Sucursal de Novo Banco en Lisboa
Sucursal de Novo Banco en Lisboa - REUTERS

El BCE urge a Novo Banco a reducir su crédito no productivo

La situación de la entidad portuguesa es crítica, pese a que el Estado ya ha inyectado 6.000 millones de euros en cinco años

FRANCISCO CHACÓN
Corresponsal en LisboaActualizado:

El Banco Central Europeo urge a Novo Banco a sanear su crédito no productivo, que actualmente ocupa el 22,4% de su cartera global y la institución presidida por Mario Draghi quiere que rebaje hasta el 10%. Es la condición ineludible que exige el BCE para garantizar la viabilidad de la entidad heredera del extinto Espírito Santo.

La medida considera que la venta del ‘malparado’, según la denominación portuguesa, debe acometerse cuanto antes ya que la situación del antiguo emblema luso puede calificarse como crítica.

Tanto es así que el Estado portugués se ha visto en la tesitura de inyectar 6.000 millones de euros en los últimos cinco años para evitar el colapso de Novo Banco y que no se repita la catástrofe económica representada por la quiebra del Espírito Santo en agosto de 2014.

Por tanto, el Banco Central Europeo toma cartas en el asunto la misma semana en que António Ramalho, actual presidente de la firma, reconocía unas pérdidas de 1.150 millones de euros.

Como consecuencia, la petición de un rescate no se hizo esperar y el primer ministro, el socialista António Costa, se las ve y se las desea para tapar el aluvión de críticas por el papel del Gobierno y también por la postura del discutido Banco de Portugal. Sobre todo, porque ya se han empleado más de 17.200 millones de euros, procedentes del erario público, con el fin de frenar la sangría del sistema financiero en su conjunto.

La mayor parte de las acusaciones de mala gestión se personifican en el ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, de quien se asegura que “engañó a los portugueses” y ocultó los datos reales en relación a Novo Banco, de acuerdo con los líderes de la oposición conservadora.

Se da la circunstancia de que la entidad fue vendida al fondo norteamericano Lone Star en un 75%, con una cláusula que establecía en 3.900 millones de euros el tope del dinero de las arcas del Estado al que se podía recurrir en caso de necesidad. El otro 25% queda en manos del Fondo de Resolución, un consorcio integrado por otras entidades y gestionado por el Banco de Portugal. Novo Banco ya precisó de una inyección de 792 millones de euros en 2018, de modo que la suma totaliza más de 1.900 millones solo en los dos últimos años.

La venta a Lone Star había sido autorizada por Bruselas como opción más ventajosa para no dañar más la credibilidad de la entidad financiera, que se fundó en 2014 con los activos saneados resultantes de la quiebra del Espírito Santo.

Pero asoma de nuevo en el horizonte la sombra de la bancarrota. Y todo en pleno año electoral, pues el próximo 6 de octubre se celebrarán los comicios legislativos al otro lado de la frontera.