María Jesús Pérez

¿Y si las verdaderas razones de Fainé son personales?

Muchos dirán que el ya expresidente de Gas Natural se retira para controlar mejor sus participadas desde La Caixa. Pero, quizás, tenga otras preocupaciones...

María Jesús Pérez
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Los periodistas tendemos muchas veces a buscar tres pies al gato. Lógico. Si uno se queda en la mera noticia, en la oficial, poca «chicha» de más puedes ofrecer a tus, en mi caso, lectores. Si intentas rascar en lo oficioso, y vas un paso más allá, o dos, te garantizas cierta exclusividad y reconocimiento al rodear la información final de mayor rigurosidad, por aquello de que la verdad está más en el «off» que en el «on». O al menos está más completa.

El caso es que el ya hoy expresidente de Gas Natural Fenosa, Isidro Fainé, tras su dimisión de ayer, traspasa los papeles de la gasista a uno de sus más fieles colaboradores dentro del Grupo La Caixa, Francisco Reynés. Una noticia que no por esperada, que lo era, deja de sorprender porque ha sido en un momento, digamos, poco adecuado. ¿O no lo es que el exCEO de Abertis salga de la concesionaria en casi plena guerra de opas sobre la misma? Y, sobre todo, en un momento en el que parece que la italiana Atlantia gana metros en la carrera por hacerse con el control de Abertis frente a la oferta de la constructora de Florentino Pérez, ACS.

Sobre la mesa, varios datos que rodean la decisión de ayer. Fainé llegó a la presidencia de Gas Natural tras menos de año y medio en el cargo, por petición del fondo GIP, que había pedido la salida del también dimitido ayer Rafael Villaseca, ya exCEO de la compañía. El primer accionista de Gas Natural es Criteria, el holding industrial de la Fundación Bancaria La Caixa, ambas presididas por el propio Fainé. La Caixa tiene el 24,4%; le sigue, ambas con el 20%, el fondo GIP y Repsol; y Sonatrach (4%).

A Fainé –que cumplirá 76 años el 10 de julio próximo– trabajo no le falta. Y preocupaciones, pues tampoco. Personales y profesionales. Muchos pensarán que se retira de Gas Natural para controlarla mejor y con más tranquilidad desde su atalaya en La Caixa y no de primera mano soportando presiones políticas y empresariales. Esos muchos también dicen que está cansado –¿harto?– de las dificultades que entraña gestionar un grupo industrial que cotiza y forma parte de un sector regulado –por tanto, rinde cuenta a fondos, accionistas e, incluso, Gobierno–, muy alejado de la gestión de un banco que él mismo presidía pero del que no tenía que dar explicaciones porque también presidía su primer accionista.

Ahora bien, la salida de Reynés no va a dejar indiferente el devenir de la gestora de infraestructuras. El delfín de Fainé ha sido pieza clave en las conversaciones con los italianos –que le situaban en el principal cargo ejecutivo de la compañía resultante–, con una oferta que convence más a los consejeros de la concesionaria pero no al Gobierno. Ahora, «descabezada» Abertis, quizás Fainé, queriéndolo o no, ha hecho un favor a un Gobierno contrariado –sobre todo al ministro de Energía, Álvaro Nadal– al conseguir que la oferta de la filial alemana de Florentino Pérez gane enteros, o al menos este sí podrá hacer ofertas por los activos que no interesan a los italianos, como Hispasat o las autopistas españolas.

María Jesús PérezMaría Jesús PérezRedactora jefeMaría Jesús Pérez