El sevillano Pablo González, CEO y fundador de Pangea
El sevillano Pablo González, CEO y fundador de Pangea - ABC

Pangea moviliza a jóvenes talentos para resolver retos empresariales

La startup del sevillano Pablo González ha realizado proyectos para Aristrocracy, Heineken o Seat

SevillaActualizado:

Con 19 años fundó Pangea, un nombre de marca de raíces griegas, que significa «toda la tierra» y evoca el supercontinente inicial. «Somos el mayor ecosistema del mundo de talento joven, conectamos generaciones con el objetivo de ayudar a todo tipo de empresas a afrontar aquellos retos que la transformación digital y cultural les pueda plantear», explica Pablo González. Han pasado casi cuatro años y el joven emprendedor sevillano, graduado en Administración y Dirección de Empresas, fue elegido en 2017 por la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships como uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años en representación de España. ¿Cómo ha llegado aquí?

«Cuando nacimos había una crisis económica, pero también psicológica en España. La gente pensaba que no había futuro, a los de mi edad nos llamaban generación perdida. Yo buscaba oportunidades laborales y todas las compañías me decían que no tenía experiencia, que era demasiado joven. Me di cuenta de que había mucha gente como yo y de que esa negatividad confluía con un entorno cada vez más conectado, más global, donde había un montón de oportunidades que no podía dejar escapar. Fundé Pangea para conectar y empoderar al talento joven, para que fuera capaz de demostrar lo que valía», explica el emprendedor andaluz.

Diseñar experiencias de consumo de joyería para millennials o productos financieros para jóvenes

Cuando habla de talento joven, Pablo González se refiere a la actitud, al espíritu —apunta—, e incluye a personas de todas las edades. «No somos una Adecco ni una Manpower», aclara para desmarcarse de las empresas gestoras de recursos humanos. Tampoco una red social: «El corazón que bombea todo es la comunidad formada por miles de personas en todo el mundo, una red de talento diverso conectada, gente muy potente de más de cien países. Ese es nuestro core», recalca. «Funcionamos en base a un reto que una empresa nos lanza y que nosotros lanzamos a nuestra comunidad mundial. Construimos un equipo y trabajamos juntos para resolver el desafío. Este es el futuro laboral: trabajar por proyectos de forma mucho más colaborativa», señala.

Pangea tiene la sede en Madrid y ha abierto oficina en Barcelona. Este año prevé superar el millón de euros tras duplicar el negocio. El equipo de 16 personas tiene una media de edad de 25 años y un 70% de mujeres. La empresa ha realizado proyectos en siete países para más de 50 compañías, entre las que se encuentran Seat, Sodexo, Aristocracy, P&G (Procter & Gamble), Heineken, Evo Banco o KFC (Kentucky Fried Chicken).

«Ayudamos a la marca de joyería Aristocracy a conocer la nueva didáctica de consumo de las nuevas mujeres millennials, a entender cómo realmente quieren consumir joyería. Hemos trabajado con ellos en redefinir la experiencia de consumo, tanto en las tiendas físicas como en la web», explica Pablo González.

Pangea también ha trabajado con Seat en la estrategia global de captación de talento digital para todo el grupo automovilístico. Para Sodexo ha diseñado un programa que tiene como objetivo identificar a mujeres de todo el mundo que estén generando impacto social. «Nosotros trabajamos dos tipos de retos: los que están enfocados al talento, y aquí trabajamos con compañías como P&G, Loreal o Accenture; y los que se centran en la transformación del negocio, como es el caso de Aristrocracy, el de Evo Banco —con el que hemos desarrollado productos financieros adaptados a la gente joven— o el programa de empollones de KFC, que consiste en el diseño de una incubadora de talento joven», detalla el joven empresario sevillano.

Añade que muchas compañías necesitan nuevo talento para impulsar la transformación desde dentro. «Está bien colaborar con startups y con partners externos como Pangea, pero también las enseñamos a pescar talento, no se lo damos; les ayudamos a redefinir la forma en que se relacionan con él».