La aerolínea Lufthansa lanzó un «profit warning» en el que redujo sus previsiones para 2019
La aerolínea Lufthansa lanzó un «profit warning» en el que redujo sus previsiones para 2019 - AFP

El sector aéreo entra en la tormenta perfecta

El Brexit, la guerra comercial y la guerra de precios amenazan la temporada de invierno

MadridActualizado:

La lluvia fina que soportaba desde hace meses el sector aéreo se ha convertido en una fuerte tormenta. La incesante subida del petróleo, el trágico accidente del Boeing 737 y la incógnita de la guerra comercial se han combinado con la enésima guerra de precios del sector, condicionado por la operativa de las «low cost». Lo peor, no obstante, podría estar por llegar: en el horizonte del otoño se vislumbra el tornado de un Brexit duro.

Este compendio de fenómenos ha empezado a calar los resultados de las grandes aerolíneas. El pasado lunes, Lufthansa lanzó un «profit warning» para todo 2019. En concreto, la compañía aérea prevé ahora alcanzar un margen en su resultado neto de explotación (Ebit) de entre un 5,5% y un 6,5% en 2019, frente al anteriormente estimado de entre un 6,5% y un 8%. Un ajuste que el gigante de la aviación achaca a la guerra de precios que existe en Europa, sobre todo por la influencia de las compañías de bajo coste.

Y es que el sector está soportando la presión de puertas para dentro. La competencia es feroz y parece no haber tregua en la guerra de precios. De hecho, estos no paran de bajar. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) esta misma semana, los precios del transporte aéreo de pasajeros ampliaron su caída al 1% en el primer trimestre, seis décimas más que el periodo anterior.

«El sector aéreo se está esforzando para que los precios sigan siendo bajos. Se ha producido una desaceleración de la demanda y hay factores que están presionando a la industria. Pero, aún así, volar sigue siendo accesible y los pasajeros lo valoran», explica el director general de easyJet España y Portugal y presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara.

Un momento delicado para el séctor aéreo que, sin embargo, no se reproduce fuera de Europa. «En Latinoamérica no hay excesivas dificultades, los ingresos han crecido más que los costes», asegura el experto de Esade Josep-Francesc Valls. Es en el Viejo Continente donde «se prevé para este año un desnivel de costes e ingresos, entre otras cosas, por la competencia atroz», señala Valls.

Esta particular presión y un contexto adverso llevan a pensar que el «profit warning» de Lufthansa, que ha tenido un impacto inmediato en los mercados, se podrá replicar en los próximos meses. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ya recortó a principios de mes un 21,1% su previsión de beneficio para 2019, por el incremento del precio del petróleo (más costes) y la guerra comercial entre China y Estados Unidos (ralentización de la demanda). En concreto, la organización estima que las 290 aerolíneas que aglutina ganarán unos 28.000 millones de dólares (cerca de 25.000 millones de euros). A finales de 2018 preveía unos beneficios de 35.500 millones (unos 31.000 millones de euros)

No es el único organismo que prevé una revisión de los beneficios. HSBC ha publicado un informe esta misma semana en el que recomienda desprenderse de acciones de IAG y easyJet porque considera que su previsión de ganancias no se cumplirá. El informe ha sido la puntilla para la cotización de estas compañías, que han cerrado la semana con fuertes pérdidas. Llueve sobre mojado, porque la industria ya ha tenido que lidiar en el parqué con la amenaza de un Brexit a las bravas y los vaivenes de la producción de petróleo en Oriente Próximo.

«Se han reavivado ciertos fantasmas dentro de un sector muy competitivo», explica el profesor de operaciones del IESE Business School Philip Moscoso, que destaca la incertidumbre generada por la guerra comercial. «Como señaló la IATA, el conflicto puede condicionar el negocio de carga; entre un 30% y un 45% procede de Asia. Aún así, debemos tener en cuenta que hace apenas unos años el sector perdía dinero. Hay que poner estas cifras en perspectiva», afirma.

Más allá de los beneficios, queda por ver qué víctimas se cobra la tormenta perfecta a la que se enfrenta el sector. Podrían ser aerolíneas, pero también frecuencias y rutas. «Desgraciadamente, las quiebras son una constante dentro del sector. Desde que comenzó el siglo han desaparecido 30 empresas aéreas solo en España. Es posible que en los próximos meses se vean más a nivel internacional. Lo que para las grandes compañías es una disminución del beneficio, para las pequeñas puede suponer la bancarrota», explica Gándara.

Este momento crítico podría tener un segundo desenlace. «Estamos ante otra oleada de fusiones [la última, a finales del siglo pasado, con la liberalización del espacio aéreo]», opina el experto de Esade. «Será la gran reacción de las compañías para adquirir una dimensión capaz de absorber los desajustes», explica Valls.

Se acerca el invierno

El hecho de que el sector tenga un proceso de consolidación pendiente da alas a la posibilidad de que se produzcan quiebras y fusiones en los próximos meses. Pero el consejero delegado de easyJet pone encima de la mesa una tercera opción: los recortes de capacidad.

Gándara recuerda que las aerolíneas planifican sus temporadas con varios meses de antelación. «Por ello, factores como la subida del petróleo y la desaceleración de la demanda en países como Alemania y Reino Unido no han tenido tanto impacto en la temporada de verano». En cambio, estas circunstancias sí podrían tener recorrido de cara a la planificación invernal. «No hay que olvidar que es temporada baja, por lo que no es descartable que se produzca un recorte de la capacidad», explica Gándara.

En los últimos meses, compañías como Vueling, Ryanair y Norwegian ya han decidido cerrar rutas que consideraban poco eficientes. Un proceso que amenaza con extenderse en el futuro más próximo. Y es que el sector aéreo se asoma al invierno rodeado de dudas.