El ministro de Economía italiano, Giovanni Tria
El ministro de Economía italiano, Giovanni Tria - Reuters

Los populistas italianos ponen en jaque la estabilidad de la Eurozona

Los países del Euro mantienen la unidad ante los planes de Roma de aumentar el gasto

LuxemburgoActualizado:

Italia tiene hasta el día 15 de octubre para desactivar una crisis gravísima en la zona euro. El pulso del gobierno de coalición entre populistas y demagogos a las reglas de gobernanza del euro puede ser el desafío más grave que ha conocido la moneda única desde su creación. En el último Eurogrupo los ministros de Economía pusieron contra las cuerdas al representante italiano, el tecnócrata Giovanni Tria, que a su vez tuvo que reconocer que está siendo superado por las presiones de los dos polos de la heterodoxa coalición de gobierno de la tercera economía de la zona euro. Por ahora no se han visto ni fisuras ni alianzas defensivas entre países del norte o del sur, sino que la situación se dirige hacia la confrontación directa entre Italia y el resto.

Según uno de los participantes en la reunión del Eurogrupo de este lunes, no fue el presidente Mario Centeno quien tomó la excepcional decisión de abordar el tema italiano cuando no figuraba en el orden del día -algo muy poco corriente- sino que fueron los ministros de Francia, Bruno Le Maire, y Holanda, Wopke Hoekstra, quienes quisieron aprovechar el momento para lanzar una señal clara de advertencia a Roma y le pidieron a Tria que explicase cuáles eran las intenciones de su gobierno para el presupuesto de 2019.

Un país de la liga de los virtuosos del control del déficit, como Holanda junto a otro del sur, que solía estar entre los que protestaban contra los objetivos de rigor de la Comisión, lo que quiere decir que Italia no puede esperar apoyos de un supuesto sindicato del sur.

En cuanto a los del norte, hay todavía menos posibilidades de que sean comprensivos con Italia. El ministro austriaco de Finanzas, Hartwig Löger, reconoció ayer al final de la reunión del Ecofin, que «hay una discusión entre los países» sobre el presupuesto italiano en la que han constatado que «el Eurogrupo es una unión monetaria. Estamos juntos y si hay reglas se deben cumplir. Y si no se cumplen, la Comisión Europea debe actuar» con sanciones.

La ministra española Nadia Calviño solo pudo celebrar que «los inversores sigan creyendo en España» pero también tuvo que admitir que «esta inestabilidad no beneficia a nadie y menos a Italia».

Tampoco parece que en Roma estén esperando el apoyo de nadie. El responsable del Movimiento 5 Estrellas, el actual ministro de Desarrollo Económico, Luigi di Maio, respondió a las palabras del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, el lunes en las que llegó a comparar a la Italia de hoy con la Grecia que tuvo que ser rescatada tan dramáticamente. «No quisiera que después de haber tenido que vencer una crisis en Grecia nos encontremos con lo mismo en Italia. Una crisis ha sido suficiente», dijo Juncker. «Algunos están esperando que demos marcha atrás. Pero nosotros no retrocedemos ni un milímetro», respondió ayer di Maio.

Su colega de gabinete, el responsable de Interior y representante de los nacional populistas de la Liga, Matteo Salvini, aún fue más allá y acusó a Juncker de hacer estas declaraciones para provocar a los mercados. «Las palabras y amenazas de Juncker y otros burócratas europeos siguen azuzando la prima de riesgo, ¿tal vez con el objetivo de atacar al Gobierno y la economía italianos? Nosotros estamos listos para reclamar los daños a los que quieren el mal de Italia» publicó en su cuenta de twitter.

La discusión continuará previsiblemente en este mismo tono -o peor- hasta el día 15, cuando termina el plazo para que Italia presente su plan de presupuestos a la Comisión Europea. Según las reglas de la zona euro, los países han de enviar a Bruselas una descripción genérica de sus cuentas antes de que estas sean aprobadas por los parlamentos nacionales, puesto que quiere por un lado verificar que se cumplen los preceptos del pacto de Estabilidad sobre control del déficit público, pero por otro no quiere tener que corregir un presupuesto que ya haya sido aprobado por el Parlamento, porque eso provocaría un conflicto de legitimidad.

Italia es un país altamente endeudado y el Gobierno de coalición ha previsto un déficit del 2,4% del PIB para los próximos tres años, muy por encima de lo pactado en abril con la Comisión, cuando el anterior Gobierno del Partido Demócrata había fijado objetivos de déficit de 0,8% en 2019 y 2020, y del 0,2%, en 2021

El vicepresidente de la Comisión para el euro, Valdis Dombroskis, intentaba ayer rebajar la tensión diciendo que hay que esperar a ver lo que presenta el Gobierno italiano, aunque en este momento constata que «los planes que conocemos por ahora no parecen respetar el pacto de estabilidad».