Enrique Riquelme: «El grupo industrial Cox Energy tiene caja suficiente para comprar Abengoa»
La empresa, que no facilita sus datos de facturación consolidada, afirma que el grupo no cuenta con deuda financiera relevante
Su oferta de adquisición no incluye precio de compra, algo que presentará durante el plazo de mejora de las propuestas
La compañía tiene previsto invertir en la fábrica de Inabensa de Utrera, aunque no cuantifica la cuantía de la misma

En 2010 y con 20 años, el español Enrique Riquelme aterrizó en Panamá con la idea de emprender, creando primero una fábrica de hormigón, «para lo cual -dice- hipotequé un apartamento que tenía en Torrevieja», y después entró en el sector de canteras para proveer ... de arena al canal panameño. «En 2012, ya con cierta liquidez y dando empleo a 1.400 camioneros, inicié un proyecto de energía y vi una oportunidad en Guatemala. Desinvertí en los áridos para dedicarme de lleno al sector de las renovables», explica Riquelme, que bautizó a su empresa como Cox Energy, un guiño a la localidad alicantina que le vió nacer. Una de su filiales, Cox Energy Europa (creada en 2019), es una de las cinco empresas que han presentado una oferta por la totalidad del grupo Abengoa
«En 2014 creamos en España la hólding de Cox Energy y profesionalizamos la compañía fichando talento en España y creamos la sede en Madrid, desde donde trabajamos para América Latina», apunta. «Somos un grupo español, aunque la división de América cotiza en la Bolsa de México», asegura el presidente del grupo, quien subraya que de todas las ofertas de compra de la totalidad del grupo Abengoa «Cox Energy es el único grupo industrial español».
Actualmente, Cox Energy tiene dos divisiones: Europa y América (donde sus principales mercados son Chile, Colombia, Centroamérica, Caribe y México). Además de promover plantas fotovoltaicas, la compañía tiene un negocio de comercialización de electricidad para grandes clientes, autoconsumo y está iniciando proyectos de hidrógeno verde.
La compañía, que no ofrece datos de su facturación consolidada ni los megavatios totales desarrollados hasta ahora en Europa y Latinoamérica, así como los que actualmente tiene en ejecución, asegura que actualmente está promoviendo actualmente casi 5.000 megavatios fotovoltaicos en América Latina y en España casi 4.000 megavatios (mil de ellos en Andalucía). «Ahora somos promotores de parques fotovoltaicos. De ahí que estemos interesados en Abengoa para poder acometer también la construcción de plantas, así como la operación y mantenimiento», explica Riquelme, que mantiene el 89,5% del capital de Cox Energy, mientras que un fondo de pensiones tiene el 4% y el 'family office' de la familia sancera Zardoya (ascensores OTIS) cuenta con algo más del 6%.
Plan de negocio
«A Abengoa le daríamos tres tipos de carga vinculante. Una sería la construcción de parques, unos 3.200 millones de euros en tres años y los avales los aportaría Cox. El margen bruto para la construcción de parques (EPC) sería del 8%, algo clave para la viabilidad de la compañía. De otro lado le daríamos durante tres años carga de trabajo a la división de operación y mantenimiento de los parques, con un margen bruto del 20%, algo que está fuera de mercado. Serían contratos a 40 años, lo que le garantizaría el flujo de caja y ebitda de 14 millones de euros anuales a largo plazo. En tercer lugar, daríamos carga de trabajo de 320 millones de euros a la fábrica que Instalaciones Inabensa, filial de Abengoa, tiene en Utrera (Sevilla), con un margen del 10%», subraya la empresa. Cox Energy anuncia que haría una inversión en la fábrica de Utrera, que realiza torres de alta tensión, pero no la cuantifica en números, a la espera de un estudio más profundo de la compañía.
