El primer ministro portugués, António Costa
El primer ministro portugués, António Costa - ÓSCAR DEL POZO

Portugal es el país que más reduce su déficit público de toda la zona euro

Una disminución del 3,5% del PIB sitúa al país vecino como líder de esta clasificación del FMI, con España en segunda posición gracias al 3,2%

Corresponsal en LisboaActualizado:

Portugal vuelve a dar muestras de hacer sus deberes macroeconómicos después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) apunte al país vecino como el que más ha logrado disminuir su déficit público a lo largo de los últimos cinco años, en el seno de los 19 que integran la zona euro.

Así lo determina el Panorama Económico Mundial, el exhaustivo informe elaborado por la institución comandada por Christine Lagarde. Sí, porque la reducción alcanza el 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que se traduce en 6.000 millones de euros.

Este excelente comportamiento reconoce los esfuerzos realizados por el Gobierno portugués, mientras que España figura en segundo lugar con el 3,2%, por delante de Eslovenia (3%), Grecia (2,9%) y Holanda (2,7%).

La fórmula instaurada por Mario Centeno, basada en una apuesta por las tasas indirectas como método para disparar la recaudación, se ha revelado eficaz, al menos en el corto plazo, y le granjeó el apelativo de ser «el Ronaldo de la economía de la UE», antesala para su elección como presidente del Eurogrupo en sustitución del controvertido Jeroen Dijsselbloem.

Buenas noticias a corto plazo

Sin embargo, el FMI avisa: «Las noticias que llegan desde Portugal son buenas en el corto plazo, pero preocupantes en la larga distancia». La razón no es otra que la falta de competitividad a nivel internacional, los discretos niveles de productividad y la delicada situación de las entidades financieras, comenzando por sus dos grandes emblemas: Caixa Geral de Depósitos y Novo Banco.

Así las cosas, la suprema institución se muestra escéptica frente a varios parámetros presentados por el Ejecutivo de António Costa de cara a los próximos dos años. Lo expresa a través de sus «dudas» con respecto al descenso del déficit hasta el 0,7% en este 2018 y aún más el año próximo: el 0,2%, de acuerdo con los planes presupuestarios oficiales enviados a Bruselas.

Esta circunstancia significa que Portugal se plantaría en 2019 con un 0,9% de desajuste, si todo transcurre conforme a lo estipulado, aunque el FMI solo certifica los resultados a posteriori, no las previsiones a priori porque pueden acabar pulverizadas por el devenir de la economía real.

Y es que Christine Lagarde no pierde ojo a lo que sucede en el país vecino, entre otras razones porque todavía debe 4.600 millones de euros al Fondo Monetario, último fleco derivado de la petición de rescate en 2011 por valor de 78.000 millones, cuyo programa de aplicación llegó a su fin hace cuatro años pero que acarrea consecuencias a largo plazo en forma de intereses.

Crecimiento para 2018

El pasado mes de marzo, el Banco de Portugal cifró en 2,3% el vaticinio de crecimiento para el presente año, pero ahora el Panorama Económico Mundial eleva el porcentaje al 2,4%.

Tal vez uno de los grandes caballos de batalla se centre en los datos del paro. Actualmente, se sitúa en el 7,8%, mientras que el primer ministro, espera un descenso hasta el 7,6 a final de este 2018 y el FMI mejora aún más las previsiones: hasta el 7,3%.

No obstante, un grupo de expertos locales de Lisboa ya avisó meses atrás de que estos niveles no reflejan la verdad, pues por ejemplo no se computan ahí los desempleados de larga duración.

El economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld, puntualiza: «Hace tres meses, actualizamos de manera sustancial nuestras proyecciones de crecimiento global para este año y para el que viene: un 3,9% en cada uno de estos dos periodos». Y prosigue: «La predicción se ratifica por el importante desarrollo de la zona euro, Japón, China y Estados Unidos, que crecieron por encima de las expectativas. También se prevén mejorías a corto plazo en otros mercados emergentes y en economías en vías de desarrollo».

De aquí a un futuro no tan lejano, puede suponer un problema serio el envejecimiento de la población activa, un mal endémico en Europa y con acusada incidencia en Portugal, como también en España.