«El Gobierno central no puede salvar a Pachá y dejar caer a Abengoa, referente mundial en agua y energía»
Pablo Barrasa, responsable de Recursos Humanos de Abengoa, dice que «si cae Abengoa pierden todos: los accionistas, los trabajadores, los proveedores y el Estado»
«No somos una fábrica de ladrillos. Abengoa tiene personas con talento que son capaces de hacer cosas difíciles, como una desaladora o una planta termosolar»
«Las contingencias que los asesores externos han planteado son remotas, no son probables»

Abengoa ha presentado esta semana ante la Sociedad Pública de Participaciones Industriales (SEPI) sus alegaciones al expediente en el que le deniega un crédito de 249 millones de euros con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas. El ... 30 de junio acaba el plazo para que la SEPI adjudique los 10.000 millones de euros de ese fondo y además finaliza la moratoria concursal, lo que pone a Abengoa contra las cuerdas. Pablo Barrasa, director de Recursos Humanos de Abengoa, defiende el valor de la compañía como referente mundial en el sector de la energía, las renovables y los ferrocarriles, así como su capacidad de generar empleo: hasta 11.000 directos y 10.000 indirectos en todo el mundo.
Desde que en 2020 se anunció la tercera reestructuración financiera de Abengoa, el grupo vive en una montaña rusa. ¿Podrá pagar su nómina de junio a sus 11.000 empleados?
Estamos al día en el pago de nóminas y se abonará la de junio. Abengoa, a pesar de su situación crítica, ha logrado sin avales ni el apoyo de la banca una facturación de 1.037 millones de euros y un ebitda de 160 millones de euros. No puede ser que una compañía como ésta vaya a caer por una situación coyuntural, cuando generamos 11.000 empleos en el mundo, 2.500 de ellos en Andalucía. Somos una empresa que seguimos teniendo proyectos, está operativa y nuestros ingenieros siguen trabajando. De hecho, nos acaban de adjudicar cuatro plantas fotovoltaicas de Iberdrola con FCC; acabamos de comunicar al mercado la entrega de la planta desaladora más grande del mundo en Arabia; hemos puesto en marcha la desaladora de Agadir, en Marruecos... Nosotros no somos una empresa de ladrillos ni tenemos activos almacenados, como Amazon o cualquier empresa del sector de distribución. Abengoa tiene capacidades humanas, personas con talento que son capaces de hacer cosas difíciles, como una desaladora o una planta termosolar.
La SEPI ha tardado casi un año y medio en resolver la solicitud de Abengoa.
El expediente de Abengoa está muy documentado desde hace meses pero hasta que los empleados no se han manifestado, y algunos se han encerrado en la SEPI y otros en Palmas Altas, no nos han mandado el informe con los cinco días de alegaciones. Nos lo han enviado a pocos días de cerrarse el plazo para darnos la ayuda pero como somos muy tenaces, las alegaciones se presentaron todas el jueves por la noche.
Sorprende que hayamos estado quince meses gestionando este expediente viendo cómo empresas del mismo perfil que nosotros, como Duro Felguera o Técnicas Reunidas, no han tenido ningún tipo de problema para la solicitud y la concesión de la ayuda. Para nosotros ha sido una sorpresa la negativa de la SEPI a concedernos el crédito de 249 millones de euros porque los informes de los asesores externos dan la conformidad al rescate por entender que es 'elegible', es decir, que cumplimos con los criterios que Europa ha puesto para este fondo de solvencia. Además, estos informes técnicos dicen que Abengoa es viable y capaz de devolver el crédito en los cinco años siguientes a la concesión de la ayuda. A pesar de ello, la conclusión a la que llega SEPI es que no cumplimos los requisitos, lo cual es un poco incoherente porque no se basa en el criterio técnico de los asesores, sino que obedece a un criterio de discrecionalidad o lo que sea, que no cuadra con los informes técnicos.
¿Cree que ha habido criterios políticos en la decisión de la SEPI, que depende de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero?
No sé si ha habido criterios políticos o de presión de algún tipo que yo desconozco, pero desde luego no ha habido una motivación técnica.
Los asesores externos de la SEPI dicen que Abengoa reúne los requisitos necesarios para acogerse a ese fondo pero advierten del riesgo de pleitos millonarios que puede perder.
Tanto el informe jurídico de PKF como el económico de Grant Thornton son informes, como todos los de este tipo, recogen contingencias que pueden ocurrir, pero los impactos ya han sido tenidos en cuenta en el plan de viabilidad y ninguno va a tumbar la compañía, ni mucho menos, porque el impacto sería leve. Además, esas contingencias son remotas, no son probables.
