Aunque no quiso manifestarse al respecto, lo más probable es que el gobernador del Banco Central, Haruhiko Kuroda, siga en el puesto cuando se renueve en abril su primer mandato de cinco años. Elegido por Abe tras su victoria de 2012, Kuroda se ha revelado como uno de sus principales aliados en su expansiva política económica.

Para financiar sus nuevos proyectos, el primer ministro se verá obligado a ampliar los presupuestos, lo que engordará aún más la elevada deuda pública, que ya es el doble del PIB. Con este «talón de Aquiles» cada vez más inflamado por los gastos de una sociedad muy envejecida, Abe no tendrá más remedio que cumplir la subida del IVA acordada por el anterior Gobierno en 2012. Tras un primer aumento del 5 al 8% en 2014, que provocó una caída del consumo y una vuelta a la recesión, el siguiente incremento hasta el 10% está previsto para 2019. Pero se trata de una medida impopular que no solo puede dañar la recuperación, sino también tumbar al primer ministro, como ya hizo con el progresista Yoshihiko Noda cuando perdió las elecciones de 2012 ante Abe. Una vez revalidado, y mientras toma una decisión, seguirán sus «Abenomics».

Con estabilidad hacia el mandato más duradero

En el cargo desde 2012, cuando ganó las elecciones con la promesa de mejorar la alicaída economía, Shinzo Abe está aportando una estabilidad hasta ahora desconocida en la política nipona, donde sus primeros ministros apenas duraban un año. De hecho, ese fue el tiempo que Abe estuvo en el cargo durante su anterior mandato, entre 2006 y 2007. Acosado por una serie de escándalos, acabó dimitiendo por problemas de salud.

Reforzado tras esa experiencia traumática, Abe, de 63 años, ha prolongado su mandato adelantando dos veces las elecciones debido a la debilidad de la oposición, incapaz de plantarle cara pese al deterioro de su popularidad en verano por varios casos de corrupción. Si consigue llegar hasta 2020, se convertirá en el primer ministro japonés que más tiempo ha permanecido en el poder. Pero antes debe ganar las elecciones internas de su partido en septiembre de 2018, algo que parece probable gracias a su arrolladora victoria en los últimos comicios.