La ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá; y la de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá; y la de Economía, Nadia Calviño, en una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros - MAYA BALANYA

Sánchez dispara el déficit un 24% en 2019: cada día, un boquete de 64 millones

La Administración central engorda sus números rojos pese a disfrutar de unos ingresos de récord

ZaragozaActualizado:

El Gobierno de Pedro Sánchez ha tumbado la teoría de que un ejecutivo en funciones y con presupuestos prorrogados lo tiene más difícil para gastar. La normativa pone frenos al gasto público en condiciones de provisionalidad, pero Sánchez ha demostrado que esas cortapisas se pueden sortear con holgura. Solo así se explica que estando instalada España en el bloqueo político, con su Ejecutivo en funciones y sin cuentas al día, Moncloa haya pilotado una expansión del gasto público de tal calibre que ha hecho disparar el déficit pese a disfrutar de unos ingresos de récord. El resultado: un boquete de 64 millones de euros cada día.

Un rápido vistazo a las cuentas de la Administración central evidencia que la inestabilidad política y la interinidad presupuestaria han dejado una gruesa factura. Ininterrumpidamente, desde el año 2012 hasta el 2017, la Administración del Estado redujo constantemente su gasto público, a la par que aumentaban los ingresos al calor de la remontada económica. La consecuencia fue una continua reducción del déficit.

Aquella tendencia, sin embargo, quebró el año pasado. En 2018 el gasto público de la Administración central aumentó en más de 11.000 millones de euros, con un país sin presupuestos al día y con un cambio de gobierno a mitad de 2018, por la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez y tumbó a Rajoy. En el primer semestre de 2019, más de lo mismo: se mantienen prorrogados los Presupuestos del Estado de 2019 y el Gobierno de Sánchez, pese a llevar meses instalado en la interinidad, ha seguido disparando el gasto público en un año que va a saldarse con dos elecciones generales, además de las municipales y autonómicas de mayo.

Las autonomías se gastan cada día en sueldos 14,5 millones más que en 2018

En 181 días, entre el 1 de enero y el 30 de junio de este 2019, la Administración Sánchez ha consumido 111.945 millones de euros -sin contar las operaciones de deuda pública-. Han sido 3.622 millones de euros más que lo que gastó el Gobierno central en el primer semestre del año pasado -Rajoy gobernó hasta el 1 de junio de 2018-.

De nada ha servido que, hoy por hoy, los ministerios disfruten de más ingresos que nunca -212.948 millones en 2018 y más de 100.000 en el primer semestre de este 2019-. De nada ha servido porque el gasto ha crecido a mucha más velocidad que los ingresos. De enero a junio del presente año, el gasto de conjunto de los ministerios ha aumentado el triple que sus ingresos, y eso que la recaudación sigue subiendo.

Fin a siete años de mejoría

Como consecuencia, en el primer semestre el Gobierno central generó unos números rojos de 11.529 millones de euros, 2.251 millones más que en el mismo periodo de 2018. Es decir, una escalada del déficit del 24,3% interanual. Ha sido una abrupta forma de acabar con siete años seguidos de reducción del déficit en la Administración central.

Esos 11.529 millones de euros de números rojos significan que la Administración Sánchez ha generado un agujero diario de 63,7 millones de euros. O, lo que es lo mismo, un déficit de 2,65 millones de euros por hora.

El economista y profesor del IESE José Ramón Pin está convencido de que este abultado descuadre entre ingresos y gastos es consecuencia del ambiente electoral que acompañó la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa tras la moción de censura: prometió elecciones cuando fue investido presidente, se vio forzado a convocarlas el pasado febrero al no ser capaz de aprobar los Presupuestos del Estado, y el país volverá a votar el 10 de noviembre al no haber sido capaz de formar gobierno tras los comicios de abril.

«Un gobierno que está en campaña electoral y utiliza los fondos de todos los españoles sin importarle el déficit deja las cifras que estamos viendo», afirma José Ramón Pin. Recuerda el gasto público que acompañó a los «viernes sociales», término con el que el Gobierno de Sánchez definió sus reuniones del Consejo de Ministros en los meses previos a las elecciones de abril.

Con el contexto político y económico actual, las consecuencias de esa escalada del déficit se multiplican. «El gasto público está creciendo con fuerza, pero no las inversiones en infraestructuras, que son pieza fundamental para aplicar una política anticíclica con la que combatir una nueva crisis». La alternativa pasaría por endeudarse más para financiar inversiones, pero esto es muy complicado, porque España ya está muy endeudada, en prácticamente el 100% del PIB.

«Invertir en infraestructuras tiene un efecto multiplicador en la economía: dinamiza la obra pública, genera empleo directo ligado a esos proyectos y también genera actividad en otros sectores económicos», explica José Ramón Pin. Pero la inversión pública lleva años en mínimos -también la de las autonomías-, y sigue hundida mientras se opta por aumentar otro tipo de gastos que están engordando el déficit. Mala receta, subraya Pin, sobre todo ante el riesgo creciente de una nueva crisis económica.

De enero a junio, el gasto conjunto de los ministerios fue 3.600 millones mayor que en el mismo periodo de 2018

La interinidad gubernamental que arrastra España desde hace meses y el bloqueo político no solo se han dejado sentir en las cuentas de la Administración central. En ese ambiente de inestabilidad de la política nacional, las autonomías han entrado también en su particular escalada del déficit, y los ayuntamientos han recortado el superávit que acumulaban desde hace años.

En el primer semestre de este 2019, los números rojos de los gobiernos regionales en su conjunto han aumentado un 10,3% respecto al mismo periodo de 2018. Al igual que ocurre con los ministerios, el agregado autonómico también está engordando su déficit, paradójicamente, cuando disfruta de más ingresos. Jamás habían recaudado tanto las autonomías como ahora. Pero en vez de que eso sirva para reducir el déficit, éste crece porque han pisado el acelerador del gasto.

En el primer semestre de este año, las autonomías han generado, en su conjunto, unos números rojos de 7.938 millones de euros. Son unos 740 millones más que en el mismo periodo de 2018. De nada les ha servido haber recaudado 3.847 millones de euros más que en el primer semestre del año pasado, porque los gastos los han incrementado en casi 4.588 millones, y una gran parte de esos sobrecostes se van en sueldos.

Más gasto en personal

En vez de aprovechar ese repunte del gasto público para reforzar las inversiones, lo que están haciendo las autonomías es aumentar los costes estructurales. El capítulo de personal es el que se está tragando una gran parte de ese repunte del gasto público autonómico: de esos 4.600 millones de euros que han gastado de más en el primer semestre, 2.000 millones han sido para personal. De enero a junio de 2018 las autonomías se gastaron en sueldos 37.293 millones de euros; en el primer semestre del presente año, 39.915 millones de euros. Es decir, las autonomías consumen en personal una media de 220,5 millones de euros cada día, 14,5 millones más que hace un año.

Por cifra absoluta e incremento interanual, las tres comunidades con un peor comportamiento de su déficit público durante el primer semestre de este año han sido la Comunidad Valenciana, Navarra y Baleares. En la Comunidad Valenciana, los números rojos se han disparado un 91,6% interanual en el primer semestre, hasta los 1.276 millones de números rojos acumulados entre enero y junio. En Navarra el déficit ha aumentado en el mismo período un 71,2%, y en Baleares un 45%.