El Salón Náutico de Génova es una de las grandes citas internacionales del sector
El Salón Náutico de Génova es una de las grandes citas internacionales del sector - ABC

La náutica de lujo se escora hacia el verde

Las exigencias «eco» de los nuevos compradores y la regulación ambiental cada vez más resctrictiva marcan el rumbo del sector

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La crisis económica de 2008 fue devastadora para la náutica de lujo en España. A pesar de ello, el sector genera hoy más de 80.000 puestos de trabajo y vive una situación de relativa bonanza con cinco años seguidos de crecimiento sostenido. No obstante, las cifras globales son discretas si se comparan con los años de esplendor de una industria que corre de nuevo el riesgo de contraerse en un momento en el que se vuelve a hablar de enfriamiento de la economía a nivel global. En Italia (país que lidera la producción de yates, súper-yates y barcos recreativos en el Viejo Continente) los principales fabricantes apuestan ahora por centrar sus esfuerzos en impulsar una «revolución verde» para blindarse de una eventual crisis que ya se está sintiendo con intensidad en las ventas de buques de segunda mano.

Con la apuesta por la sostenibilidad, los fabricantes del país vecino quieren dar un giro a una industria tradicionalmente centrada en satisfacer las demandas y excentricidades de los clientes y que había dejado la inquietud por la ecología en un segundo o tercer plano. Así las cosas, retos como preparar los navíos para regulaciones cada vez más restrictivas en materia ambiental o responder a las exigencias «eco» de los nuevos compradores fueron dos de las cuestiones que sobrevolaron la 59ª edición del Salón Náutico de Génova, celebrada a finales de septiembre en la capital de la Liguria.

«La industria está trabajando intensamente para reducir su impacto en el medio ambiente, mucho se ha hecho ya, pero aún queda campo por correr. Lo relevante es que los fabricantes están trabajando en ello por iniciativa propia, para anticiparse a lo que vendrá», explicó a ABC el naviero y vicepresidente de Cofindustria-Nautica, Piero Formenti. El responsable patronal resaltó el buen comportamiento del sector en el país transalpino, donde se registró un crecimiento del 10,6% el último año (cuarto año de crecimiento a dos dígitos). No en vano, este sector ya supera a otras industrias que forman el mascarón de proa de la economía italiana como la moda o el turismo en lo que a rentabilidad de la inversión se refiere. Por otra parte, Formenti reconoció signos de agotamiento y un mal comportamiento en mercados de enorme peso, como el francés o el alemán.

Motores y materiales

Según los principales fabricantes, los motores tendrán un papel central en las innovaciones que prepara la industria náutica europea para blindarse ante el inicio de una nueva era de mayor exigencia ecológica. Así, la tracción híbrida, eléctrica o de hidrógeno acapara buena parte de las inversiones e innovaciones realizadas por firmas como Volvo-Penta. No obstante, parte del sector duda de la utilidad de producir barcos eléctricos o alimentados con combustibles demasiado alternativos. No en vano, señalan que cuando se navega en alta mar o se exploran islas más o menos remotas con puertos arcaicos puede resultar difícil encontrar puntos de recarga de las baterías.

A pesar de ello, fabricantes como Riva –responsable de las míticas lanchas de madera que usaron Rainiero de Mónaco o l a actriz Liz Taylor sobre el Lago de Como– ya trabajan con botes completamente eléctricos y reciclables sin descuidar el gusto por los acabados y todo tipo de detalles de lujo.

Componentes reciclados

Otros astilleros como Amer Yachts han dado un paso más creando yates fabricados con componentes reciclados. «Todo el sector debe implicarse. Creemos que la filosofía de la navegación está muy ligada con la naturaleza y ello requiere hacer un esfuerzo por reciclar y reducir nuestro impacto en la naturaleza. Los clientes están abiertos a estas innovaciones y la industria debería dar respuesta a ello», explicó a este diario Bárbara Amer, responsable de la marca.

Asimismo, defendió el uso de los motores de hidrógeno como la mejor opción para evitar los combustibles fósiles y también el uso de baterías litio contaminantes, pesadas, de grandes dimensiones y muy difíciles de reciclar.