Cerdos en la dehesa
Cerdos en la dehesa - ABC

Montanera 2019: nuevo control al ibérico de bellota en Andalucía

Las entidades de inspección incluirán más exigencias para demostrar que el ganadero cumple con la alimentación exclusiva de bellotas, sin postre alguno

SevillaActualizado:

Apartir del mes de octubre, cuando arranque la próxima campaña de la montanera, los ganaderos del cerdo ibérico en extensivo sumarán una nueva vuelta de tuerca en el férreo control al que ya se ven sometidos a la hora de elaborar los productos del ibérico de bellota, el de máxima calidad comercial. El acento se pondrá en la suplementación, es decir, que se ejercerá una mayor presión para verificar que los ganaderos no han suplementado la alimentación del cerdo (que debe ser a base de bellotas durante los meses de la montanera) con piensos, algo prohibido para la designación «de bellota».

Es una de las cuestiones que se ha avanzado en la 35º edición de la «Jornada Ganadera, Forestal y de la Dehesa» organizada por Asaja Sevilla en Cazalla de la Sierra, a la que han asistido más de 200 ganaderos sevillanos de porcino ibérico.

Así, si en la pasada montanera la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) aumentó las exigencias de las evidencias que las entidades de inspección y certificación del ibérico deben aportar para demostrar que han seguido los protocolos de inspección y de certificación (los dos documentos de los que se dota el sector para aplicar la Norma de Calidad del Ibérico), en la montanera 2019-2020 «se subirá un peldaño más». Por tanto, ENAC vuelve a apretar a las empresas acreditadas para la inspección de explotaciones ganaderas, una presión que éstas entidades trasladarán a su vez al ganadero.

En este sentido, el director técnico de Certicalidad, Francisco Caballero, ha declarado que en cuanto al miedo del sector del ibérico por las mayores exigencias impuestas por ENAC «el sector ha pasado el examen», pero «las entidades tenemos documentados los errores que hemos visto y ENAC, a su vez, al auditar a las entidades de inspección, ha detectado también varias desviaciones». Por tanto, Francisco Caballero ha asegurado que en la próxima campaña «se va a exigir más» y, por las no conformaciones abiertas a la mayoría de las entidades, «el énfasis estará en la suplementación, por lo que a partir del mes de octubre habrá que implementar esas acciones correctoras».

En la dehesa

El Real Decreto 4/2014, por el que se aprobó la Norma de Calidad del Ibérico, prohíbe la suplementación en la montanera, por lo que el protocolo de inspección debe obedecer a la Norma, que tiene rango superior.

Sin embargo, la realidad de la dehesa no cabe en una normativa rígida sujeta a fechas que no siempre se adecúan a las circunstancias del animal ni del campo, que puede sufrir variaciones durante los cuatro meses que dura la montanera. Por ello, ganaderos del ibérico de bellota presentes en la Jornada manifestaron sus inquietudes y criticaron que «el sistema es tan complejo que dificulta su cumplimiento al cien por cien», lamentando la sinrazón de que, «en circunstancias puntuales», no se permita dar un «postre» a los cochinos alimentados a base de bellota, cuando éste facilita el manejo en las explotaciones de cierto tamaño. Además, ante retrasos de última hora, bien en la carga de los animales en el camión destino al matadero o por colapso de fechas para el sacrificio, «parece preferible que el animal quede en ayunas antes que aportar un suplemento, lo que es incomprensible y atenta contra el bienestar animal», denunciaron.

Por ello, tanto desde el público asistente como desde la mesa de debate, en la que además del director técnico de Certicalidad participaron José María Molina, vocal de la interprofesional del ibérico (Asici) y Elena Diéguez, secretaria técnica de Aeceriber, se coincidió en reivindicar «más sentido común en torno al ibérico de bellota».

Seis años de buenos precios

Por su parte, José María Molina puso de manifiesto el periodo de estabilidad que ha vivido el sector del ibérico desde la entrada en vigor de la Norma de Calidad, destacando que «los ganaderos llevan seis años consecutivos con buenos precios», siendo «el periodo histórico más largo de precios altos en el ibérico». En este sentido, señaló que la normativa «parece que ha puesto fin a las oscilaciones brutales de precios que sufrían los ganaderos en épocas anteriores a su entrada en vigor» y ha subrayado que «por primera vez hay una diferencia de hasta 20 euros entre un cochino de bellota y uno de cebo».

En cuanto a la última montanera, el vocal de Asici ha coincidido con Paco Caballero y ha hecho hincapié en que «el miedo a las descalificaciones masivas por las exigencias de las inspectoras y certificadoras ha quedado en nada». La amenaza era que se iban a caer los sacrificios, pero en el mes de mayo de 2018 se sacrificaron 3.664.553 cerdos ibéricos y en 2019 un total de 3.628.135, «por lo que los números de sacrificios globales permanecen, teniendo en cuenta que en la montanera se han hecho entorno a 75.000 animales menos de bellota, lo que quiere decir que ha habido un incremento en el resto de las categorías».

Andalucía y Extremadura

Durante su intervención, Elena Diéguez recordó el peso que tiene el sector del ibérico en Andalucía y en Extremadura, que no sólo son las dos comunidades con más hectáreas de dehesa y en las que la producción del ibérico es tradicional, sino que «siguen siendo hoy las dos comunidades que aglutinan el 91% de las explotaciones extensivas de porcino ibérico (9 de cada 10), por lo que respaldó el manifiesto del ibérico extensivo firmado por las Asajas de Andalucía y la comunidad extremeña. Un documento que pretende poner en valor al porcino ibérico ligado a la dehesa y que aboga por fomentar las figuras de calidad (tipo Indicación Geográfica Protegida) que reconozcan en exclusiva los productos de ibérico producidos en extensivo.

Este manifiesto actualmente descarta «abrir el melón» de modificar la Norma de Calidad del Ibérico para mantener «una situación de estabilidad», por lo que los tres participantes en la mesa de debate se mostraron proclives a trabajar intensamente en mejorar su interpretación a través de los protocolos de inspección y de certificación en el caso concreto de la bellota, sin contradecir el Real Decreto.