Miguel Ángel Zamorano, genernte de Pistachos del Sol
Miguel Ángel Zamorano, genernte de Pistachos del Sol - ABC

Miguel Ángel Zamorano: «Este verano vemos ya los primeros pistachos en Carmona»

Pistachos del Sol tiene intención de replicar el modelo de la finca El Triguero en otras explotaciones de la provincia de Sevilla

SevillaActualizado:

Hace cuatro años, la empresa madrileña «Pistachos del Sol» desembarcaba en la provincia de Sevilla rompiendo la hegemonía de los cereales de la campiña de Carmona, con el «loco» propósito de llenar el Valle del Guadalquivir de pistacheros, convencidos de las posibilidades de desarrollo del cultivo en la zona. Hoy esa locura se torna en una buena oportunidad de diversificación para los agricultores sevillanos y constata, a tenor de los primeros resultados, la proyección internacional de una comarca agrícola «que reúne excelentes condiciones para el cultivo del pistacho», según afirma el gerente de la empresa, Miguel Ángel Zamorano. De hecho, en la finca El Triguero de Carmona empiezan a aflorar ya los primeros pistachos aunque la primera cosecha comercial llegará «el próximo verano».

¿Qué vio la empresa en Carmona para apostar por un cultivo tan innovador en la zona?

La llegada a Carmona se produjo como fruto de la colaboración de Eduardo Mencos Valdés, como propietario de la finca El Triguero, y Pistachos del Sol como empresa especializada. En esta finca ponemos en práctica un modelo de colaboración en el que la propiedad dispone la tierra y Pistachos del Sol todas las inversiones necesarias y la gestión del proyecto, complementándonos y ofreciendo una rentabilidad muy elevada a ambas partes. Las condiciones climáticas de Sevilla, la calidad de los suelos de El Triguero unido al conocimiento experimentado de Pistachos del Sol en la producción y comercialización hacen que se den todas las condiciones para convertirse en una de las plantaciones de pistacho más importantes de España y de Europa.

¿Piensan ya en replicar este modelo en otras fincas sevillanas?

Absolutamente. Nuestra demanda de compra de pistacho en los mercados internacionales es muy elevada y necesitamos aumentar la producción de manera exponencial, por lo que estamos muy interesados en llevar a cabo nuevas plantaciones tras el éxito que estamos experimentando en Carmona. Estamos abiertos a colaborar con propietarios de fincas que confíen en Pistachos del Sol y en el presente y futuro del pistacho.

¿Qué implantación tiene el cultivo del pistacho?

En la finca El Triguero tenemos plantadas 163 hectáreas, aunque no sabría decir cuánto suma el global de la provincia. Andalucía cuenta con unas 4.500 hectáreas y en España hay actualmente unas 40.000 hectáreas, con Castilla La Mancha como la región con mayor superficie con diferencia. La mayoría de las plantaciones son pequeñas o medianas, con variedades de floración temprana con poca necesidad de horas de frío, como Avdat y Larnaka, que son pistachos de máxima calidad en cuanto a sabor y un color del grano verde intenso. El pistachero es un árbol que se adapta perfectamente al secano aunque con riegos de apoyo, de 1.000 a 2.000 metros cúbicos por hectárea, la producción aumenta considerablemente.

¿Cómo se está adaptando el cultivo a la provincia de Sevilla?

La plantación de Carmona nos está sorprendiendo muy positivamente. Al disponer de más horas de calor el crecimiento es más rápido siendo el árbol más vigoroso. Es una plantación de secano y no estamos teniendo problemas con su manejo al ser un árbol muy resistente a la sequía, y tampoco tenemos problemas de tipo fúngico o de plagas. Este verano estamos viendo ya los primeros pistachos en la finca El Triguero, aunque la primera cosecha comercial será el verano próximo. La producción esperada es de unos 1.500 kilos por hectárea de pistacho deshidratado. Es una plantación certificada en ecológica, al existir una demanda de pistachos ecológicos muy grande y un valor de venta de un 30% superior al convencional.

El árbol necesita unos cinco años para empezar a producir. ¿Temen los agricultores embarcarse en un nuevo cultivo por no poder controlar lo que pasará en el mercado en ese tiempo?

Si ofreciera sus cosechas desde los primeros años, con la rentabilidad tan elevada que tiene el pistacho, sería un efecto llamada que a corto y medio plazo lo convertiría en poco rentable. No todo el mundo tiene la capacidad de esperar cinco o seis años para empezar a recoger cosechas que crecerán año tras año.

¿De qué rentabilidad hablamos actualmente?

La demanda mundial de consumo sigue creciendo por encima de la producción, lo que ha hecho que el precio siga subiendo año tras año. Cuando comenzamos con la comercialización del pistacho en 2010 se pagaba al agricultor a 5 euros el kilo. No obstante, el precio medio de la campaña 2018 ha sido de 10 euros el kilo. El incremento del consumo en los países asiáticos, especialmente China y también India, nos hace ser muy optimistas.