Asegura Riquelme que con esta propuesta, mantendría 9.505 empleos «y Abengoa duplicaría su plan de negocio, teniendo en cuenta además que necesita «además de carga de trabajo, pero también le permitiría apalancarse en esa viabilidad para nuevas líneas de avales, que le permitirá contratar más proyectos y cumplir el plan estratégico, mejorar márgenes, bajar los costes de financiación, establecer con los proveedores una nueva confianza...».
Los principales acreedores de Abengoa, entre ellos el banco británico HSBC, el estadounidense Exim, los españoles Santander o CaixaBank, o los fondos de inversión BlueMountain y Signature, han presentado alegaciones contra varias de las ofertas de compra porque incluían activos sobre los que ellos tenían garantías, no indicaban precio de compra o bien porque no tenían solvencia financiera. A ello contesta Riquelme que «estamos hablando con todos los acreedores financieros de la compañía, entre ellos el Santander, con todos los grupos que tienen que voz en este proceso para llegar a un consenso y una viabilidad, como los sindicatos».
La oferta de Cox Energy no incluye precio, argumentando que «el valor de la misma reside en la aportación de carga de trabajo y asunción de pasivos, como avales vivos en circulación (155,9 millones), deuda asociada a proyectos (252 millones,) deuda con Seguridad Social (20 millones), pasivo contingente laboral (56,4 millones) y la nómina anual de la plantilla (170,4 millones)». Sin embargo, Riquelme le resta importancia a ese hecho porque asegura que se abrirá un plazo de tres días de mejora de las propuestas. «No se puede poner todo encima de la mesa el primer día y en la primera oferta», desvela el presidente de esta compañía. En la mejora de la oferta, Cox incluirá los avales para la viabilidad de la compañía, financiación exprés, la carga de trabajo y financiación a medio plazo, así como el precio de todo el concurso, proyecto por concurso, sin olvidar los acuerdos estratégicos para la compañía y con las partes vinculadas.
Sobre la solvencia financiera, indica que «Cox Energy es una compañía prácticamente sin deuda. La deuda está en los proyectos. Estamos negociando fortalecer el balance si es que finalmente compramos Abengoa. Por otra lado, acabamos de desinvertir en 619 megavatios (la mayoría en el Sur de España) a la china China Three Gorges, de los que ya hemos hecho entrega un tercio. Tenemos unos planes para rotar activos, con unos márgenes importantes, lo que nos dará una liquidez importante dentro del grupo». En la oferta de Cox Energy, a la que ha tenido acceso ABC, el grupo indica que cuenta con importantes entidades financieras para financiar sus proyectos, a lo que se añade un programa de misión de bonos verdes en Panamá de hasta 150 millones de dólares, actualmente en proceso de reestructuración.
«Si nos quedamos con Abengoa, tendremos que cambiar o revisar el plan de negocio de América Latina porque en nuestro plan de negocio no incluye desinversiones de los principales activos, quedándonos sólo con algunos estratégicos, y habrá que hacerlo para absorber más volumen de negocio porque tendremos suficiente caja para atender oportunidades», declara Riquelme. No obstante, matiza que «esas desinversiones no serán necesarias para poder comprar Abengoa, porque ya tenemos caja suficiente para comprar el grupo y cualquier propuesta financiera vendrá soportada porque es vinculante y no estará supeditada a ningún plan de desinversión».
En cuanto a la división de agua de Abengoa, un sector en el que Cox Energy no tiene experiencia, Enrique Riquelme dice que es «una oportunidad y un reto para Cox, ya que Abengoa es número uno mundial en agua. Además, el agua está muy ligada a la energía, con lo que hay sinergias entre esas divisiones. Estamos trabajando para dar carga de trabajo a esa división con alianzas».
Cox Energy, a la que Abengoa ha pedido también un crédito exprés para que la compañía no colapse antes de que se produzca su venta en febrero, asegura que si finalmente su oferta de compra resulta ganadora mantendría la sede en Sevilla y el nombre de la multinacional sevillana «porque la marca es un activo de la compañía».
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