Crisis
El testimonio de siete accionistas de Abengoa que han perdido casi todos sus ahorros
Abogados, funcionarios, fisioterapeutas, policías, ingenieros... entre los accionistas que han visto perder parte de sus inversiones en la multinacional

La cotización de Abengoa quedó suspendida en julio de 2020 y ahora la matriz de la multinacional ha solicitado el concurso, dejando atrapados a miles de pequeños accionistas que habían invertido sus ahorros en una compañía que consideraban que tenía un futuro prometedor ... a pesar de sus problemas de liquidez.
Como en todas las cotizadas, en Abengoa entraron especuladores, pero también miles de familias que pensaron que era una buena inversión. Abogados, funcionarios, ingenieros, pequeños y medianos empresarios, policías, fisioterapeutas... el perfil de los accionistas es variado, pero todos tienen ahora algo en común: la mayoría ha perdido casi todo lo invertido en la compañía . Muchos de ellos no quieren ni comentar lo que han perdido porque no se han atrevido a decirlo a sus familias. Otros lo han hecho y les ha costado el divorcio. Los que han tenido mas suerte, han encontrado comprensión en sus parejas cuando se han atrevido a contarlo.
Contra todo pronóstico, siguen confiando en Abengoa. Más de 3.000 de esos accionistas se han unido a la sindicatura AbengoaShares para tomar el control de la compañía , evitar que se la queden acreedores como el Santander o el fondo KKR, sacarla adelante y salvar sus más de 13.500 empleados. Incluso, e stán dispuestos a ir a una ampliación de capital por 30 millones de euros, que supla los 20 millones que Abengoa ha venido pidiendo de forma insistente a la Junta de Andalucía.
Manuel Úbeda, tintorero

Manuel Úbeda tiene 62 años y lleva trabajando desde los 20. Es la tercera generación de tintoreros . Cuando hace diez años su padre se jubiló, él se hizo cargo del negocio familiar y por eso regenta en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) una tintorería y una lavandería. Manuel tenía un amigo que trabajaba en Abengoa y eso le llevó en 2017 a comprar acciones. « Pensé que invertir en Abengoa era una buena opción para mi jubilación », confiesa este pequeño empresario, que califica de «atraco a mano armada lo que está pasando en Abengoa. Grupos políticos y financieros están realizando maniobras oscuras en la oscuridad, con nocturnidad y alevosía. Nunca creí que los bancos iban a desangrar a la compañía con intereses de usura».
« Me siento estafado por el Santander (acreedor y accionista de Abengoa), así como por el actual presidente de Abengoa , Juan Pablo López-Bravo, que debe su cargo a nosotros y, sin embargo, se ha alineado con el Santander», indica Manuel Úbeda, que ha puesto toda su confianza en el equipo de Clemente Fernández para tomar el relevo en la compañía. De hecho, asegura que «volvería a apostar porque es una empresa de futura, con grandes posibilidades, que está metido en un sector estratégico como el de las renovables y es la ingeniería número uno del mundo. ¿Por qué si no querría quedársela el Santander?».
José Martínez, fisioterapeuta

