Cosechadora empleada en el interi0r de los invernaderos para brotes
Cosechadora empleada en el interi0r de los invernaderos para brotes - ABC

La I+D también se cultiva en la huerta

Florette, que ya envasa 700.000 ensaladas al día, prevé crecer un 60% en los próximos cinco años

MadridActualizado:

Las hortalizas y vegetales tienen un protagonismo cada vez mayor en nuestra dieta. La demanda de alimentos saludables y los hábitos de comida están disparando el consumo de ensaladas ya elaboradas. De hecho, según los últimos estudios ocho de cada diez hogares consumen ensaladas de manera frecuente. A juicio de Fermín Aldaz, director comercial y de marketing de Florette, «lo que hemos observado es que la tendencia es que coma más veces al día, al menos de lunes a viernes, y las ensaladas, cada vez más completas, constituyen una buena solución». Este repunte en el consumo con vegetales frescos permitirá a la división Florette Food Service crecer un 60% en los próximos cinco años, con un crecimiento anual en torno al 15%, asegura Aldaz.

En 2018 la facturación ascendió a 205 millones, lo que representa un 9% respecto al año anterior. Para este año, la previsión es crecer un 10% y para 2020 se prevé llegar a los 250 millones de euros. Actualmente, Florette produce más de 700.000 envases diarios destinados a consumo doméstico y restauración.

El secreto de estos buenos resultados se debe la continua innovación, tanto en nuevos productos como en temas de envasado y especiales para microondas. Un ejemplo de ello son los nuevos envases que disponen de una válvula que mantiene mejor las propiedades de verduras y hortalizas en el momento de calentarlas, evitando además perforar el envase.

A nivel de cultivo, la innovación está presente en todo el proceso, tanto en recintos cerrados como al aire libre. La optimización del riego con aprovechamiento de la lluvia o el reciclaje de residuos para compostaje propio, son algunas de ellas. En cuanto a la producción de brotes como loyo, acedera, rúcula, canónigo o kale, estos se producen en invernaderos automatizados, controlados por estaciones climáticas que controlan la temperatura y la humedad.

En los cultivos cerrados únicamente se produce un control biológico para evitar plagas, ya que no se utilizan productos fitosanitarios. Se plantan por hileras a la anchura de las sembradoras y cosechadoras, que introducen la semilla en función de la densidad de la variedad seleccionada. En el caso de la rúcula se debe cortar por el cuello sin llegar a la raíz, por lo que una vez sembrado el terreno se le deposita encima una fina capa de arena de río lavada que permitirá que luego la cosechadora pueda cortar el brote a la altura precisa.

A medida que se va recolectando se introduce en camiones frigoríficos que enfrían el producto hasta los cuatro grados y lo transportan a la planta envasadora. En cuanto al proceso de lavado, procesado y envasado no dura más de quince minutos desde que entra en la planta, para que se mantengan sus propiedades más tiempo.

La planta de Milagro, en Navarra, una de las seis que Florette tiene en España, es la de mayor producción. Es capaz de procesar 50.000 kilos de vegetales y envasar 130.000 bolsas diarias de media, afirma el director de la misma, Iker Jaunsaras. Esta factoría trabaja con 38 materias primas que se convierten en más de cien elaboraciones. Siempre se seleccionan las mejoras hojas y brotes, se trocean, se lavan. Aquella parte de producto que no cumple lo criterios de calidad exigidos - según Jaunsaras- se deshecha y se destina a alimentación animal.

Otro de los puntos fuertes de la compañía es la logística y el transporte a los centros de distribución, al ser un proceso continuo y muy automatizado, lo que permite que en menos de 24 horas estén en los centros de venta de toda España, una de las señas de identidad de la compañía.