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entrevista a felipe romera

«Tener un parque tecnológico puede incrementar el PIB local hasta el 20%»

presidente de la asociación española de parques científicos y tecnológicos

«El teletrabajo no es un talón de aquiles de los parques tecnológicos, sino más bien una oportunidad»

«No hay modelos ideales de parques, aunque la experiencia demuestra que la proximidad de la Universidad es relevante»

Ranking de parques científicos y tecnológicos de Andalucía por volumen de facturación

María Jesús Pereira

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Felipe Romera dirige desde 1990 el Málaga TechPark (PTA) y desde 1998 es presidente de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE), que engloba a 8.000 empresas y entidades. Como experto en estos parques, Romera analiza en esta entrevista los retos a los que se enfrentan estos espacios con la transformación digital de las empresas y la situación de España respecto a Europa. En Andalucía hay nueve parques tecnológicos y científicos que albergan 15.584 empresas e instituciones con una actividad económica que alcanza los 7.454 millones de euros, y emplean a 62.609 personas.

-¿Cómo está España en número de parques científicos y tecnológicos respecto a Europa?

-España está muy bien. Tenemos cerca de 50 parques operativos en nuestro país, lo cual es un número muy buen respecto a Europa. Pero no sólo había que ver el número, sino también los que son grandes, pequeños...

-En número de hectáreas y empresas que albergan ¿los parques españoles son pequeños o grandes?

-Nuestros parques tecnológicos españoles son muy grandes y los científicos son más pequeños.

-¿Hay al menos un parque tecnológico y científico en cada provincia andaluza?

-En todas las provincias hay un parque tecnológico o científico, y en algunos tres, como sucede en Sevilla, donde está el de Cartuja, el de Aerópolis y de Dos Hermanas. En Andalucía hay nueve parques tecnológicos, cada uno en un momento de desarrollo diferente. Los más antiguos, con 30 años de vida, como Sevilla y Málaga, somos los decanos y los más grandes, los más representativos. Ambos son parques extraordinarios. Después hay otros parques que comenzaron hace quince años, entre los que destaca el de Granada, centrado en temas de la salud, o el de Almería. Hay un parque que ha pasado por situaciones de gobernanza, como el de Córdoba (Rabanales 21), que juega un papel determinante.

-¿Cuánto tiempo necesita un parque para aquilatarse?

-Hay que dejarlo respirar diez años y para consolidarse y ser un parque de referencia, al menos 15 o 20 años, aunque eso está limitado a las crisis económicas y momentos de bonanzas.

-¿Es mejor tener parques tecnológicos especializados?

-La especialización siempre es buena pero no quiere decir que uno que lo es sea mejor que uno que no lo sea. Es fenomenal tener un parque aeronáutico como el de Aerópolis en Sevilla porque aprovechas las sinergias del sector para consolidarlo. Sin embargo, en estos momentos la especialización está muy ligada a las tecnologías digitales. Yo abriría los parques especializados porque, por ejemplo, el de Granada, de Ciencias de la Salud, admite tecnologías digitales perfectamente. Por lo tanto, especializarse es bueno, pero sin cerrarse a tecnologías horizontales que te pueden ayudar.

-¿Qué impacto tiene un parque científico y tecnológico en una ciudad?

-Depende. Hay parques que han hecho informes de impacto para saber cómo ha influido en la economía local, pero no son informes homologados, ya que cada parque usa una metodología distinta. Con esa premisa, podemos decir que el impacto puede ir desde un 4 o un 5% del PIB si es un parque tecnológico, menos si sólo es científico, hasta un 20%. En Málaga Tech Park medimos hace unos años que el impacto local se estimaba en un 20% del PIB de la ciudad.

-¿Se puede decir que a una ciudad le toca la lotería la cuando se decide hacer un parque tecnológico?

-Sin lugar a dudas. La experiencia demuestra que los parques son un motor económico relevante de la economía local.

Felipe Romero lleva toda su vida profesional ligado a los parques científicos y tecnológicos ABC

-¿Lo ideal es que un parque sea científico y tecnológico al mismo tiempo, para que haya transferencia de conocimientos de la universidad y centros científicos a la empresa?

-No hay modelos ideales, aunque es es cierto es que la proximidad de la Universidad en un parque tecnológico es algo relevante. Los parques científicos están normalmente más asociados a universidades, aunque también hay parques tecnológicos que son también científicos. Los parques sólo científicos suelen ser más pequeños que los que son tecnológicos. No hay una metodología exacta para hacer un parque, depende de las características del lugar.

-¿Qué parques científicos y tecnológicos están en el 'top ten' de España por volumen de facturación?

-Hace tiempo que decidimos no hacer ranking por volumen de facturación, aunque evidentemente se pueden hacer. No lo hacemos quizá por un tema de no provocar una cierta tensión entre un parque y otro. Cada parque es como es, cada parque crece como crece. Si preguntas, unos parques te darán el volumen de actividad y otros no.

