El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño - EFE

Sánchez tiene 40 días para evitar la prórroga presupuestaria

El Gobierno presentará a Europa las líneas de sus Presupuestos antes del 15 de octubre y el proyecto de ley en el Congreso en noviembre

María Jesús Pérez/Moncho Veloso
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La palabra clave fue «confianza». «Confianza» en el cumplimiento de los compromisos del nuevo Ejecutivo español. Y si las intenciones son cumplir con lo prometido, por qué no creerlo. Así lo quiso poner de relieve el comisario europeo de Asuntos Económicos, el socialista Pierre Moscovici, en el encuentro exprés que mantuvo ayer con periodistas españoles -posterior a su reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez-, para evitar posibles especulaciones respecto a su opinión sobre las actuaciones del también socialista Ejecutivo español.

Y es que Moscovici aterrizaba ayer en Madrid para encontrarse a primera hora de la mañana con Pedro Sánchez, arropado por la también conocida por el comisario, la ministra de Economía, Nadia Calviño, para analizar la situación política europea y las perspectivas económicas en España y en la zona euro, previa a la reunión del Eurogrupo de hoy.

Tras el distendido encuentro en la Moncloa -Moscovici reconoció a los medios que considera amigos a los socialistas españoles, si bien apuntó, por si acaso, que su obligación es «ser objetivo» y «aplicar las reglas con inteligencia»-, el comisiario anunció el compromiso del actual Ejecutivo para presentar a Bruselas, como es preceptivo para todos los Estados miembros de la Unión, un plan presupuestario con el que luego desarrollar el proyecto de presupuestos para 2019 con fecha límite para el próximo 15 de octubre, a pesar de las dificultades para reunir una mayoría parlamentaria.

Aún así, los tiempos son los que son y aunque el Gobierno mantenga su plan de presentar el proyecto de ley en el Congreso de los Diputados a mediados de noviembre, lo cierto es que antes del 15 de octubre deberá poner boca arriba todas sus cartas de política presupuestaria y explicar a Bruselas con cifras sus planes de subidas de impuestos y de mayor gasto social. Tras ser preguntado sobre si cree que el Gobierno español cumplirá con esta promesa, Moscovici recalcó: «Tengo entendido que esa es la intención del Gobierno y no puedo pensar que vaya a ser de otra manera».

En primavera

El socialista europeo se mostró convencido de que España saldrá del procedimiento de déficit excesivo la próxima primavera, y sin querer entrar en polémica sobre cifras recordó, no obstante, que no se debería caer en los errores del pasado y puso en valor que la importancia está en mantener el déficit por debajo del 3%, que «no es un objetivo sino un tope». Además alertó sobre la «vulnerabilidad» que supone para la economía española mantener la deuda pública en torno al 98% del PIB.

Moscovici valoró su reunión con Sánchez y Calviño como de «muy constructiva», ya que le transmitió al presidente la importancia de mantener las reformas. El comisario advirtió de que España «todavía necesita un ajuste estructural».

También se mostró satisfecho de que Sánchez mantenga «un compromiso proeuropeo» y espera que este se vea reflejado en el «proyecto presupuestario».

Sánchez, poco después, quiso dejar constancia de su reunión con Moscovici en su cuenta de Twitter: «El Gobierno asume la exigencia de reducir desequilibrios fiscales, para impulsar la cohesión social, la productividad y la innovación».

Cuentas prudentes

Moscovici y la ministra Calviño coincidieron de nuevo a media mañana de ayer en un acto sobre «Crecimiento e inclusión social» organizado por Funcas. El comisario de Asuntos Económicos, enfriando en cierto modo el tono amistoso con su colega, reiteró ante la responsable del Gobierno el mensaje que traía a Madrid, el de negociar con la Comisión Europea. Además de reclamar de nuevo al Ejecutivo socialista la presentación en tiempo del plan presupuestario para 2019, el francés recordó que esas cuentas deben ser «prudentes» e incluir, avisó, «un esfuerzo fiscal importante».

«Ya no estamos mirando tanto el déficit nominal; lo que esperamos del Gobierno español son medidas para reducir el déficit estructural», matizó Moscovici, señalando que esa es la mejor receta para afrontar un eventual escenario de nueva recesión o desaceleración económica. «Llegará un momento de ralentización del ciclo, por eso insistimos en la reducción del déficit estructural», indicó.

El Gobierno de Sánchez, que ayer no confirmó si entregará o no a tiempo ese borrador, comunicó nada más llegar a La Moncloa que el déficit público se desviará tanto este año como el próximo en medio punto porcentual, al 2,7% y al 1,8% del PIB, en lugar del 2,2% y el 1,3% comprometidos por el Gobierno del PP. Y aunque el Ejecutivo comunitario no se ha manifestado al respecto se sobreentendió que España cuenta con su visto bueno.

Porque lo que ahora preocupa a Bruselas no es tanto que un país deje el déficit una décima arriba o abajo, sino que lo reduzca en términos estructurales. Y eso se traduce en ajustes de entre 0,4 puntos del PIB o casi 5.000 millones de euros. Calviño, que insistió en el discurso del Gobierno del PSOE de conjugar disciplina fiscal con una política social de más gasto público, recogió el guante.

Ajustes a la vista

«Estamos comprometidos con la senda de consolidación fiscal: el objetivo es alcanzar el superávit primario en 2019 y los Presupuestos de ese año incluirán ajustes estructurales», avanzó, admitiendo que con una deuda pública del 97% y a las puertas de regresar a una política monetaria más restrictiva, España debe reducir su déficit para no toparse con problemas financieros. «Es objetivo prioritario del Gobierno», señaló.

Ahora bien, la ministra insistió una vez más en la intención del Gobierno de elevar el gasto público en materia social. «Lo que se quiere hacer es reorientar los fondos» hacia medidas sociales. «La disciplina fiscal debe combinarse con una política social ambiciosa», reiteró Calviño.

«Cada euro que se destina a pagar la deuda es un euro que no se destina a carreteras o educación», apuntó Moscovici, insistiendo en el nivel de deuda pública del país como uno de sus principales desequilibrios actuales, pero no el único. El comisario llamó también la atención por la alta tasa de paro y la dualidad del mercado laboral y exigió reformas en ese sentido para atajarlas. «Hay trabajo por hacer», advirtió Moscovici, que confió en que el crecimiento económico de España pueda seguir siendo robusto.

Calviño, sin valorar los datos macroeconómicos que apuntan a una desaceleración, explicó que esa ralentización es algo que ya se venía produciendo y acusó a quienes vienen señalando esa tendencia de magnificarla.