El turismo es uno de los motores de la economía andaluza
El turismo es uno de los motores de la economía andaluza - Valerio Merino
Previsiones de Funcas

Andalucía mantiene la distancia con las comunidades ricas

El PIB per cápita no ha mejorado en tres años y es un 26% inferior a la media española

SevillaActualizado:

La convergencia de Andalucía con el estándar de riqueza de España sigue siendo una asignatura pendiente. La comunidad autónoma se mantiene desde hace tres años a 26 puntos de distancia de la media nacional en términos de riqueza por habitante o PIB per cápita, según el último informe de previsiones económicas regionales publicado este jueves por Funcas.

Así, el servicio de estudios de la Fundación de las Cajas de Ahorro estima que este año el índice de convergencia de Andalucía se mantendrá en un 74,1% respecto al 100% de promedio en España y sigue atornillada en la segunda posición por la cola en el mapa autonómico, solo por delante de Extremadura, que está en el 69,5%.

Los datos históricos facilitados por Funcas reflejan que Andalucía no ha logrado recuperar el nivel de riqueza por habitante que tenía antes de la crisis económica, cuando su índice de convergencia era del 77,2% (año 2007). Ni siquiera ha conseguido en casi veinte años mejorar el registro del año 2000, cuando su PIB per cápita representaba el 75% de la media nacional.

Por su parte, Extremadura es históricamente la comunidad autónoma más pobre, según este indicador, pese a que ha avanzado siete puntos en lo que va de milenio.

Los madrileños son los españoles más ricos y superan con creces la media nacional en PIB per cápita, con un índice del 136,3%, lo que supone un progreso de más de cuatro puntos en las dos últimas décadas. País Vasco (132,4%), Navarra (124,3%), Cataluña (116,9%), Aragón (110,8%) y La Rioja (103%) se sitúan por encima de la media de riqueza de los españoles.

La economía andaluza crecerá este año un 2,2%, lo mismo que la media española, según Funcas

Funcas también publicó ayer sus estimaciones de crecimiento económico regional, que en el caso de Andalucía mejoran en una décima su previsión de noviembre de 2018. Así, según este servicio de estudios, el PIB andaluz avanzará este año un 2,2%, al mismo ritmo que la media española.

Esta estimación es ligeramente superior a la que maneja la Consejería de Economía de la Junta, que en su cuadro macroeconómico prevé un crecimiento del PIB regional del 2,1% en 2019, tres décimas menos que en 2018, lo que confirma la ralentización de la actividad.

Los resultados provisionales de la Contabilidad Regional publicados por el INE el pasado mes de abril y recogidos por Funcas indican que las comunidades autónomas que registraron mayor crecimiento en 2018 fueron Madrid y Cantabria, en ambos casos por encima de lo esperado. Las menores tasas de crecimiento se registraron, además de en Ceuta y Melilla, en La Rioja y Murcia, que crecieron por debajo de lo previsto.

La positiva evolución de la comunidad de Madrid procedió fundamentalmente del dinamismo del sector servicios, así como, en menor medida, de la construcción. En Cantabria, la aceleración de la construcción y de los servicios ligados a las Administraciones Públicas contrarrestó la desaceleración del sector industrial –el cual, pese a su pérdida de dinamismo, registró la mayor tasa de crecimiento de todas las comunidades autónomas–.

En el caso de Murcia, su mal resultado obedeció a la fuerte desaceleración del sector industrial, que en gran parte refleja un efecto de «normalización» tras el fuerte impulso que recibió el año anterior debido al auge de las exportaciones de derivados del petróleo. Este efecto, que ya estaba previsto, fue mayor de lo esperado. La economía riojana, por su parte, fue lastrada por la caída de la actividad industrial, a un ritmo más intenso de lo esperado.

Las mayores desviaciones a la baja con respecto a la previsión para 2018 se produjeron en Murcia –por el motivo ya mencionado– y en el País Vasco. En este último caso, la aceleración de la actividad en los servicios y la construcción no compensó la pérdida de impulso de la industria, que fue notablemente más acusada de lo que se preveía.