SANIDAD
Sanidad privada en Andalucía: un crecimiento que afronta desequilibrios
El número de asegurados ya supera el 22% de la población, aunque el sistema afronta desafíos como la necesidad de formar nuevos profesionales ante la futura carencia de médicos

La preocupación por la salud ha crecido notablemente en los últimos tres años. Las cifras son elocuentes: antes del Covid había 1,6 millones de personas en Andalucía que tenían contratado un seguro privado; en 2022 esa cifra ya ascendía a más 1,8 ... millones (con un incremento de 234.540 personas (un 14% más), según los datos de ICEA, el servicio de Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones. En 2019 el 19,55% de la población había contratado una póliza; actualmente ese porcentaje ya supera el 22,1%.
En coherencia con ese peso creciente, este sector también realiza una aportación cada vez más relevante para la totalidad del sistema. Así lo constata la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), que realiza cada año un análisis detallado sobre los números de la sanidad privada en Andalucía. En la última década ha crecido su implantación y capilaridad: en este momento ya cuenta con porcentajes que, en líneas generales, representan un tercio de toda la capacidad del sistema de salud en la comunidad. El sector privado dispone del 32% de los quirófanos, el 22% de las plazas en UCI y el 26% de las camas, distribuidas en 58 hospitales.
En términos de actividad asistencial, las cifras aumentan de manera constante y paulatina, ya que estos centros realizan el 45% de las intervenciones quirúrgicas y su importancia en el ámbito de las pruebas diagnósticas es clave (son responsables, por ejemplo, del 41% de las resonancias magnéticas).
¿Qué ocurriría si todas las instalaciones que atienden a miles de pacientes con póliza privada dejaran de existir? «Sería un coste extraordinario que tendría que asumir el presupuesto público; en este momento la sanidad es el capítulo más importante que asumen las comunidades autónomas, y tendrían que elevar esta cuantía para abarcar toda esa actividad… Por eso ayudamos a que nuestro sistema de salud, que es uno de los grandes éxitos de la democracia, sea accesible y sostenible», afirma Carlos Rus, presidente de ASPE.
El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Idis) le ha puesto cifras a este ahorro: un paciente que solo acude a la sanidad privada genera un ahorro medio para el sistema de 1.675 euros al año; quien hace un uso mixto -que es la fórmula más habitual- ahorra en torno a 600 euros.
Desafíos
Pese a todo, el sistema tiene que superar determinados desequilibrios que se pueden agravar en el futuro. Uno de los aspectos que ha movilizado a los colegios de médicos en Andalucía en el último año es la remuneración que reciben los profesionales en los hospitales privados. El sector hospitalario privado genera 46.900 empleos, de los cuales casi el 40% está en hospitales. El presidente de ASPE apunta que las cinco primeras aseguradoras controlan un 75% del mercado, mientras que no existen grupos hospitalarios que, por el momento, tengan capacidad de negociar en las mismas condiciones. A su vez, más del 65% de los ingresos de estos hospitales depende de las aseguradoras.
«Los centros pagan a los profesionales un porcentaje de lo que ellos a su vez reciben del seguro, existe una reivindicación común para lograr que se eleve de forma global esa remuneración», remarca Rus. Existe un movimiento de concentración en el sector hospitalario –como ha demostrado la reciente adquisición del centro hospitalario Fátima en Sevilla por parte de Viamed– para ganar dimensión y fuerza negociadora ante las aseguradoras.
Existirá también una tensión futura por el capital humano. Alfonso Carmona, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla, destaca que a lo largo de esta década se van a jubilar entre 40.000 y 50.000 médicos y que los problemas derivados de la falta de efectivos se van a multiplicar; sin embargo, no ve necesario crear más facultades de Medicina. «Necesitamos muchos más médicos de familia, muchos más oftalmólogos o muchos más dermatólogos o pediatras. Y necesitamos más plazas MIR de formación y más hospitales que estén homologados».

La fuga de profesionales a otras comunidades o países europeos es un problema que se puede agravar en los próximos años y que afecta a la globalidad del sistema. También en el caso de la Enfermería, cuyo papel es cada vez más «crucial» para el buen funcionamiento del sistema sanitario.
Debate político
En un año de gran intensidad electoral, la sanidad ha estado en el centro del debate, con una demonización general por parte de los partidos de izquierda hacia cualquier fórmula de cooperación con el sector asistencial privado.
El estudio de ASPE incide en que Andalucía es actualmente la segunda región de España que menor importe per cápita destina a los conciertos sanitarios. En concreto, la Junta invierte 56 euros por habitante, una cifra que iguala a la de Cantabria y supera en cinco euros a Castilla y León. A partir de ahí, todas las comunidades superan ese montante, como Valencia (61 euros), Castilla La Mancha (74), Aragón (73), Madrid (133) o Cataluña (423). En esta última autonomía existe un modelo mixto que integra recursos públicos y privados en un solo sistema denominado Siscat, de ahí la elevada inversión en conciertos.
Las formas de contratación entre el sector público y el privado incluye los conciertos (cuando se prestan servicios empleando medios ajenos a los de la administración), los convenios (el establecimiento privado se integra plenamente en la red hospitalaria pública) y las concesiones (el sector privado gestiona el servicio público a su propio riesgo). En el caso de Andalucía solo hay un hospital integrado en la red de utilización pública, mientras que el 50% de los centros dispone de un concierto parcial y el resto (el 48%) funciona sin ninguna fórmula de colaboración.
La Fundación Idis considera que existe la «necesidad de dar estabilidad a los conciertos con la sanidad privada y de facilitar la interoperabilidad entre las diferentes instituciones, con independencia de su titularidad, para promover la continuidad asistencial evitando duplicidades, ineficiencias para el sistema y molestias innecesarias para los pacientes». Bajo esta premisa, sostiene que es el momento de determinar cuál será el modelo sanitario para los próximos treinta años y que «tenga por cometido hacer una nueva Ley General de Sanidad que esté adaptada a la situación sociodemográfica y a las necesidades actuales de los pacientes».
Pese a todos los desequilibrios y desafíos que afronta este sector, la realidad de los números constatan que su importancia es cada vez mayor los asegurados crecen de manera constante desde hace más de una década.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete