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Daños por sequía: El 25% de los cereales de Andalucía sufre ya «pérdida irreversible»

Sevilla, líder en el cultivo de trigo duro, es una de las provincias más afectada, debido a la escasez de precipitaciones y a las altas temperaturas

SevillaActualizado:

El campo sigue necesitando agua. Las últimas lluvias han conseguido aliviar la situación de los cultivos herbáceos ya implantados en el campo, pero no logran salvar los severos daños que venían arrastrando algunos trigos ante la escasez de precipitaciones tras las siembras. De hecho, «el agua ha llegado tarde para muchas zonas del campo andaluz, donde se registran ya pérdidas irreparables del 25% en los cereales de invierno», lamenta el técnico de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla, José Vázquez. La situación es más preocupante en provincias como Sevilla y Cádiz (y algo más llevadera en Córdoba), donde los trigos han tenido un desarrollo anómalo, con pocas espigas, lo que redundará en una significativa merma de cosecha. De hecho, «en el cómputo de la comunidad, el rendimiento del cultivo no alcanzará siquiera, de media, los 3.000 kilos por hectárea», calcula Vázquez, «a pesar incluso de que las lluvias sean generosas durante el resto de la primavera».

La escasa pluviometría registrada el pasado mes de marzo en la comunidad (un 76% inferior a la media histórica del mes de marzo, según la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía) ha influido decisivamente en la situación de los cereales andaluces. En todas las provincias se ha recogido menos lluvia de lo que suele ser habitual durante el mes de marzo y a esto se ha sumado una inusual subida del termómetro. La temperatura media de las máximas registradas el mes pasado ha sido un 13% superior a la media de máximas histórica, destacando Sevilla con 22,2 grados como valor medio más alto.

Cosecha nacional

La sequía también ha afectado a otras comunidades productoras, por lo que a nivel nacional «se registran daños irreversibles de entre el 10 y el 20 por ciento en los cereales de invierno», sostiene el técnico de la patronal agraria. Por tanto, según José Vázquez, «ya se puede intuir que la campaña nacional de cereales va a ser más corta que la media de los últimos años, aunque a partir de mañana llueva de forma habitual en el país».

A las pérdidas de cosecha por razones climáticas hay que sumar, en cultivos como el trigo duro, donde Sevilla es provincia productora líder a nivel nacional, las razones de mercado, que han motivado que la superficie de siembra caiga un 15% en Sevilla por los bajos precios. Y es que los altos costes productivos y la baja cotización que ha ido arrastrando el trigo duro a lo largo de todo el año 2018 ha hecho que en esta campaña los agricultores hayan optado por sembrar trigos pienso, como es el caso del trigo blando, la cebada y el triticale, cultivos que ya suponen algo más del 40% de las hectáreas dedicadas al cereal en Andalucía.

Como daño colateral, la situación de los trigos afecta también al sector ganadero, pues tanto en Andalucía como a nivel nacional se va a ver afectada la producción de paja, siendo patente ya la falta de talla de las plantas. Por tanto, «debe seguir lloviendo para que crezcan los pastos y los ganaderos no tengan que seguir dando pienso a los animales, con el consiguiente coste que ello supone», afirma Vázquez.

Situación en la UE

En el panorama internacional, la situación no dista mucho de la que se vive a nivel regional y nacional, según se advertía en el boletín de seguimiento de cultivos de la Unión Europea de finales del mes de marzo, pues «la sequía está afectando a toda la cuenca mediterránea», señala José Vázquez.

Por ello, en la Unión Europea (UE), que tradicionalmente viene siendo una exportadora neta de cereales, «puede que se repita la situación de la campaña 2007-2008 cuando, debido a la falta de cosecha mundial, Europa se vio obligada a importar más cereal del que comercializó fuera».

En aquella ocasión, tal y como recuerda el técnico de Asaja Sevilla, «los precios de los cereales subieron en los mercados, por lo que hay expectativas de que si la situación se repite, los precios de los cereales que ahora están estables, empiecen una senda alcista».

Por ahora, los datos registrados en la Unión Europea, de junio de 2018 a enero de 2019, confirman esta tendencia, pues las importaciones de cereales superan a las exportaciones, con 19,3 millones de toneladas importadas frente a 17,9 millones de toneladas comercializadas fuera del mercado comunitario.

Estas cifras se pusieron sobre la mesa en la reunión de la sectorial de cereales de Asaja, celebrada recientemente en Madrid.