Los productores españoles están recibiendo 2,38 euros de media por litro de aceite, frente a los 6 euros que reciben los productores italianos
Los productores españoles están recibiendo 2,38 euros de media por litro de aceite, frente a los 6 euros que reciben los productores italianos - ABC
Agricultura

¿Por qué los precios del aceite de oliva están por los suelos en España?

El almacenamiento y la autorregulación se plantean como soluciones frente a la crisis de precios del «oro verde»

SevillaActualizado:

El aceite de oliva está atravesando una crisis de precios «injustificada». Las continuas bajadas en las cotizaciones de las distintas calidades en las últimas semanas han hundido el valor del producto, que está por debajo de los costes de producción, por lo que las cuentas no salen para los agricultores. Unos olivareros extrañados por lo «insólito» de esta situación, ya que aunque la cosecha oleícola en España es muy alta, la caída en los países productores competidores (como Italia, Grecia, Turquía y Túnez) se antojaba al inicio de la campaña como una oportunidad comercial para el aceite nacional. Pero el desplome de precios no cesa.

Según datos oficiales, los productores oleícolas recibieron en febrero 2,38 euros de media por litro, frente a los 3,4 euros de un año antes, una caída del 30% que en marzo se agrava aún más. Los descensos son incluso mayores (del 50% en algunas categorías) si se comparan con mayo de 2017, el momento en el que se registraron los precios más altos de los últimos años, cuando el pago medio se situaba cerca de los 4 euros el kilo.

La situación ha llevado a convocar el Consejo Andaluz del Olivar, presidido por la consejera de Agricultura de Andalucía, Carmen Crespo, donde se han puesto sobre la mesa algunas de las medidas que el sector tiene en su mano para atajar el problema. Medidas que precisan, bien de actualización, como el almacenamiento privado, bien de organización, como una posible autorregulación por parte del sector. Por tanto, aunque no existen soluciones inmediatas, el sector parece estar de acuerdo en que la situación es «salvable» y en trabajar conjuntamente para evitar que esta historia se repita. Una historia que llega marcada por las siguientes claves.

Sube el aforo de cosecha

Aunque las cifras iniciales hablaban de una cosecha nacional de 1.550.000 toneladas de aceite de oliva, según los datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), a fecha de 28 de febrero, ya se contabilizan en España 1.693.807 toneladas, por lo que a espera del cierre definitivo de la campaña, se estima que la producción final se situará en torno a 1.750.000 toneladas. Andalucía cuenta ya con 1.377.718 toneladas, y la provincia de Sevilla experimenta un gran crecimiento, al pasar de 132.000 toneladas a 147.652, «una cifra alta debido a la entrada en producción de las nuevas plantaciones», destaca el técnico de Olivar de Asaja Sevilla, José Vázquez.

El olivar presenta una gran variabilidad de producción debido, entre otras razones, a la vecería y a la gran dependencia de las condiciones climáticas, ya que más del 71% de la superficie de olivar español es de secano. Esta variabilidad en la oferta «tiene un gran impacto en el mercado y se traslada a los precios en origen», sostiene Vázquez.

Imagen de una almazara
Imagen de una almazara - ABC

Una baja oferta mundial

España producirá esta campaña un 55% de la oferta mundial de aceite de oliva. Pero el incremento de cosecha nacional queda amortiguado por el descenso en otros países productores como Italia (-57%) y Grecia (-42%), arrojando una producción mundial estimada de 3.163.000 toneladas de aceite de oliva para esta campaña 2018-2019.

No obstante, las previsiones de consumo mundial se sitúan cercanas a 3.000.000 de toneladas, y podrían incluso superarse de mantenerse los buenos datos correspondientes a las salidas de aceite. De hecho, en febrero las salidas ascendieron a 130.000 toneladas. Por tanto, la producción está en línea con el consumo mundial, y la situación internacional «es favorable».

Precios en caída libre

Pese a que las exportaciones de aceite de oliva español están creciendo, el consumo interno también se recupera y la cosecha de los países competidores de España ha caído, los precios están por los suelos, entorno a 2 euros el kilo el lampante; entre los 2 euros y los 2,20 euros el virgen; y entre los 2,50 y los 2,90 el kilo de aceite de oliva virgen extra. Precios que según la organización agraria COAG obedecen «al cuello de botella ocasionado por 1.750 almazaras (tres grupos empresariales, 35 cooperativas de segundo grado y 1.267 almazaras independientes) con 1.305 comercializadoras para abastecer a siete grupos de distribución».

La necesidad de liquidez para cubrir los costes de producción es también la «única razón» que encuentra Asaja Sevilla a esta venta del aceite sin defender los precios. «La recolección de aceituna ha terminado muy rápido porque apenas ha llovido. Ha entrado un gran volumen de aceitunas y las almazaras han optado por vender».

Italia, con mejores precios

Esta situación de ruina en España, donde la caída de los precios en origen no se ha reflejado en el mismo porcentaje al consumidor, contrasta con la situación de Italia. Los precios del aceite italiano están muy altos, del orden de hasta 6 euros el kilo, ya que «el consumidor italiano sí sabe apreciar la calidad de sus aceites». Un aceite similar (cuando no es el mismo) o incluso de peor calidad que el español, pero que se vende al doble de precio.

Almacenamiento privado

Organizaciones como COAG y Asaja han solicitado la necesidad de aplicar medidas de almacenamiento privado «cuanto antes», para estabilizar el mercado. Sin embargo, Asaja Sevilla y Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía critican que es un mecanismo lento y apuestan por actualizar «unos precios desfasados», fijados en 1,779 euros el kilo para el virgen extra, en 1,710 para el aceite virgen y en 1,524 para la calidad lampante, «precios que están a años luz de los costes actuales de producción, pues se marcaron hace 20 años».

Posible autorregulación

El sector productor coincide en que es más necesario que nunca trabajar por la autorregulación del sector oleícola. La reglamentación comunitaria lo permite siempre y cuando el objetivo sea el de reducir la volatilidad de los precios tanto en origen como al consumo.

La propuesta en la que se está trabajando permitiría realizar ese almacenamiento de aceite a las Organizaciones de Productores (OP) del sector del olivar de almazara que estén integradas en una asociación de productores oleícolas (AOP). Por tanto, tampoco es una solución inmediata, pues aún quedan pasos importantes que dar en cuanto a organización sectorial. Los productores abogan por que la medida de autorregulación se desarrolle a través de la Interprofesional del aceite de oliva y que no tenga carácter voluntario.

Medidas de choque

A corto plazo, la «medida de choque» para promover la recuperación de los precios pasaría por que los grandes grupos comercializadores, de «motu proprio», «salieran al mercado de manera ordenada, con salidas reguladas del producto», indican desde Asaja Sevilla. Una opción «un tanto utópica» pero quizás imprescindible ante la coyuntura actual. Y es que como ha alertado ya la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) «o los productores cerramos las bodegas por dentro o, si seguimos malvendiendo el aceite a precios de ruina, tendremos que cerrar definitivamente las almazaras por fuera».