El candidato de VOX a la presidencia en un momento de la entrevista
El candidato de VOX a la presidencia en un momento de la entrevista - jesús spínola
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«VOX ocupará la derecha, ese espacio del que muchos se avergüenzan»

El exjuez Serrano quiere devolver a Madrid las competencias de Educación, Sanidad y Justicia para acabar con la administración paralela de la Junta

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Francisco Serrano, más conocido como el exjuez Serrano. Cincuenta años, casado desde hace 24, dos hijas. Le pido un curriculum para sacar un perfil y apabulla. Cinco folios. Libros, conferencias, cursos... Toda su vida dedicada a defender a la familia, institución para él necesitada de protección. Lo que él ha intentado siempre hacer. Primero como magistrado, ahora como abogado. Mañana igual como político.

—¿Qué le hace a usted dar este salto?

—Por primera vez en mi vida me afilio a un partido, VOX, porque sus ideas se corresponden con mis valores, mis principios, pero no me ofrecieron nada. El presentarme a las primarias ha sido un paso difícil no solo en la vida profesional sino familiar. Pero era necesario por el nivel de miseria democrática que padecemos. No podíamos estar siempre quejándonos, debemos ser activos en el cambio que España y Andalucía necesitan.

—¿Ser de derechas hoy es un estigma?

—Sí, es un estigma. Es un tópico porque parece que significa no ser demócrata y eso hay que superarlo. Ser de derechas es estar perfectamente dentro del arco democrático, donde se encuentra VOX, que no pretende nada más que ocupar ese espacio que a muchos parece que les da vergüenza por el relativismo moral instalado.

—¿Partidario de las primarias para elegir candidatos?

—Sí, imprescindibles. Forma parte de la voluntad democrática. La lástima es que en el poder judicial no existan. Los jueces no votan, sino el Ejecutivo.

—¿Eso es una crítica al Consejo General del Poder Judicial?

—Totalmente. Montesquieu ha muerto. Los jueces se tienen que deber a sus cargos y no deber sus cargos. Al final esos jueces no son ni objetivos, ni imparciales, ni independientes.

—¿Qué le parece usar dinero de los parados para defraudar?

—Una vergüenza. Andalucía es una comunidad en estado de corrupción permanente. Y que además se ampara en tres argumentos: Europa es tonta y paga; el segundo ya lo dijo Carmen Calvo, el dinero público no es de nadie; y el tercero, que la corrupción es cosa de otros.

—¿Por qué VOX quiere desmantelar paulatinamente el sistema de las autonomías?

—Las autonomías estaban bien concebidas, pero han fracasado porque se han sobredimensionado sus estructuras. Tenemos una administración que duplica las competencias del Estado. Además, en el caso de Andalucía está la adminstración paralela, concebida para los enchufados. Si se acaba con esta lacra podría haber una bajada considerable de impuestos y la creación de más escuelas y hospitales.

—Ustedes abogan por devolver competencias al Estado central

—Hay consejerías que realmente son contraproducentes e innecesarias. Justifican gran parte de esos 26.000 enchufados de la administración paralela que minan la dignidad de los funcionarios. Yo devolvería Educación, Justicia y Sanidad.

—¿Sobran funcionarios o cargos políticos que actúan como tales?

—Sobran muchísimos cargos políticos absolutamente superfluos, que responden a enchufes y que están provocando desgastes y sangrías dentro de los servicios públicos.

—Ciencia ficción. Usted tiene la llave para darle el poder a uno de los grandes, ¿lo haría?

—Siempre que respetaran el programa de VOX que iremos desarrollando en los próximos días. Se basará principalmente en la recuperación de los valores que se ha comido el relativismo moral. El diálogo es la base de la democracia. No apoyaré a ningún partido que defiende a una dictadura, por muy de izquierdas que sean. Nunca pactaría con Podemos.

—¿Que opinión le merece Podemos?

—Es la respuesta de la sociedad defraudada por un sistema político corrupto. Yo les entiendo. Pero para eso estamos nosotros, para decirles que hay alternativas decentes y limpias. No se trata de elegir solo entre ladrones o neocomunistas bolivarianos.