De Guindos junto a Draghi
De Guindos junto a Draghi - EPA

Un sillón en el BCE, la llave para empezar a recuperar el peso internacional perdido

El actual vicepresidente, Constancio, dejará el cargo en mayo de 2018, como paso previo a la salida de Draghi prevista para octubre de 2019

MADRIDActualizado:

Las instituciones internacionales tienen un déficit de españoles en los puestos de mando desde hace aproximadamente dos años, pero en los próximos meses puede haber una ocasión de oro. Hasta octubre de 2019 van a cambiar de manos cuatro de los seis preciados puestos del Comité ejecutivo del Banco Central Europeo, incluido el de presidente.

Ni que decir tiene que nuestro país no es candidato a la Presidencia, más que nada porque de serlo tendría que competir con la todopoderosa Alemania que, a estas alturas del partido, es la favorita habida cuenta de que es el país más importante desde el punto de vista económico de la Unión Europea y de la Eurozona ya que, no en vano, el nivel de riesgo de los países de la región se mide por el diferencial que pagan por financiar su deuda en los mercados respecto al «bund», el bono alemán a 10 años, la popularmente conocida prima de riesgo.

¿Y por qué le toca a Alemania? Pues porque sencillamente hay consenso en las principales capitales europeas en el sentido de que ya es hora después de que el máximo cargo del BCE haya pasado por manos holandesas (Wim Duisenberg), francesas (Jean-Claude Trichet) e italianas (Mario Draghi). Y, de la misma manera, existe también un consenso no declarado en que el actual presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, asuma el cargo.

«España presentó en 2012 a Sáenz de Vicuña, y su perfil no encajaba», según Federico Steinberg

Y, casualidades de la vida, la operación de que Alemania vaya a ocupar la Presidencia del BCE, de rebote, le puede beneficiar a España. La razón fundamental es que, según fuentes de la institución germana presidida por Weidmann, Alemania apoyaría la candidatura de España a la vicepresidencia a cambio de que en 2019 apoyara a su vez a Weidmann. La jugada aquí es que, tradicionalmente, la presidencia y la vicepresidencia del BCE tienen que acabar en manos de países que respeten un equilibrio no escrito entre país grande y pequeño, país del norte y del sur y, en este caso, el tándem Alemania-España entraría dentro de este esquema, salvo sorpresas y alianzas de última hora que en el sudoku que suponen las instituciones europeas no se puede ni mucho menos descartar.

Con el apoyo alemán, nuestro país tiene serias opciones si presenta el perfil adcuado: tecnócrata, economista y a poder ser mujer

A nadie se le escapa que Alemania, en concreto su todopoderoso ministro de Finanzas hasta hace unos meses, Wolfgang Schäuble, apoyó la frustrada candidatura del ministro de Economía español, Luis de Guindos, a la presidencia del Eurogrupo, apoyo que en principio reeditaría a nuestro país en mayo de 2018 cuando el portugués Vítor Constancio deje el cargo.

Volviendo a la cuestión de los consensos, también existe en relación a que nuestro país está desde hace unos años infrarrepresentado en las instituciones internacionales, europeas y extracomunitarias.

La cuestión ahora es que el Gobierno español no solo forje los apoyos de aquí a mayo, fecha para la que parece que queda aún mucho tiempo pero en las cuitas comunitarias no es así, sino que presente al candidato adecuado.

No directamente del Ministerio

Fuentes del Banco Central de Holanda, uno de los cinco que se ha mostrado en contra de las medidas acomodaticias del Banco Central Europeo durante la crisis y aún ahora, señalan abiertamente que para que De Guindos fuera el candidato tendría que pasar primero del Ministerio de Economía a algún tipo de organismo regulador del tipo del Banco de España ya que, hasta el momento, no se conoce ningún «salto» directo de la política al BCE donde, se supone, no se toman decisiones políticas sino monetarias.

Las mismas fuentes señalan por tanto que Madrid debe presentar un candidato de perfil marcadamente económico, tecnócrata y, a poder ser, una mujer, ya que la entidad con sede en Fráncfort tiene déficit de féminas.

«La vacante del BCE se va a cubrir con un español o española con toda seguridad», afirman en Economía

Fuentes del Ministerio de Economía coinciden con el análisis de que «es el momento de que España regrese a los top jobs de las instituciones internacionales y recupere alguno de los puestos perdidos pero no se trata solo de recuperar algunos de ellos, como el del BCE, sino de aumentar la representación al nivel que nos corresponde como cuarta potencia en la Unión Europea y décima del mundo. Somos ambiciosos en este sentido. La vancante del BCE se va a cubrir con un español o española con toda seguridad. Contamos con todos los apoyos necesarios y, sobre todo, con la fuerza de la razón. No está justificada la ausencia de España en la dirección de una institución troncal para la Eurozona como es el BCE».

