El presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Rafael Carmona
El presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Rafael Carmona - Manuel Gómez
Entrevista

Rafael Carmona: «Los puertos tienen que ser competitivos, pero no competir entre ellos»

Desde su desembarco como presidente de la institución gestora no ha hecho cambios en el equipo, pero sí en las dinámicas de trabajo

SevillaActualizado:

Hace apenas un mes y medio que Rafael Carmona (Córdoba, 1962) llegó al Puerto de Sevilla, pero maneja la terminología portuaria como si hubiera nacido junto al muelle. Desde su desembarco como presidente de la institución gestora no ha hecho cambios en el equipo, pero sí en las dinámicas de trabajo. Las cosas empiezan a funcionar a otro ritmo. Carmona contagia esa hiperactividad de la que hizo gala en el Ayuntamiento de Sevilla durante su etapa como delegado de Urbanismo y que llegó hasta la Cámara de Cuentas, donde conserva su plaza ganada por oposición para afrontar este nuevo reto.

Se encuentra un Puerto muy distinto al que conoció durante su etapa en el Ayuntamiento de Sevilla.

Formé parte de su consejo de administración desde 1999 hasta 2003 durante mi etapa como delegado de Urbanismo y en aquella época hablábamos de sacar a licitación la esclusa y el potencial que tendría. Eso ya se ha hecho, pero las cosas han cambiado mucho. Buena parte de los proyectos que se propusieron entonces se quedaron por el camino, bien por la crisis económica o por otras cuestiones, pero se han planteado otros que vamos a sacar adelante. Es un momento esperanzador.

Por sus palabras se puede entender que no recibe una mala herencia de la etapa anterior.

Llevo un mes y medio al frente de la Autoridad Portuaria, pero en este tiempo he podido comprobar que se han hecho los deberes desde el punto de vista estratégico. El Puerto tiene ya un plan aprobado desde octubre de 2018 y un plan de empresas desde 2019, que además son compatibles con el modelo de trabajo que quiero implantar.

En este nuevo tiempo llama la atención el peso que ganan otras actividades como la logística o la industria en detrimento de las puramente portuarias.

No creo que unas vayan en detrimento de otras. Estamos muy satisfechos con nuestra Zona de Actividades Logísticas (ZAL), yo no me lo voy a apuntar, pero sí que voy a subirme al carro. Ese es un trabajo que se viene haciendo desde hace tiempo, se apostó por esa línea, se consiguió un entendimiento cordial con un socio de la Autoridad Portuaria que está desarrollando ese suelo y creo que así hemos ganado todos: ha ganado la institución pública y está ganando esta empresa privada. Este es un ejemplo perfecto de lo que debe ser la colaboración público-privada. Entre todos hemos conseguido que la ZAL sea una zona atractiva donde cada vez más empresas se quieren instalar y la mejor muestra de ello es que está al 80 por ciento de su ocupación.

¿Espera que un inquilino tan popular como Amazon ejerza de imán para que más empresas quieran instalarse?

Ha sido una noticia interesantísima que Amazon haya querido instalarse en la ZAL, aunque ya teníamos a Decathlon, que es un operador con muchísimo tirón. Claro que esperamos que ambos atraigan a otras empresas, pero también nosotros trabajamos para ello. Como presidente de la Autoridad Portuaria me entrevisto con empresarios para hablar de las ventajas que puede encontrar aquí, no sólo en el ámbito logístico, también en el industrial. Nuestro papel es ser facilitadores de la actividad económica, independientemente de que sean o no nuestros clientes, porque en el caso de la ZAL no lo son, ellos rinden cuentas ante la sociedad concesionaria que es el grupo Merlin Properties.

¿«Vende» también las ventajas de la Zona Franca?

La Zona Franca crecerá hasta el Polígono Astilleros, pero su misión es atraer nuevas empresas, porque ahora las que tiene son las que había. Mi intención es construir una estrategia conjunta, porque los dos tenemos que ir a lo mismo, pero es un momento complicado con elecciones generales y municipales a la vuelta de la esquina. Eso genera más incertidumbre, porque no sé si tendré enfrente al mismo interlocutor después del 28 de abril.

