Sevilla
El presidente de Ebro Foods: «Si no llueve, no se podrá sembrar arroz en abril en el Bajo Guadalquivir»
Antonio Hernández Callejas, presidente de la multinacional Ebro Foods, dice que «lo que más me preocupa ahora es la sequía»

Antonio Fernández Callejas es presidente y consejero delegado de Ebro Foods , multinacional de la que su familia tiene el 17% a través de Hisparroz. A este directivo y empresario, lo que más le preocupa ahora no es la inflación o la rotura de ... la cadena de suministros, sino la sequía, ya que si persiste -dice- no se podrá sembrar arroz en el Bajo Guadalquivir, donde tienen 38.000 hectáreas dedicadas a ese cultivo. Por otra parte, dentro de una semana esta cotizada española comenzará en una semana a producir vasitos de arroz para toda Europa y Estados Unidos en su nueva macroplanta de La Rinconada (Sevilla), donde ha invertido más de 50 millones de euros.
¿Ha afectado a Ebro Foods la rotura de la cadena de suministros a nivel mundial?
Afortunadamente no nos ha afectado mucho en las inversiones de Capex porque estaban concluidas. La más importante que teníamos era la planta de la Rinconada, en Sevilla, y se ha retrasado la puerta en marcha porque no llegaban las puertas.
Actualmente, Ebro produce 100 millones de vasitos de arroz precocinado para Europa en San Juan y Jerez. En La Rinconada (Sevilla) ha invertido 50 millones para producir 80 millones de vasitos de arroz cada año. ¿Cuándo comenzará a estar operativa la planta?
Esta semana estamos en pruebas y la próxima comenzaremos ya la producción. En realidad podrá producir casi 100 millones de vasitos cada año. Ha sido tan brutal la demanda de vasitos a nivel mundial que una parte de la producción de Jerez y Sevilla está destinada a la exportación a nuestras filiales de Estados Unidos, donde esa demanda crece a doble dígito, y otra parte va a la UE.
¿Invertirá la compañía en esta planta otros 20 millones de euros para doblar su capacidad de producción sin tener que hacer más edificios?
Si seguimos creciendo a este ritmo tendremos que acometer esa inversión más pronto que tarde.
¿Qué es lo que más le preocupa de toda esa concatenación de dificultades añadidas a la pandemia: la inflación de costes, la subida del precio de la energía, la ruptura de la cadena logística...?
La rotura de la cadena de suministros no me preocupa en absoluto en cuanto las materias primas porque afortunadamente hemos sido previsores y estamos muy cubiertos. Más me preocupa la situación de sequía que estamos padeciendo y que influye mucho. Este año la mitad de la superficie arrocera de Sevilla no se ha podido cultivar, lo que quiere decir que la cantidad de arroz disponible ha bajado sensiblemente. Con la declaración del estado de sequía nos enfrentamos a un año hídrico muy difícil porque no está lloviendo absolutamente nada y en abril tendríamos que volver a sembrar. Al día de hoy, los pantanos están a poco más del 20% y en esta situación el año que viene no se sembraría nada de arroz en Andalucía.
¿A cuánto asciende la cosecha andaluza de arroz de Ebro Foods?
Sembramos en 38.000 hectáreas que producen en torno a 340 millones de kilos de arroz. Si no sembramos en Andalucía tendremos sustituir ese arroz con importaciones del resto del mundo, de la Unión Europea, Asía o Sudamérica. No sembrar arroz en Andalucía supone un golpe económico para la zona del Bajo Guadalquivir.
La sequía agrava además la salinidad del agua, tan perjudicial para el arroz.
Claro, si no hay agua en los pantanos, no va al río y aumenta la salinidad del Guadalquivir. En noviembre el río tendría que bajar dulce y tiene más de ocho gramos de sal por litro.
¿Qué opina de la nueva PAC? Los agricultores y la Junta no están muy contentos con Luis Planas, del que usted dijo que era un magnífico ministro de Agricultura.
Y lo sigo diciendo. Creo que Luis Planas es uno de los mejores ministros de Agricultura que hemos tenido. Si él pudiera, haría una PAC diferente pero estamos dentro de la UE en la que hay 28 países y las prioridades son muy distintas. Lo que se dice que son ayudas de la PAC no lo son. Se cambió una situación arancelaria en la que la producción europea estaba protegida por un desarme a cambio de una mal llamada ayuda. Si no se da esa compensación, estamos desarmado frente al exterior, frente a gente que tiene costes inferiores a los tuyos y con menos exigencias medioambientales. Será muy difícil competir con muchos países terceros si desaparecen las mal llamadas ayudas PAC. El sector agrícola europeo no sería competitivo, sobre todo en países que dependemos tanto de las condiciones meteorológicas, como sucede en España. En Francia, el trigo de riego da 9.000 kilos y en España 4.000 o 5.000 kilos. La lucha por los fondos de la PAC con países del Norte es bastante compleja porque a ellos no les importa que se importe arroz de Asia porque no lo producen.
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