Desde el Real Insituto Elcano, su analista principal, Federico Steinberg, reconoce que «es cierto que España tiene menos top jobs de los que le correspondería por peso económico y político en el mundo. Sin embargo no hay que olvidar que cuando los hemos tenido los hemos desaprovechado, como fue el caso de nada menos la presidencia del Fondo Monetario Internacional, que estuvo en manos de Rodrigo Rato entre los años 2004 y 2007 y renunció a ella voluntariamente».

Italia nos gana por la mano

Steinberg pone el ejemplo de Italia, «un país de un tamaño y un peso similar al de España que ostenta en la actualidad la presidencia nada menos que del BCE y del Parlamento Europeo. Todo el mundo coincide en que durante los años de la crisis los países más débiles, incluida España, perdieron capacidad de inflcuencia en la esfera internacional pero ahora, cuando de nuevo la economía española crece de manera sostenida y por encima de muchos países europeos, es hora de que España recupere el peso perdido».

«Para que De Guindos fuera candidato tendría que pasar antes por algún tipo de órdago regulador», según el Banco de HOlanda

El analista del Real Instituto Elcano coincide en la importancia de seleccionar bien el candidato «para que no pase lo mismo que con Sáenz de Vicuña, que era abogado del Estado y no economista. En ese momento, en el año 2012, el Gobierno español le propuso para sustituir a José Manuel González Páramo en el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE), pero el perfil no encajaba para nada. Fue un poco sorprendente porque en ese momento podría haber presentado a Jaime Caruana, José Viñals, José Manuel Campa o David Vegara, todos ellos con perfiles técnicos y poco significados políticamente porque ninguno había sido ministro». En cuanto al candidato ideal Steinberg coincide con la tesis de que una mujer tecnócrata y con perfil económico sería la idea, y pone como ejemplos a Belén Romana, antigua presidenta de Sareb, o Rosa Sánchez-Yebra, ex Secretria General del Tesoro».

En cuanto a la espinosa cuestión del candidato en Economía se mantienen seguros de que será el adecuado, como lo fue el que presentamos en 2012. Cabe recordar que Sáenz de Vicuña tenía un alto rango en el organigrama del BCE como director del Servicio Jurídico. Las difíciles circunstancias por las que atravesaba la economía española en aquellos momentos nos impidieron tener los apoyos necesarios y perdimos el puesto. Ahora está asegurado que lo vamos a recuperar y que el candidato o candidata reunirá sobradamente las capacidades y aptitudes que se requieres».

La realidad es que la vacante en el BCE es a la que puede optar España con más posibilidades, aunque los equilibrios son siempre complicados en Europa, porque ni en el Fondo Monetario Internacional ni en la Unión Europea se avistan sillones de mando vacíos a medio plazo.

El apoyo alemán, clave

Todo este debate de sillones está también en las declaraciones públicas. El propio Luis de Guindos, aseguró hace unas semanas cuando se hizo pública la salida de Schäuble del Eurogrupo para volver a Alemania, lo que le convierte de facto en el miembro del Eurogrupo más antiguo, que «el próximo sillón del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo será para España. Las políticas las hacen las personas pero evidentemente trascienden a ellas, y en este caso no tengo ni la más mínima duda de que ese puesto será para España». Y, de paso, añadió que él mismo no será candidato a la Presidencia del Eurogrupo cuando en enero Jeroen Disselbloem deje el cargo. Lo intentó hace unos años y finalmente no salió porque, en un voto inesperado, hubo unanimidad en el Eurogrupo a favor de la continuidad del holandés que ahora ha tenido que dejar el cargo por el cambio político que ha habido en el Gobierno de su país.

Otra vacante

Uno de los puestos de la nueva arquitectura de supervisión bancaria europea que vencen de aquí a final de año es el de presidente del Single Resolution Board (SRB en sus siglas en inglés), la institución puesta en marcha durante la crisis financiera para liquidar bancos en dificultades. España tiene ya un pie en esta institución muy conocida en España, sobre todo para los accionistas del Popular ya que fue la que decidió vender por 1 euro la entidad al Santander hace unos meses. El pie, en concreto, es uno de los cinco directores, el español Antonio Carrascosa, procedente del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Fuentes consultadas aseguran que la Presidencia de este organismo es muy complicado que recaiga en un español o española habida cuenta sobre todo de que nuestro país ya cuenta con uno de los cinco puestos de director que hay en la institución. Además, tampoco ayuda a la «causa» el hecho de que el Popular haya sido la primera actuación de calado que ha tenido esta institución.