NIEVES SANZ

El nuevo consumidor obliga al textil a cambiar de patrón

La climatología y la inestabilidad política rompen cuatro años de crecimiento de un sector en plena transformación

BELÉN RODRIGO
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La venta de ropa en nuestro país no pasa por sus mejores momentos aunque tampoco hay motivos para ser alarmistas. Estar atentos a los cambios de la sociedad puede servir para dar la vuelta a la situación del sector. El informe anual «El comercio textil en cifras», presentado esta semana por la patronal Acotex, indica una facturación total en 2018 de 17.686 millones de euros lo que supone un descenso del 2,27% respecto al año anterior.

Una caída «que rompe una racha de crecimiento de cuatro años consecutivos», según Eduardo Vega-Penichet, director general de la patronal, aunque las perspectivas para este año son favorables, con una subida del 4 al 5%.

La Comundiad de Madrid sigue ocupando el primer puesto en cuota de facturación (17,19%), seguido de Andalucía (16,24 %) y Cataluña (15,73%). Ceuta y Melilla, La Rioja y Cantabria son las regiones donde las tiendas de ropa facturan menos, muy por debajo de la media (5,56%). La bajada de las ventas también afectó al empleo con la destrucción de 1.730 puestos de trabajo en total, cerrando el ejercicio con 198.882 empleados y 61.313 puntos de venta abiertos, un 1,39% menos que en 2017. Desde Acotex, su presidente, Eduardo Zamácola, cree que estos malos resultados son una combinación de «un tiempo climatológico adverso y su efecto en los cinco primeros meses del año pasado y una cierta inestabilidad», tanto política como económica.

Pero el informe, más allá del efecto del clima y de otros acontecimientos ajenos que pueden repercutir en las compras, muestra un cambio en la sociedad a la hora de comprar. Eduardo Irastorza, profesor en el Máster de Marketing y Dirección Comercial del EAE Business School, recuerda que «la moda se impone y va a tal velocidad que te obliga a cambiar tu presencia física». Cree que el clima ha dejado de condicionar a los españoles a la hora de comprar y que lo que realmente preocupa es acompañar a las nuevas tendencias. Pero sí reconoce otros factores que influyen como «la falta de confianza y, un hecho asociado, pensar qué va a pasar», explica el docente.

La moda ya no es lo que era para muchos españoles y ha pasado a ocupar el 8% de la cesta de la compra frente al 21% que supone la alimentación, bebidas y tabaco; el 16% del transporte; el 13% de hoteles y restaurantes; el 12% de vivienda y el 10% de vivienda. «Muchas personas prefieren salir a comer o cenar fuera antes que comprarse un jersey, por ejemplo», comentan desde la patronal textil.

Seguir la nuevas tendencias marca las decisiones de compra

Y no solo han cambiado las prioridades sino también el lugar donde se adquiere la ropa. Las cadenas especializadas representan el 33,9% del total de las compras y los supermercados están en segundo lugar con el 25,1% de la cuota de mercado. Las tiendas multimarcas se han visto reducidas al 17,4% «cuando en el año 93 rozaba el 60%», subraya el director general de Acotex.

Los hábitos han cambiado, y tal y como subraya Eduardo Irastorza, «hoy en día todos tenemos en el armario prendas de lujo y económicas, hasta la realeza, y en el día a día acaba primando la ropa a buen precio». Eso lleva consigo que las ropas de marca con precios intermedios son las que lo lleven peor. Y como consecuencia se producen también hechos como el de Decathlon, «una tienda de deporte que es uno de los cuatro mayores distribuidores de ropa. Su marca Quechua arrasa y se consume en el día a día. También Carrefour tiene mucha fuerza en el sector textil», añade el profesor del EAE Business School.

También resulta llamativo el dato del informe de Acotex en el que vemos cómo el gasto medio por familia en ropa ha pasado de los casi 1.900 euros en 2006 a los 1.218 registrados en 2018. En opinión de Irastorza, «la presencia es fundamental en la sociedad» por lo que esta tendencia negativa del gasto cambiará. Pero sí que es cierto que los jóvenes son más víctimas de la moda «pero a su vez reflexionan más sus gastos porque sus cuentas son inferiores». El gasto anual por habitante se sitúa en 446,12 euros, aunque depende de cada región. Por ejemplo, lla media en la Comunidad de Madrid sube hasta los 547,43 euros y baja en Extremadura hasta 338, 68 euros.

Para este sector tiene un peso importante las compras realizadas por los turistas extranjeros. En base a los datos facilitados por Tax Free, el informe afirma que el 50% de las compras de los turistas que visitaron España en 2018 se realizaron en Barcelona; el 33%, en Madrid, y el 6%, en Málaga, aunque en las tres ciudades las compras han descendido un 6%, respecto al año anterior. En cuanto a volumen de compras, los ciudadanos procedentes de China (33%) son, con diferencia los que más compran realizan, seguidos de los argentinos y rusos que alcanzan un 7% de las compras de ciudadanos no comunitarios, aunque ambas nacionalidades han reducido considerablemente su gasto en ropa en España respecto al año 2107 (un 21% y un 13 %, respectivamente).

La tienda del futuro

Las compras electrónicas representan de momento en el sector textil un 8% del total. Aunque la tienda física tiene todavía un gran peso, desde Acotex saben que algo debe cambiar. «En los últimos años las prioridades han cambiado en las personas, salen más. Queremos conseguir experiencias en la tienda, hay qué pensar en qué hacer en el futuro. Las grandes cadenas buscan cómo reducir el número de puntos de venta y es malo ver los locales vacíos porque son los que dan vida a los barrios». Para el profesor Irastorza «la tienda del futuro pasa por un showroom donde te asesorarán y tendrás experiencias», matiza.

No más promociones permanentes

Desde que se liberalizaron las rebajas en el 2012 es muy habitual encontrar promociones a cualquier altura del año. «Es un verdadero drama, no es sostenible. Estamos hipotecando nuestras marcas a favor de descuentos agresivos», asegura el presidente de la patronal. Unas promociones que intentaron animar al sector en los peores momentos de la crisis, con niveles de consumo muy bajos, pero que han malacostumbrado a los clientes. «Esto se tiene que ordenar», avisan. Siempre ha excepciones que funcionan sin necesidad de recurrir a descuentos continuos, como es el caso de Zara. «Nunca entras dos veces a la misma tienda de Zara. Es capaz de lanzar 50 colecciones diferentes al año y eso es lo que demanda la gente, lo ha hecho muy bien», valora Irastorza.