Las principales asociacones empresariales de la zona ratificaron el acuerdo el pasado lunes
Las principales asociacones empresariales de la zona ratificaron el acuerdo el pasado lunes - EFE

El noroeste se une para hacer valer su peso

Asociaciones empresariales de Asturias, Castilla y León y Galicia forjan una alianza para avanzar en sus revindicaciones históricas

Rosa Álvarez
LeónActualizado:

Están convencidos de que la unión hace la fuerza y dispuestos a aprovechar esta máxima en beneficio de sus territorios. Asociaciones de empresarios de La Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra, León, Zamora, Salamanca y Asturias sellaban el pasado lunes en Oviedo lo que han denominado Alianza del Noroeste, un pacto que recoge la intención de trabajar de forma conjunta con la finalidad de hacer valer el peso del noroeste en el conjunto del país. Son seis asuntos en concreto en los que centrarán sus esfuerzos: los retos y objetivos energéticos, tanto desde el punto de vista de la producción energética como del consumo industrial; la logística y las comunicaciones, comprendiendo las infraestructuras físicas, los servicios logísticos y de transporte; la defensa de la industria; la promoción de la actividad económica vinculada al mundo rural; el envejecimiento poblacional, la demografía, la dispersión poblacional y su impacto en las personas, la economía y la financiación de los territorios; y la gestión del patrimonio natural y su interacción con la actividad económica y el entorno humano.

En definitiva, según confirmó el presidente de la Federación Leonesa de Empresarios (Fele), Javier Cepedano, lo que se quiere es «luchar y defender intereses que en un momento determinado pueden ser compartidos» desde el convencimiento de que «haremos siempre más agrupados que por separado», y de que esta alianza tiene que representar un «compromiso», tanto de las organizaciones empresariales que la suscriben como de las administraciones de sus respectivos territorios, porque «esto no solo es un proyecto empresarial, sino que es también un proyecto donde las propias administraciones de carácter local, provincial y regional de cada comunidad tienen que intervenir y participar» con el fin de generar «actividad económica», un «desarrollo económico».

Los territorios que han sellado el acuerdo suman el 9% del PIB nacional

Es, además, una iniciativa que únicamente apuesta por la suma. Así lo explicó el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), Jorge Cebreiros, quien hizo hincapié en que esta alianza «no va contra nadie». «Esto es un pacto por nuestro territorio y por nuestras empresas, para reivindicar esa brecha histórica que han tenido estos territorios. El objetivo no puede ser negativo, y puesto que las reivindicaciones históricas de las que estamos hablando vienen de más allá de 25 años, tampoco es un tema de colores políticos o signos políticos», sostuvo.

A la fuerza que se consigue con esta unión se refirió otro de los firmantes, el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Belarmino Feito. Él puso el foco en que por separado ninguno de los territorios que han sellado esta alianza «supera el 2,5% del peso sobre el conjunto nacional en los principales valores o variables socioeconómicas», mientras que agrupados configuran «el quinto territorio más importante del país, únicamente por detrás de Madrid y Cataluña y muy cerca de la Comunidad Valenciana y Andalucía, y duplicamos en peso al País Vasco». Juntos suman, además, 4,7 millones de habitantes; aportan el 9% del PIB nacional, con lo que el peso en la economía nacional únicamente quedaría por detrás del de Cataluña, Madrid y Andalucía; agrupan al 10,1% de las empresas españolas, con un tejido empresarial de más de 330.000 compañías, y generan el 9,6% de empleo nacional, superando los 1,8 millones de ocupados, un número que coloca únicamente por delante a Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana, según los cálculos realizados por la propia Alianza del Noroeste.

El problema demográfico

Unas cifras que en el caso de fijarse en cada territorio por separado serían mínimas, sobre todo porque comparten importantes problemas, como el demográfico, con una población envejecida y baja natalidad (su índice de envejecimiento duplica al nacional y su tasa de natalidad queda en 6,1 nacidos por cada mil habitantes frente a los 8,4 nacionales), cuentan con un PIB per cápita inferior y una economía que crece menos (el PIB per cápita equivale al 86% del nacional, es decir, es 14 puntos inferior), con empresas de pequeño tamaño (las medianas y grandes solo suponen el 0,5% frente al 0,8 nacional) y bajas tasas de actividad y empleo (tan solo el 51,9% de la población en edad de trabajar es activa, 7 puntos por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 58,8% y sólo el 43,9% de esa población en edad de trabajar está ocupada, casi 5 puntos menos que la media de España, que se sitúa en el 48,7%).