Sede de Novo Banco en Lisboa
Sede de Novo Banco en Lisboa - EFE

Santander, Caixabank y BCP dan los primeros pasos en la carrera por hacerse con Novo Banco

Las entidades tienen hasta final de mes para decidir si finalmente optan a comprar la joya de la corona del sistema financiero portugués

FRANCISCO CHACÓN
CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

Ha llegado la hora de la verdad para que Novo Banco encuentre un comprador. La cuenta atrás comienza a correr con la presentación oficial de pliegos de interés para optar al que es, sin duda, el negocio más importante de la titubeante economía portuguesa.

El Santander Totta, convertido en primer banco del país vecino por volumen de beneficios (dejando al margen los depósitos), es uno de los más serios contendientes, por lo que ha solicitado acceso a la información interna para conocer de primera mano en qué estado se halla la entidad que tomó el relevo del Espirito Santo a través de sus activos saneados.

En teoría, se trata del único pretendiente español, pero la práctica demuestra que se verá las caras con Caixabank, pues la firma catalana tiene en curso su OPA sobre el 100% del Banco Portugués de Inversiones (BPI), otro de los demandantes.

El tercer vértice en esta primera tanda también lleva sello extranjero porque, si bien es cierto que la solicitud llega desde el Banco Comercial Portugués (BCP), no puede olvidarse que detrás se encuentra el capital angolano. El mismo que despierta recelos en Bruselas por su volatilidad y, sobre todo, por sus vínculos directos con la dictadura de José Eduardo dos Santos.

De hecho, su hija Isabel acaba de ser designada presidenta de Sonangol, la petrolera de gestión estatal que se alza como el estandarte del poder de Angola, siempre dispuesto a invertir en la madre patria lusa.

En todo caso, se trata de los primeros pasos en el largo y decisivo proceso para vender Novo Banco. Se abre la veda, pero las citadas entidades aún tienen ante sí plazo (hasta final de mes, concretamente) para fijar su estrategia y determinar si se meten definitivamente en la carrera.

La operación puede considerarse la joya del corona del panorama financiero portugués, especialmente después del colapso del Banco Internacional de Funchal (Banif).

El Gobierno socialista de António Costa se muestra muy cauteloso con el asunto y no quiere patinar, consciente de que en absoluto puede permitirse colocarlo a bajo precio porque la decisión lastraría al resto del maltrecho sistema bancario portugués.

El umbral de rentabilidad debe aproximarse a los 4.900 millones de euros que costó poner en pie Novo Banco con el trampolín del denominado Fondo de Resolución.

Los planes se prolongarán durante más de un año, en caso de que se cumpla la ampliación total del periodo estimado como máximo: hasta agosto de 2017.