Miguel Castro, con los productos Mano de Santo que comercializa, y su hermana María, con el desengrasante El Milagrito que produce la empresa Fabrienvaf
Miguel Castro, con los productos Mano de Santo que comercializa, y su hermana María, con el desengrasante El Milagrito que produce la empresa Fabrienvaf - ABC/Pepe Ortega

SevillaLa marca del desengrasante El Milagrito desata una guerra familiar

La directora de la fábrica sevillana denuncia a su hermano por competencia desleal al vender productos similares bajo el nombre 'Mano de Santo'

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El popular desengrasante El Milagrito, producido y comercializado por la empresa Fabrienvaf Nuca, ha desatado una guerra en la familia sevillana Castro Molera. De hecho, María Castro Molera, hija del fundador y directora de la compañía, solicitó cautelarmente en el Juzgado Mercantil 3 de Sevilla que su hermano Miguel dejase de «producir, ofrecer, comercializar o utilizar el desengrasante denominado Mano de Santo por infracción grave de la Ley de Competencia Desleal. El pasado 30 de julio, el juzgado rechazó esas medidas cautelares, por lo que Fabrienvaf prepara ahora una demanda por competencia desleal.

María Castro Molera, asistida por León Olarte Abogados, asegura que Nuca Max el Milagrito es una marca propiedad de Fabrienvaf y que su hermano Miguel, propietario del 10% de la empresa, trabajó como director de ventas de la compañía hasta agosto de 2018. «Fue despedido -dice- por usar la compañía Industrias Castro Molera para comercializar un limpiador multiusos (higienizante) bajo el nombre comercial Mano de Santo, «asegurando a los clientes que el limpiador que ofertaba era de los creadores de El Milagrito, consiguiendo de esta manera asociar así el nombre comercial de Mano de Santo a la marca Nuca Max El Milagrito, generando de ese modo un alto riesgo de confusión en el tráfico mercantil».

Canales de venta

En la solicitud de medidas cautelares, María Castro insiste en que su hermano Miguel comercializó los productos Mano de Santo aprovechando para ello todas las herramientas, canales de ventas y conocimientos de los que disponía como director comercial de Fabrienvaf. En declaraciones a ABC, la demandante explica además que «aunque las dos marcas no tienen similitudes fonéticas, pertenecen al mismo campo semántico y se asocia la idea de la mano de santo para hacer el milagro».

En mayo de 2019, María Castro tuvo conocimiento de que su hermano Miguel había dado otro paso más y además del desinfectante, había comenzado a comercializar un desengrasante con la denominación de Mano de Santo, asegurando que habría usado los mismos sistemas de fabricación, las fórmulas, las sustancias y los compuestos, e incluso los vehículos con la marca, imagen y logotipo de la marca Nuca Max sin estar autorizado a ello. En este sentido, añade que ha comercializado «Mano de Santo» con una imagen prácticamente idéntica a la utilizada por El Milagrito y que el bote, que es fabricado por el mismo proveedor, «es del mismo color rosa, con un tapón y de una forma muy similar».

Amenaza

María asegura que la comercialización de Mano de Santo como desengrasante, «además de ser muy perjudicial para la empresa familiar, constituye una seria amenaza para ésta, compitiendo de manera directa en el mercado con Fabrienvaf Nuca», que hace varios años abandonó otros productos para centrarse en el desengrasante El Milagrito y gracias al cual prosperó económicamente. El hecho también de que Mano de Santo se ofrezca un 20% más barato «supone -a juicio de la gerente de Fabrienvaf- un riesgo elevado de reducir significativamente la facturación porque ambos se dirigen a los mismos clientes, en su mayoría grandes superficies y mayoristas».

Miguel Castro niega esas acusaciones y declara que en 2018, cuando aún era director de ventas de Fabrienvaf, «salió al mercado un desinfectante de otra marca que se vendía mucho. Propuse sacar otro desinfectante porque era complementario con el desengrasante El Milagrito. Sin embargo, mi hermana no quería hacerlo porque quería centrarse en un único producto pero yo pensaba que eso era poner todos los huevos en la misma cesta. Por eso decidí usar mi empresa Industrias Castro Molera para hacer el desinfectante con la marca Mano de Santo».

«En agosto de 2018 fui despedido como jefe de ventas por presunta competencia desleal pero una sentencia ha condenado a la empresa a indemnizarme con 70.000 euros y establece que era libre para fabricar lo que quisiera, por lo que decidí sacar el desengrasante Mano de Santo, para lo cual puse en marcha una red de ventas», explica Miguel Castro. Su hermana indica, sin embargo, que no hubo sentencia condenatoria sino acuerdo de indemnización extrajudicial.

Francisco Fernández González, letrado del fabricante de Mano de Santo, subraya que el auto judicial destaca que «no hubo compromiso adquirido expreso de no competencia» por parte de Miguel Castro. «De hecho -subraya-, cuando fue despedido ni se pactó la retribución que suele acompañar a un pacto de no competencia». María Castro alega que «no se firmó el pacto de no conpetencia porque nunca pensamos que mi hermano Miguel, que participaba en la compañía, haría nada que la perjudicara. De hecho, decía que lo más importante era El Milagrito».

Medidas cautelares

El pasado 30 de julio, el Juzgado Mercantil 3 de Sevilla ha estimado parcialmente la solicitud de medidas cautelares de Fabrienvaf. De un lado, prohíbe a Miguel Castro usar productos o materiales de El Milagrit» para comercializar Mano de Santo. De otro lado, rechaza la pretensión de Fabrienvaf de que cese la producción y comercialización de Mano de Santo, estableciendo que Miguel Castro puede seguir haciéndolo «de modo leal y diferenciado sin referencia o relación alguna» con El Milagrito para que no pueda haber confusión.

Fabrienvaf, que tiene 20 días para presentar una demanda por competencia desleal, ha efectuado análisis químicos del producto Mano de Santo, estando en proceso de elaboración de un informe pericial sobre las coincidencias y similitudes del producto con El Milagrito. «Ese informe -anuncia María Castro- será aportado en la demanda que pondremos por competencia desleal contra Mano de Santo».