Imagen de una instalación fotovoltaica en Almería
Imagen de una instalación fotovoltaica en Almería - ABC
RENOVABLES

¿Andalucía puede alimentar de kilovatios a Europa?

La región tiene ante sí la oportunidad de capitalizar el nuevo auge de la tecnología fotovoltaica

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Pocas veces han confluido tantos factores a favor de Andalucía en un proceso de cambio global tan radical como el que experimentará el sistema energético mundial. Todos los expertos coinciden en que los próximos treinta años será la era de la descarbonización (un nuevo paradigma basado en las energías limpias que transformará el modelo de negocio, las fuentes de generación y los servicios al usuario). Para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de CO2 será necesaria una electrificación masiva de una economía que se alimentará, sobre todo, de parques solares y eólicos.

¿Cuál es el panorama a corto plazo en España? «En los próximos trece años se calcula que pasaremos de 100.000 MW de potencia instalada a unos 130.000 MW», afirma Francisco Arteaga, director general de Endesa en Andalucía y Extremadura, quien considera que «se trata de una estimación conservadora, pues solo requeriría de un crecimiento acumulativo de la demanda del 2% anual». Y esos 30.000 MW se cubrirán fundamentalmente con fotovoltaica y, parcialmente, con eólica (dado que ya escasean los emplazamientos con gran potencialidad de viento).

En el primer boom de las renovables que vivió España, entre 2004 y 2012, las elevadas primas concedidas a la fotovoltaica produjeron una distorsión en el mercado. Lo prioritario no era instalar un parque solar en el emplazamiento más adecuado en términos de eficiencia, sino allí donde la evacuación a la red estuviera asegurada. Se produjo así la paradoja de que en este momento Andalucía cuente con el 20% de la potencia fotovoltaica, un porcentaje muy similar al que representa la extensión de su territorio en el conjunto del país.

«En la última década esta tecnología ha recorrido su curva de aprendizaje, el precio del kilowatio/hora ya es competitivo, con lo cual podrán desarrollarse aquellas iniciativas que tengan lógica de mercado», remarca Arteaga. Y esa «lógica de mercado» salta a la vista contemplando un mapa de irradiación solar. «Hay áreas en Almería, el Valle del Guadalquivir, el Andévalo o las serranías de Loja y el Marquesado donde los niveles de exposición solar son muy similares a los del Norte de África, con lo cual son unos de los enclaves más idóneos de Europa para promover grandes parques», recuerda.

Otro de los elementos esenciales para acompañar este desarrollo es contar con una potente red de transporte. En este momento la región representa el 16% de la demanda y cuenta con el 8% de la red. Hay zonas de Andalucía Oriental en las que hay un déficit que dificulta la evacuación, algo que se mitigará en parte con la construcción del nuevo eje Caparacena-Baza-La Ribina.

Otro elemento que confluye a favor de Andalucía es la capacidad técnica que se ha desarrollado en este sector a lo largo de las últimas décadas. «Nacieron empresas andaluzas punteras en ámbitos como la ingeniería, el montaje de infraestructuras y el mantenimiento; se han desarrollado internacionalmente durante la época del parón en España y ahora vuelven a tener una oportunidad de crecer e innovar en Andalucía», resume Arteaga. En un futuro en el que se deberían desarrollar grandes proyectos fotovoltaicos, la región puede así crear una industria auxiliar en ámbitos como las redes inteligentes, baterías y dispositivos de control, que son materias sobre los que ya existen conocimientos previos. El cambio de paradigma energético también requiere de un desarrollo tecnológico de nuevas redes de distribución.

A corto y medio plazo Andalulucía (así como Extremadura, el Sur de Castilla La Mancha y Murcia) debe encabezar la creación de nueva potencia en España, pero el reto a largo plazo debe ser alimentar de kilowatios a toda Europa. Y para eso hay que poner el foco en la importancia de las interconexiones energéticas con otras naciones.

En 2007 hubo un proyecto de generación de renovables a gran escala en el Norte de África denominado Desertec. Por razones de coste en el transporte y de situación geopolítica en este momento sería más atractivo apostar por un a región europea como Andalucía para macroproyectos de renovables con destino a todo el Continente. El Norte de África siempre será una zona atractiva, con lo cual el tejido industrial andaluz puede crear una capacidad industrial que será exportable a estas regiones.