El actual delegado especial de la Zona Franca es un viejo conocido. ¿Son ahora las conversaciones más calmadas que durante la etapa de ambos en el Ayuntamiento?

Hemos estado juntos y hemos hablado con normalidad. Yo pertenezco al Consorcio y en ese ámbito hemos cambiado opiniones. Creo que esta Zona Franca es el ejemplo de lo que debe ser una zona franca, porque está vinculada al Puerto, cuenta con un tratamiento fiscal especial, pero no es propietaria del suelo. ¿Y qué es lo que tiene que hacer el Consorcio? Pues impulsar ese entorno para atraer más empresas.

Durante la etapa anterior se dio por enterrado el proyecto del dragado, que ha sido la gran batalla del Puerto de la última década. ¿Ve alguna posibilidad de retomarlo?

Me había preguntado al principio si había notado mucho cambio desde mi etapa municipal y le contaba que por aquel entonces se estaba intentando licitar una esclusa de esa envergadura porque de lo que se estaba tratando era de realizar el dragado. Pero yo ahora no hablaría tanto del dragado como de que es el momento de analizar o estudiar cómo mejorar la navegabilidad de la ría. ¿Por qué? Porque ha pasado mucho tiempo, ha habido muchas luchas, discusiones y creo que lo que debemos hacer es estudiar el estuario, su navegabilidad y buscar fórmulas que sean aceptables y que permitan la compatibilidad entre la explotación agrícola del arroz y el respeto al Parque Nacional de Doñana. Hemos empezado un método de trabajo en el Puerto que está dirigido a trabajar con la naturaleza.

¿Trabajar con la naturaleza quiere decir que no habrá dragado?

En estos años que se lleva estudiando la situación del estuario no se ha perdido el tiempo. Se ha analizado cómo funcionan las mareas y se están aprovechando para que salgan barcos más grandes de la mano de científicos. Ahora usted me pregunta si renunciamos al dragado y a eso sólo le puedo responder que nosotros necesitamos que entren buques más grandes y que lo vamos a intentar conseguir de una manera que no sea agresiva, ni molesta, ni que perjudique al entorno del parque de Doñana.

Entiendo que piensa continuar con esta línea de estudios científicos

Eso es lo más importante y no sólo se va a continuar, irán a más. Además de lo que había previsto, se involucrará más la Universidad de Sevilla, que hace ya un tiempo que recibió una financiación de fondos europeos para construir un centro de investigación en el Puerto. Ahí va a haber proyectos interesantes industriales y también de otro tipo que pueden tener que ver con todo lo que estamos hablando. Quiero que quede claro que cualquier cosa que hagamos será de la mano de los expertos.

Otra cuestión es el asunto de Majarabique. ¿Tendrá algún el Puerto de Sevilla algún papel en la terminal ferroviaria que ahora explota el Puerto de Huelva?

Majarabique es una terminal ferroviaria a la que llegan las mercancías para montarlas en el tren y llevársela, pero nosotros tenemos una terminal propia con gran zona logística. No nos hace falta. Entiéndame, yo lo que no quiero es preocuparme por Majarabique, porque los puertos españoles tienen que ser competitivos, pero no tienen por qué competir entre ellos. El Puerto de Huelva tiene una determinada estrategia y ha optado por apoyarse en Majarabique, pues el Puerto de Huelva verá si eso le favorece. Nosotros no teníamos esa necesidad porque tenemos una terminal de contenedores, una zona logística terminada al 80 por ciento y estamos pensando en ampliarla. Me parece bien que otros puertos quieran abrir nuevos horizontes, pero no hay que entrar en esa discordia. Estamos apostado por un acceso ferroviario mucho más competitivo y eficiente y tenemos nuestra terminal de contenedores aquí, nuestra zona logística a cincuenta metros. No necesitamos duplicarlo. Si otro puerto español ha optado por apoyarse en Majarabique, bienvenido sea.