José Martínez tiene 38 años y trabaja como fisioterapeuta en Talavera de la Reina (Toledo). A dquirió acciones de Abengoa en 2015, cuando aún la presidía Felipe Benjumea . «Vi que era una empresa con un presente espléndido y un futuro mejor», asegura este fisioterapeura, que en 2017 sufrió la reducción del valor de su inversión en un 95%.«Asumimos la reestructuración y seguí invirtiendo mis pagas extras en Abengoa con la idea de salir perdiendo lo menos posible y porque te prometían que la compañía saldría para adelante», admite.
«No soy una persona adinerada. Soy lo que se dice un currante. Yo gano poco y trabajo once horas diarias para sacar a mi familia adelante , por lo que me cuesta mucho ahorrar. Con mucha esfuerzo logré 28.000 euros y los invertí en Abengoa. Hoy mis acciones no valen ni 4.000 euros, con lo que he perdido 24.000 euros. Tuve el valor de confesarlo a mi mujer y me dio todo su apoyo, pero hay quien lo ha ocultado a sus parejas», explica Martínez, quien asegura conocer «situaciones verdaderamente dramáticas de gente que pidió créditos para invertir en Abengoa, que han perdido sus viviendas o que les ha costado el divorcio»
«Esto es la lucha de David contra Goliat. Clemente Fernández es un valiente poniéndose al frente de los minoristas porque ha recibido muchas presiones. Esto es agotador. Un día llegué a mi casa abatido por lo que estaba pasando en Abengoa y pensé en dejar esta batalla porque estaba afectado a mi familia. Sin embargo, pensé que no podía dejarlo porque ya no es una cuestión de dinero, porque ya me he acostumbrado a vivir sin el dinero que he perdido, sino porque quiero que se haga juticia y por dignididad. Quiero -dice- transmitir a mis dos hijos que no se puede dejar que te pisoteen, esa es mi mejor herencia».
Eduard Bosch, policía

Este catalán de 49 años es miembro de la Policía Autonómica desde hace 27 años. Es otro de los damnificados por la quiebra de Abengoa, donde en 2017 invirtió 20.000 euros, de los que ha perdido el 75% con la caída de la cotización. «Tengo dos hijos y soy muy ahorrador, de esos que no ha estrenado un coche en su vida porque siempre los compro de segunda mano. He hecho algunas inversiones en Bolsa con la idea de obtener alguna rentabilidad, pero no por ello se me puede llamar especulador porque las empresas acuden a los mercados para financiarse y es legal», explica.
«Me gustó Abengoa porque estaba en el sector de las renovables, Obama la situó en el mapa mundial al ponerla como referente y Gonzalo Urquijo dijo que tras las reestructuración la compañía saldría adelantes», manifiesta Bosch, que no puede entender las traiciones que han sufrido los minoritarios, primero por el que iba a ser su candidato, Marcos de Quinto, y después por el equipo que eligieron para el consejo y que resultó elegido.
Este policía lamenta que los gestores de la multinacional «hayan vaciado la matriz, lo que puede ser un alzamiento de bienes. El Santander vendió sus acciones en 2017 porque sabía que se iban a quedar los activos de sus filiales. Los gestores hacían y deshacían a su antojo porque se creían invulnerables pero las nuevas tecnologías nos han permitido unirnos a través de Telegram . No quieren que los minoritarios entremos y veamos lo que han hecho».
José María Tebar Gómez, abogado

Licenciado en Derecho, José María Tebar Gómez es funcionario de la Junta de Castilla-La Mancha . Se aficionó a la Bolsa y comenzó a leer la prensa económica. «Vi que el futuro eran las renovables y en 2015 compré acciones de Abengoa. En toda he invertido en la empresa unos 50.000 euros. En un momento que necesitaba dinero tuve que vender perdiendo 7.000 euros porque había bajado la cotizació de la acción. Cuando nos diluyeron al 95% perdí en 2017 casi 28.000 euros. Hoy -se lamenta- no tendré más de mil euros en acciones de Abengoa».
«Entré primero en la sindicatura de AbengoaShares para recuperar el dinero pero ya lo doy por perdido , sigo porque los gestores de Abengoa han sido unos trileros y han jugado con los pequeños ahorradores que hemos comprado acciones de la empresa de buena fe», añade.
Algo aprendió de esta experiencia Tebar, «que en Bolsa no puedes poner todos los huevos en la misma cesta, que hay que tener una cartera diversificada». Al igual que otros accionistas que han perdido sus ahorros en Abengoa, este funcionario sigue creyendo en la viabilidad de la compañía y sería capaz incluso de ir a la ampliación de capital por 30 millones de euros propuesta por Clemente Fernández, su candidato a la presidencia de la empresa.
Eva Rodríguez Blanco, empresaria

