AGRICULTURA

Bioplásticos enriquecidos con nutrientes para el campo

Investigadores de la Universidad de Sevilla y Huelva estudian obtener polímeros a partir de proteínas de productos agrarios

SEVILLA Actualizado: Guardar
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Investigadores del grupo Tecnología y diseño de productos multicomponentes de la Universidad de Sevilla, junto con expertos de la Universidad de Huelva, han obtenido un bioplástico natural a partir de la proteína de la soja capaz de absorber hasta cuarenta veces su peso.

Los investigadores se encuentran ahora estudiando las distintas aplicaciones que puede tener este nuevo polímero biodegradable en el campo y una de las más interesantes es la de su uso como «dispensador de nutrientes para los distintos cultivos», afirma el investigador de la Universidad de Sevilla Antonio Guerrero, responsable de este estudio. Así, «estamos enriqueciendo este bioplástico con nutrientes, principalmente de toda la gama de sales minerales que necesitan las plantas. La idea es colocar este material junto al cultivo para que, una vez que se riegue, el polímero ya enriquecido absorba el agua y pueda ir liberando a la raíz de la planta el agua con los nutrientes aportados». Incluso «se podría hacer un preparado de nutrientes específico para adaptarnos a las necesidades de cada cultivo», explica el investigador.

Por eso, la siguiente fase de este proyecto, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y que cuenta además con fondos FEDER, es «es estudiar la viabilidad de la liberación de estos compuestos y empezar a hacer pruebas», apunta Antonio Guerrero, que añade que «queremos asegurarnos de que se produce un aporte controlado y ajustado a las necesidades del suelo». Además, al ser un plástico biodegradable elaborado a partir de proteínas de soja, «los propios envases, una vez vacíos, servirían de sustrato para el suelo», sostiene.

Para desarrollar este experimento, en primer lugar han procesado la soja con el fin de extraer la proteína. Con el objetivo de separar la parte líquida de los compuestos sólidos, los científicos han utilizado la técnica de la liofilización. «Este método es más suave y menos agresivo que la atomización, con lo que prácticamente no afecta a la proteína. Así conseguimos aislar la materia prima con la que vamos a trabajar», aclara el investigador.

No obstante, el grupo Tecnología y diseño de productos multicomponentes de la Universidad de Sevilla está estudiando ya cómo extraer la proteína de otros productos agrícolas para hacer bioplásticos procedentes del gluten, el algodón y la colza, ya que «no queremos competir con un producto que tenga un uso alimentario como puede ser el caso de la soja».