Diogo Soares Franco, consejero delegado de grupo Sugal
Diogo Soares Franco, consejero delegado de grupo Sugal - ABC
AGRICULTURA

Diogo Soares, consejero de Sugal: «El futuro del tomate industrial está en una marca europea, no local»

El grupo propietario de la fábrica de transformado Las Cabezas de San Juan se distancia del proyecto de un sello para el concentrado de tomate de Lebrija

SevillaActualizado:

Desde que el grupo portugués Sugal, uno de los mayores productores de concentrado de tomate del mundo, decidiera establecerse en Andalucía adquiriendo en 2010 la fábrica de transformado de Las Cabezas de San Juan, en Sevilla, la inversión en modernización no ha parado. De hecho «en menos de una década hemos incrementado la capacidad de procesamiento de esta industria en casi seis veces, logrando producir un total de 300.000 toneladas de tomate fresco por campaña», realizando para ello una inversión «superior a 30 millones de euros». Así lo afirma Diogo Franco, consejero delegado de Tomates del Sur, nombre que recibe la filial española del gigante portugués Sugal. Sugal quiere hacer de Andalucía «una potencia en el cultivo de tomate industrial» y plantarle así cara a Extremadura, quien hasta la fecha lidera esta industria. De hecho, la región extremeña produce el 64% del tomate elaborado español frente al 28% que copa la comunidad andaluza.

El Bajo Guadalquivir es una zona tradicional en el cultivo del tomate para industria, que está creciendo también en zonas de la Vega. ¿Sevilla será un actor importante en esta producción a futuro?

La provincia ha sido una gran apuesta para el Grupo Sugal. Creemos mucho en su potencial pero es muy importante mantener el foco puesto en la competitividad del sector. Los incrementos de producción del cultivo tienen que venir de la mano de la calidad, de buscar las mejores técnicas agrícolas y las mejores variedades. Eso es lo que marcará la diferencia y lo que nos permitirá seguir creciendo en un mercado global y muy competitivo. Sugal está poniendo a prueba cada año más de 150 variedades en varios campos de ensayo, con el objetivo principal de producir un tomate con un buen rendimiento, excelente calidad y buena capacidad de adaptación a las condiciones climáticas locales. Luego, hemos invertido más de 30 millones de euros en hacer de Tomates del Sur una de las plantas más modernas y eficientes de esta industria, multiplicando su capacidad de procesamiento casi por seis.

¿Dónde se han realizado las principales mejoras industriales?

Las mejoras han sido generales y trascienden de la actividad industrial. Ponemos el acento en toda la planificación, que tiene que ser perfecta. Desde que seleccionamos las variedades de semilla, pasando por el plan de plantación, hasta la recolección y llegada del tomate a la fábrica, invirtiendo también en la optimización de tiempo para capturar la frescura, el color y el sabor natural de los frutos que procesamos. Actualmente ofrecemos una amplia gama de productos de tomate, en pasta, triturados o cortados en cubos, y con varios niveles de concentración (de 5 a 40 grados brix), con diferentes procesos de producción.

¿Qué destino tienen los productos que salen de Tomates del Sur?

En esta fábrica, todos los productos son envasados y destinados a clientes industriales que utilizan nuestros concentrados y salsa de tomate para pizzas como ingrediente en sus productos. Más del 85% de la producción se exporta, pues vendemos a más de 70 países en todo el mundo, siendo Europa nuestro principal mercado.

¿Cómo es la relación de la industria con los agricultores que proveen la materia prima para realizar los derivados del tomate?

En términos de hectáreas, hemos contratado un total de 2.350 desde Sevilla hasta Jerez de la Frontera, en Cádiz. La relación es muy sólida, pues con muchos de los agricultores empezamos a trabajar el primer día que llegamos aquí en 2010. Es una relación a largo plazo y, en conjunto, buscamos siempre hacer más y mejor. El mercado del tomate de industria es global, donde estamos compitiendo con todos los demás «players» mundiales en esta industria. Por eso tenemos que seguir siendo muy competitivos y queremos trabajar siempre con los mejores agricultores.

Distintivo comercial

Lebrija, donde se cultiva mucho tomate industrial, lucha por conseguir una Denominación de Origen Protegida (DOP) para su tomate concentrado, al que llamaría Tomate de Marismas. ¿Qué opina de esta iniciativa?

No me parece que la denominación del tomate de Lebrija sea el camino para garantizar el futuro del cultivo en la región. Tenemos calidad sí, pero hay otras regiones en el mundo con calidad similar, y no creo que los consumidores en los cuatro cantos del mundo vayan a valorar eso. Otra cosa sería crear una Denominación de Origen Europea. Eso sí puede ser una buena iniciativa para que el tomate industrial producido en Andalucía gane más fuerza a nivel global.

¿Tomates del Sur tiene relación con la cooperativa Las Marismas de Lebrija, una de las grandes productoras andaluzas de concentrado de tomate?

La relación es muy buena a todos los niveles. Hay intercambio de información técnica de fábrica y de campo, para lograr que el tomate de industria tenga cada vez un mayor desarrollo en la provincia de Sevilla y mayor peso en el campo andaluz

¿Qué proyectos tiene la fábrica sevillana a corto plazo?

Nuestro gran objetivo es que Andalucía pueda ser la región del mundo con la mayor productividad agrícola en tomate industrial. Asociar eso además con la calidad de excelencia de nuestro tomate será la clave del futuro y nos permitirá pensar en nuevos proyectos que generen empleo y riqueza.