En diciembre de 2016, cuando se produjo una crisis en la plataforma de minoristas que luchaba por hacerse con el control de la compañía, una joven leonesa de 36 años, Eva Rodríguez Blanco, se puso al frente de AbengoShares y en 72 horas recompuso el grupo . Preparó un equipo de 27 personas para diseñar toda la estrategia de los accionistas minoritarios. «En ese equipo hay abogados, ingenieros... incluso gente que ha trabajado en secretarías de estado con Rajoy Zapatero», indica Eva, cuya inversión en Abengoa alcanzó los 180.000 euros y ahora sus acciones valen 18.600 euros tras varias diluciones y reestructuraciones financieras de la compañía.
Fue ella quien buscó y se reunió en Madrid con el cántabro Clemente Fernández, expresidente de Amper y quien formaba parte de un grupo de accionistas de Abengoa llamado «el chorco», para pedirle que fuera el candidato a la presidencia de la multinacional. «El trabajo que desplegué días antes de la junta de diciembre y el estrés por la traición de los consejeros que habíamos propuestos me provocaron un ictus a finales de diciembre, del que estoy recuperándome. Sin embargo, después de ver la última jugada de Abengoa al pedir el concurso y la suspensión de la junta del 3 de marzo para evitar que los minoritarios tomemos el control, vuelvo a la lucha con los equipos», asegura la capitana de los equipos de trabajo de AbengoaShares, que asegura que «cuando se celebra la próxima junta de accionistsa, Clemente Fernández saldrá elegido»,
Félix San Mateo, funcionario

Félix San Mateo, diplomado en Relaciones Laborales y con tres hijos, es funcionario de la comunidad autónoma de La Rioja , donde tiene un sueldo por debajo de los 30.000 euros. «Lo de invertir en Bolsa me lo tomo como una forma de ahorrar. Adquirí acciones de Abengoa en 2019 porque la habían saneado, había reducido deuda, se había quitado activos que no eran estratégicos. En lugar de tener una cuenta corriente en el banco sin rentabilidad, elijo mis inversiones y tengo una cartera variada, que ha incluido IAG, Duro Felguera, Solaria, Siemens, Biosearch, varios bancos y Amper», la empresa que presidió Clemente Fernández, el candidato de los minoritarios a presidir Abengoa.
Como entró ya a finales de 2019, su inversión de 15.000 euros en Abengoa de 15.000 euros sólo ha sufrido una caída del 34% . «No soy un especulador, sino un trabajador que ahorra y que invierte su dinero con la esperanza de que la empresa por la que apuesta crezca y así se revalorice mi inversión y al mismo tiempo pongo un granito de arena en el desarrollo empresarial», indica este miembro de la plataforma AbengoaShares.
«Me he sindicado porque confío en Clemente Fernández, que tiene experiencia en situaciones similares, relacionadas con empresas estresadas por la deuda y a punto de quiebra. Por lo que conozco de su trayectoria, creo que puede conseguir un equilibrio y salvar la compañía. Lo ha hecho ya otras veces y en situaciones iguales o peores», agrega.
Mikel Pino, ingeniero

Tiene 30 años y es ingeniero industrial especializado en almacenamiento de energía. En alguna ocasión ha trabajado en una consultora para Abengoa. M ikel Pino, oriundo de San Sebastián, trabaja ahora en Madrid en el sector de las renovables. Fue de los últimos en comprar acciones de Abengoa. Lo hizo en 2020, estaba su cotización baja y había noticias de que los fondos estaban interesados en renovables. «Lo máximo que invertí fueron 2.000 euros y ahora mis acciones valen la mitad. No es mucho dinero, pero sí para una persona joven que lleva poco tiempo trabajando».
«Me pareció una buena opción porque conozco a muchos profesionales que trabajan en Abengoa y son muy buenos . Sabía que tenía una deuda enorme y dos refinanciaciones a sus espaldas, pero pensé que por muy mal que lo hicieran los gestores, necesariamente era una empresa que tenía que salir adelante por el sector en el que está y la calidad de su plantilla, además de tener unos activos muy buenos», declara este ingeniero, que afirma que « con el Know-how de Abengoa no se explica el estado en que está ».
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