Imagen de archivo de la Bolsa de Madrid
Imagen de archivo de la Bolsa de Madrid - EFE

La volatilidad de los mercados frena las salidas a Bolsa en España

El año pasado solo hubo tres estrenos por casi 847 millones, el valor más bajo en cinco años, y en lo que va de 2019 ninguna empresa ha saltado todavía al parqué

MadridActualizado:

Cada año arranca con una lista de compañías preparadas para debutar en Bolsa. A principios de 2018 había unas diez en el cajón de salida, y al final del ejercicio solo tres —Metrovacesa, Árima y Solarpack— lograron cotizar en los mercados españoles. Para 2019 también están previstas varias ofertas públicas de venta (opv), como las de Ibercaja y Europastry, sin que hasta la fecha se haya producido ninguna de ellas. El motivo es la elevada volatilidad que azota a los mercados y que está obligando a las empresas a dejar en «standby» sus planes y esperar a un mejor momento.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las dudas sobre la economía de la Eurozona y el desafío pendiente del Brexit son las principales razones de esa incertidumbre en los mercados y que ha frenado las salidas a Bolsa, que a fin de cuentas son una vía de financiación para las empresas. El Ibex 35, por ejemplo, cerró 2018 con unas pérdidas superiores al 15%, las mayores en ocho años, y aunque en lo que va de 2019 ha recuperado casi un 12% de su valor, la volatilidad sigue latente en los mercados financieros.

El año pasado Metrovacesa, Árima y Solarpack captaron con sus estrenos en el parqué 846,65 millones de euros, la cifra más baja desde 2013, siendo un año malo para la actividad de opv, pues en el ejercicio anterior, en 2017, hubo cinco salidas a Bolsa por un montante total de casi 4.027 millones, según cifras de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Compañías pendientes

En el camino se quedaron con sus planes de cotizar compañías como Vía Célere, Azora, Cox Energy, Haya Real Estate y Cepsa. La petrolera, por ejemplo, paralizó la colocación del 25% de su capital en una opv que daba una valoración al grupo de unos 8.000 millones de euros. Desde noviembre del año pasado, cuando Árima hizo su oferta pública de suscripción (ops) por cien millones, ninguna otra compañía ha probado a salir a Bolsa.

Una de las previstas para este año es la de Ibercaja. La entidad, que tiene de plazo hasta final de 2020 para salir a cotizar y cumplir con la ley de Fundaciones Bancarias, tiene listos todos los preparativos, y espera ahora al mejor momento para hacer su debut en el parqué.

La antigua caja aragonesa podría haber intentado el estreno antes de junio; sin embargo, la decisión del BCE de retrasar la subida de los tipos de interés ha sembrado aún más dudas sobre la capacidad del sector financiero para generar rentabilidad, lo que le resta atractivo ante los inversores. Esto podría llevar a la dirección de Ibercaja a retrasar sus planes al menos hasta el próximo otoño, la próximo ventana de oportunidad que se abrirá.

Ventanas de oportunidad

Los mercados trabajan con varias ventanas naturales para este tipo de operaciones, y suelen ser las comprendidas entre Semana Santa, verano y Navidad, por el poco nivel de negociación de estos periodos. Así las cosas, está por ver si alguna compañía aprovecha la ventana que se abre hasta el próximo julio, y que coincidirá con el intenso proceso electora; de no hacerlo ya solo quedaría la del segundo semestre.

Una que podría debutar en el parqué próximamente es la productora de masas congeladas para pan y bollería Europastry, que lleva tiempo tratando de salir a cotizar. El fondo español MCH, que controla el 21% de la compañía, parece dispuesto a reactivar la colocación en Bolsa de una parte de la compañía en una operación valorada en unos 1.000 millones de euros.

Otra transacción prevista para este ejercicio era la de Wizink, la entidad especializada en tarjetas de crédito que participa Banco Popular y desde hace un año propiedad 100% del fondo Värde Partners. El estreno bursátil de este banco «online» lleva tiempo preparándose, pero la compañía parece que no considera ahora el momento oportuno por los riesgos del contexto. Es más, la firma está buscando a un consejero delegado tras la salida de su director general, Iñaki Perkins.

«En España, las empresas se mantienen a la espera de que las dudas se vayan desvaneciendo para que los inversores vuelvan a confiar en los fundamentales de las futuras cotizadas y valoren correctamente los proyectos de negocio a largo plazo», dice la socia responsable de opv de EY, Rosa María Orozco, quien señala que «el comienzo de año ha sido más tranquilo de lo habitual por las numerosas dudas que existen en los mercados».

Situación en Europa

Si en España todavía no se ha llevado a cabo ninguna opv, en Europa el registro no es tampoco nada positivo. El número de opv registradas entre enero y marzo de este año ha sido de 32 operaciones, frente a las 69 del primer trimestre de 2018, y el volumen de dinero captado ha caído un 95%, de 13.094 a 716 millones de euros, según datos recopilados por Pwc. EY, por su parte, cifra el número de opv hechas en todo el mundo de enero a marzo de 2019 en 199 operaciones por 13.100 millones de dólares, lo que supone una caída del 41% y del 75% respectivamente sobre el primer trimestre de 2018.

«2018 empezó el año muy fuerte con salidas a Bolsa muy relevantes en Europa, incluyendo Metrovacesa en España, mientras que en 2019 las incertidumbres políticas europeas y globales están convirtiendo el panorama de opv en un débil goteo todavía», explica la socia responsable de Mercado de Capitales de la firma de auditoría y consultoría, Rocío Fernández Funcia.

¿Qué pasará en los próximos meses? Los expertos confían en que las salidas a Bolsa se vayan recuperando porque hay compañías sólidas, muchas de pequeña y mediana capitalización, preparadas para ello y que únicamente están esperando al momento adecuado para dar el paso.