Solo el 45% de los empleados temporales y el 32% de los autónomos participan este año en algún proceso de formación
Solo el 45% de los empleados temporales y el 32% de los autónomos participan este año en algún proceso de formación - FOTOLIA

La OCDE prevé la desaparición de uno de cada cinco empleos en España

El organismo advierte que estamos muy por encima de la media del riesgo en Europa, donde desaparecerá solo el 14% de los actuales puestos de trabajo. La tasa de Ninis en España es del 19,9%

Corresponsal en BerlínActualizado:

El 21% de los empleos que hay en España desaparecerá a causa de la automatización, eso significa uno de cada cinco empleos. Ese es el pronóstico que hace la OCDE, que ha presentado hoy en Berlín su informe titulado «Empleo del futuro» y que advierte que estamos muy por encima de la media del riesgo en Europa, donde desaparecerá solo el 14% de los actuales puestos de trabajo. Y la causa es nuestra falta de formación. Solo el 45% de los empleados temporales y el 32% de los trabajadores por cuenta propia participan este año en algún proceso de formación, constituyendo así el eslabón más débil de la cadena de la digitalización.

La OCDE señala además que otro 30,2% de los empleos en España tiene un elevado riesgo de reestructuración como consecuencia de estos procesos de automatización, ligeramente por debajo de la media del 31,6% del conjunto de los países desarrollados. En los casos en los que el puesto de trabajo requiera a medio o largo plazo una modificación, el contenido del trabajo cambiará entre un 50% y un 70% en relación a lo que hace el trabajador actualmente, lo que sugiere también un cambio de gran trascendencia para el que no todos los empleados tendrán capacidad de reciclaje.

La OCDE se esfuerza por enfocar todos estos datos desde una perspectiva positiva: si bien algunos puestos de trabajo desaparecerán, otros nuevos surgirán. Los trabajadores deben tener en cuenta a tiempo las nuevas habilidades garantía de éxito en el capitalismo digital: capacidades relacionales, capacidad de convicción, habilidades de enseñanza muy personalizada e idiomas. «La transición no será fácil», reconoce el secretario general de la organización, Angel Gurría, que admite que ciertos grupos de trabajadores se enfrentan a mayores riesgos que otros.

«La educación y el aprendizaje de adultos, con participación constante en procesos de formación continua, serán esenciales para asegurar una transición serena entre los trabajos que desaparecen y los que se crean», apunta la institución. «Los trabajadores poco cualificados y atípicos tendrán menos oportunidades de acceder a una formación similar a la que reciben sus pares con trabajo estable y altamente cualificados, por lo que sin duda serán los principales perjudicados», afirma el informe.

España, con una de las mayores tasas de incidencia del trabajo temporal entre los países de la OCDE, de un 26,7% en 2017, presenta un flanco muy vulnerable. El objetivo debería ser, según Gurría, aproximarnos al menos a la media del 11,2%. El porcentaje de trabajadores a tiempo parcial que trabajan menos de 20 horas semanales se sitúa en España en el 5,3%, por debajo de la media del 6,7% de la OCDE, y la tasa de autónomos dependientes es del 10,1%, frente al 15,9% del total de países que forman la organización, un dato que se ha incrementado en España un 40% desde 2010.

Riesgo para los Ni-nis

El mayor grupo de riesgo dentro de la situación laboral que surgirá de la nueva economía automatizada y digitalizada es un determinado grupo de jóvenes sin estudios y sin experiencia laboral que aportar a su curriculum. La OCDE constata que la experiencia laboral de muchos jóvenes y de los trabajadores adultos sin estudios superiores ha empeorado en la última década, apuntando que, si bien las mujeres siguen siendo el grupo con mayor riesgo de empleo precario, bajos salarios y desocupación; cada vez más jóvenes sin estudios superiores, y cada vez más hombres, también se están viendo afectados por los nuevos requisitos para el acceso al mercado laboral.

En este sentido, la institución estima que la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan (Nini) en España es del 19,9%, la tercera más alta de la OCDE y 4 puntos porcentuales por encima del dato en 2007.

En el caso de trabajadores jóvenes altamente cualificados, tampoco tienen la vida resulta, precisamente. Según las proyecciones de la OCDE se enfrentan a serias dificultades, incluyendo un creciente riesgo de recibir un salario bajo, algo que en 2016 afectaba ya al 44% de ellos, 20 puntos porcentuales por encima del riesgo estimado en 2006 y con tendencia evidente al alza para los próximos diez años.

España es además el país donde la cantidad de empleos de sueldo medio más ha decrecido en el entorno de la OCDE, con una reducción del 7%, frente a la media del 2%. En este sentido, la OCDE concede una importancia «crucial» al marco regulatorio de la protección de los trabajadores, pero reconoce que muchos trabajadores atípicos están actualmente y seguirán estando en el futuro total o parcialmente fuera de él, por lo que reclama que se refuercen los derechos y la protección de este tipo de empleados, combatiendo el falso trabajo por cuenta propia y reequilibrando el poder de negociación.

España aparece en este estudio como una de las regiones con mayor subempleo, tan solo superada por Italia, y donde parece haberse convertido en una característica estructural y permanente, aunque de desigual peso en los diversos sectores: un 12,2% en hostelería, un 1,8% en manufacturas.