Hemos respondido a todos y cada uno de los matices y salvedades esgrimidas por la SEPI para no concedernos la ayuda. Ninguna de esas salvedades supone una motivación suficiente para denegar una ayuda del único expediente recibido por la SEPI que va de la mano de un inversor privado, como es el fondo TerraMar Capital, que pondría 200 millones de euros en la compañía. Hay que tener en cuenta que la SEPI le está requiriendo a Duro Felguera precisamente un inversor privado porque no es capaz con ayuda pública de solventar su situación. Pues nosotros ya tenemos a ese inversor privado, que puede gustar más o menos, pero lo tenemos, algo que se recomendaba para pedir la ayuda. Además, nosotros tenemos un acuerdo con los acreedores, incluido los bancos.
Otra de las razones que alega la SEPI para denegar el rescate es que Abengoa estaba en crisis antes de la pandemia.
La compañía no estaba en crisis a cierre de 2019. De hecho, a esa fecha tenía una clarísima inercia positiva que fraguaba desde su reestructuración en marzo de 2017. Como prueba de lo que digo, a cierre del 19 habíamos aumentado un 22% el empleo y teníamos un nivel de facturación muy superior a los ejercicios anteriores. Pero que no estábamos en crisis antes de la pandemia no lo digo yo, sólo me hago eco de asesores independientes como PKF Attest y Grant Thornton, que concluyen que a cierre de 2019 no podíamos ser calificados como 'empresa en crisis', concepto perfectamente reglado.
Es verdad que el impacto de la pandemia supuso un antes y un después. Hemos podido acreditar el perjuicio del Covid en 2020, requisito sine qua non , y hemos demostrado que somos capaces de poder devolver en el plazo requerido y sin problema la ayuda. Y estamos hablando de financiación, no de una subvención.
Diga tres razones de peso para que la SEPI rescate a Abengoa a pesar los riesgos por esos pleitos.
Tenemos clientes, negocio, cartera, empleamos a 11.000 trabajadores y generamos 10.000 empleos indirectos... detrás de nosotros hay una realidad. Ha sido sorprendente que con todas esas circunstancias no nos den la ayuda, cuando el Gobierno sí se la da a la discoteca Pachá a través del Fondo de Recapitalización (Fonrec) o a Celsa a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia. A Celsa le han dado 550 millones de euros, cuando tiene a sus accionistas peleados con los bancos. La SEPI deniega a Abengoa el crédito, cuando somos un referente en desalación, energía termosolar, hidrógeno, conversión de basura orgánica en bioqueroseno, en ferrocarriles y transmisiones, todo con tecnología generada en Andalucía. La Administración debería ser la primera interesada en que Abengoa no caiga porque hay que tener en cuenta que no rescatar a la compañía no beneficia a nadie, pero cuando digo a nadie es a nadie. Nadie sacaría tajada de la caída de la compañía.
¿Quiénes perderían si Abengoa desaparece?
Los primeros, los accionistas, que perderían su inversión; los 11.000 empleados, que nos quedaríamos sin trabajo; y el Estado, que tiene el 3,5% de Abengoa, porque el grupo tiene una deuda con Hacienda y la Seguridad Social de cerca de cien millones de euros, y si sale adelante Abengoa serían los primeros en cobrar; y además la Agencia Española de Crédito a la Exportación (CESCE) tiene con Abengoa líneas de garantía de cerca de 200 millones de euros que podrían ser ejecutadas en caso de que el grupo caiga. La pérdida para el Estado sería muy grande.
Por otra parte, la destrucción de empleo que generaría la caída de Abengoa sería tremenda y además tocaría a pueblos concretos porque Sanlúcar la Mayor (Sevilla) tiene la mayor planta termosolar de España, que la inventó Abengoa; El Carpio (Córdoba) cuenta con otra grandísima plataforma termosolar; además disponemos de otro cilindroparabolica enorme en Cañada Rosal, en Écija (Sevilla); tenemos las plantas de Castilla-La Mancha, en Daimiel, y las de Extremadura, en Logrosán; la planta de estructuras metálicas de Eucomsa, en Utrera (Sevilla), etcétera.
Juan Pablo López-Bravo, presidente de Abenewco1, la filial operativa de Abengoa, dijo que que si no se rescataba a la multinacional antes de las elecciones ya no habría tiempo para salvar al grupo de un preconcurso o un concurso porque los acreedores están esperando con la demanda preparada. ¿Está a tiempo aún de ser salvada?
Si la SEPI nos da el visto bueno al crédito de los 249 millones, creo que lograríamos rápidamente un nuevo 'waiver' (extensión del plazo de pago) de los bancos.
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