Instalaciones de Glencore en Australia
Instalaciones de Glencore en Australia - ABC

Glencore, el último gigante que mira al aceite de oliva

Este líder mundial de las materias primas analiza posibles alianzas en el sector olivarero

SEVILLAActualizado:

Un gigante del sector de las materias primas ha puesto su foco en el aceite de oliva. Se trata de la multinacional Glencore, que ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de las compañías mineras y cuenta con una potente filial agraria (participada al 40% por el fondo de pensiones de Canadá). Su negocio agrícola está centrado en la comercialización de trigo, maíz y otros granos, además de oleaginosas, algodón y azúcar. Para ello, utiliza una red de depósitos y zonas de almacenamiento por todo el planeta. Su actividad es el «trading», es decir, casar la oferta y la demanda: compra grandes cantidades de estos productos a agricultores y cooperativas para proveer a la industria agroalimentaria; y su beneficio está en el exhaustivo conocimiento del mercado, lo que le permite comprar en el momento en el que los precios son muy atractivos para vender posteriormente con un margen razonable. Según ha podido saber ABC, en este momento la compañía está analizando la estructura del sector del aceite de oliva en el Sur de España para establecer posibles alianzas y analizar cuál podría ser su capacidad de compra.

Glencore intentará así entrar en un sector en el que, por el momento, todas las multinacionales que le han precedido han acabado tirando la toalla. Esto se debe a los particulares problemas que atraviesa el negocio del aceite de oliva, en el que las grandes cadenas de distribución han tirado su precio para utilizarlo como reclamo (lo que ha desplomado los márgenes). En paralelo, aunque en la última década se han consolidado grandes operadores en la venta de aceite (como Migasa o Sovena), es un sector agroindustrial muy fragmentado donde numerosas compañías y cooperativas compiten bajando los precios. En parte, han sido todas estas dificultades las que han espantado a los gigantes del gran consumo que se han fijado en este producto, que han acabado abandonándolo tras años sin lograr beneficios. El primero en marcharse fue el grupo holandés Unilever, que tras adquirir las principales marcas italianas (Bertolli) vendió esta división a la antigua SOS. Otro intento fallido lo protagonizó Cargill, la mayor compañía agroalimentaria de EE.UU. Este grupo se alió con Dcoop (antigua Hojiblanca) en 2007 para crear la sociedad Mercaóleo al 50%, cuyo principal activo era una fábrica destinada a abastecer el mercado internacional que comenzó a funcionar en 2009. Siete años después, Cargill también tiraba la toalla y vendía apresuradamente su participación a Dcoop.

La última aventura de un gran grupo es la de CVC Capital Partners, que adquirió la mayoría del capital de Deoleo (que cuenta con las marcas líderes, como Carbonell, Bertolli y Carapeli). La experiencia de este fondo de capital riesgo no está siendo mejor que la de quienes le han precedido. Lejos de reconducir la situación de Deoleo, las cifras del antiguo líder del sector se han deteriorado y las pérdidas en 2015 fueron de 61 millones de euros. En el primer trimestre de 2016 los números rojos rondaron los 10 millones.

El caso de Glencore sería distinto, ya que su objetivo no es consolidar una posición industrial o una marca, sino jugar un papel relevante en las operaciones de compra venta de esta materia prima en un momento en el que las importaciones en EE.UU. se han multiplicado (ya ascienden a más de 300.000 toneladas anuales y siguen al alza). Además, el mercado mundial empieza a moverse en graneles, debido a que es una fórmula más eficiente que la exportación de aceite envasado, especialmente en aquellos países en los que el consumo ya es significativo y donde se están abriendo plantas para abastecer los mercados locales. Sea como fuere, aunque el olivar es un cultivo en expansión, en el mundo de las grasas el aceite de oliva sigue ocupando un nicho muy pequeño y la evolución de los precios es muy compleja. El tiempo dirá si Glencore es capaz de no tropezar en la misma piedra que sus antecesores.