-¿Es sano que pueda haber una competencia sana entre el parque tecnológico de Málaga y el científico y tecnológico de Sevilla?

-Creo que no hay competencia. Nunca ha habido competencias entre parques. Yo, que llevo toda la vida trabajando en parques, jamás he sentido competencia con Sevilla, Granada o Barcelona. Los temas de atracción de empresas no dependen del parque porque son los empresarios los que deciden dónde se ubican.

-¿Quién posiciona los partes: la empresa gestora, los ayuntamientos, los gobiernos regionales...?

-Hay parques de todo tipo y condiciones. En Andalucía, los parques inicialmente están promovidos inicialmente por la comunidad autónoma pero luego los hay en los que la participación de la Administración es mayoritaria y en otros no. Hay parques promovidos que están promovidos por ciudades y otros por universidades. En el caso de Málaga, una parque importante del parque es de la comunidad y otra del Ayuntamiento.

-El concepto de parque tecnológico de hace 25 años ha cambiado con las nuevas tecnologías. ¿Hacia dónde evolucionan?

-Eso es así. Hace 25 o 30 años, la tecnología de referencia era la electrónica, la informática, las telecomunicaciones... y eso estaba ligado a un determinado tipo de empresas. Ahora predominan las empresas de economía digital, es decir, la inteligencia artificial, la ciberseguridad... Antes había empresas en las que predominaban los elementos productivos y ahora las fábricas son oficinas porque la gente trabajaba delante de un ordenador para desarrollar software. La tecnologías digitales es hoy día el vector de desarrollo de los parques tecnológicos y científicos.

-¿El teletrabajo es un talón de Aquiles para los parques científicos y tecnológicos?

-Yo no lo veo así, sino más bien como una oportunidad. Evidentemente que les afecta porque las empresas digitales favorecen mucho el teletrabajo pero nuestra experiencia es que las empresas ya no quieren el trabajador en remoto, otra cosa es que no les queda más remedio porque si donde estás implantado no tienes trabajadores, pues los buscas a 2.000 kilómetros. El problema de esos trabajadores remotos es que la ligazón con la empresa es débil, porque están más ligados a un proyecto que a una empresa. ¿Eso qué significa? Pues que cuando se acaba ese proyecto el teletrabajador busca otro proyecto y no tanto quedarse en la empresa, a la que no le liga nada. El modelo que más se está desarrollando es el tener teletrabajadores de proximidad, por ejemplo, a 200 kilómetros, de forma que uno o dos días trabajan de forma presencial. Eso ha influido mucho en los parques porque muchas empresas han reducido espacio pero se ha compensado porque hay más empresas en los parques. De ese modo, los parques que tenían un límite de capacidad de 10.000 trabajadores antes de la pandemia, ahora tienen el doble con la rotación de teletrabajadores. Así que también hay que ver el teletrabajo como un tema positivo.

-¿Los parques deben estar integrados en las ciudades, como sucede en Sevilla, o estar más alejados, como en Málaga?

-Depende. Un parque que está dentro de la ciudad es magnífico porque simplifica los tránsitos en el modelo de sostenibilidad. Además, está ocurriendo que al aumentar el número de empresas en los parques, también se establecen en la ciudad, con lo que hay una interacción. El parque de Sevilla es paradigmático por estar integrado en la ciudad, como el de Barcelona. El de Málaga está lejos de la ciudad pero está recibiendo tantas empresas que tenemos un problema de localización de vivienda para los trabajadores. Hay trabajadores que se nos van de la ciudad a la costa y al valle del Guadalhorce.

-Hay parques tecnológicos, como el de Sevilla, que tienen residencias universitarias, un hotel, un hospital... ¿Está de acuerdo?

-Soy de una opinión muy clara. Los guetos no conducen a nada. Lo que se está produciendo en la sociedad del conocimiento es un mestizaje. ¿Por qué tu lugar de trabajo no puede estar en tu casa y por qué tu casa no puede estar en un parque? Personalmente creo que los parques tienen que convertirse en barrios de ciudades, aunque sean barrios lejanos. En Málaga, por ejemplo, estamos en Campanilla, que es un barrio de la ciudad. Yo siempre he promovido que el parque tenga residencias de un terminado tipo, aunque no para movimientos especulativos. Estaría muy bien que Cartuja fuera un barrio de Sevilla porque soy partidario de un modelo de mestizaje.

-¿Cuál es el principal problema al que se enfrentan los parques tecnológicos actualmente?

-Son muchos, pero el más importante saber entender cómo va a desarrollarse la economía en los próximos años y cómo hacer frente a esos retos. Por ejemplo, hace falta más oficinas en los parques, ya que el porcentaje de ocupación está en un 90%. Hay que fortalecer los actuales parques, dándoles dimensión. Aquí se habla de transformación económica, pues yo digo que el vector más importante en Andalucía es la economía del conocimiento y ese vector se desarrolla en los parques científicos y tecnológicos, que tienen que servir de guía para el desarrollo económico de Andalucía.

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